*Portada: Florencia Cigliutti

Como te contábamos hace un tiempo, la diseñadora Vicenta Mendoza se embarcó en un nuevo proyecto. Se trata de Fanzina, una publicación en pequeño formato destinada a publicar diferentes visiones, en diversos estilos, de temas e imaginarios de mujeres. El primer número fue El Período y desde hoy Fanzina tiene su propia sección en la web, en la que compartirá todas las creaciones que escritoras, ilustradoras y fotógrafas enviaron a la convocatoria.

Además, para darle la bienvenida a las hermanas de Fanzina a Es Mi Fiesta, ¡tenemos concurso! Para participar, dirígete a nuestra cuenta de Instagram. Regalamos el pack completo: tote bag, zine y stickers de este primer número, para ti y una amiga.



“Tienes muchos huevitos”
Por Bárbara Alaniz Bonilla

Estoy hace un año y ocho meses “en campaña” para tener un segundo hijo, por lo que cada llegada de mi período se ha transformado en un mensaje que no quiero recibir.  Lo hemos intentado de todas las formas posibles. Día 14, día 12, día 25, día 9. Nos hemos hecho todo tipo de exámenes y todos con resultados estupendos. “Tienes muchos huevitos”, dijo el doctor.

Los días previos a la llegada de este no deseado período me doy cuenta, me empiezo a sentir triste, adolorida. Me enoja mi cuerpo. Voy al baño y busco esa gota de sangre que terminará definitivamente con la esperanza ya quebrada. Finalmente el día que veo esa violenta mancha roja, siento una extraña mezcla entre resignación y alivio. Mi cuerpo por fin se libera de esa acumulación de sangre y penas y rabias. Y puedo empezar de nuevo.


Foto de Fernanda Requena

Ilustración de Daniela Soto

“Esa sangre”
Por Catalina Mora

Siento como los ríos de mi cuerpo van acelerando su cauce, se agitan las mareas, me inundan, salen desde mi cuerpo los espesores de mi sangre roja que brota, la transparencia de una lágrima redonda que me recuerda que debo soltar y así, me lanzo en picada a mi oleaje, para fluir boca arriba por la corriente de mis mares, cayendo más profundo, con el dolor presente que me recuerda que soy tierra, que soy agua, me conecto y al fondo, hay un lugar silencioso, oscuro que habito y desde el cual emerjo renovada, floreciendo como un cerezo, mamífera, instintiva, poderosa, rebalsada de creatividad, de vida, de verdad, de una verdad que por años el Patriarcado y la Iglesia, me han escondido, diciendo que la menstruación es sucia, tabú y que se debía esconder, que no se podía hacer el amor, que no se podía saber, oler, notar, que era algo asqueroso, doloroso, que nos pasaba a las mujeres.

Esta sangre roja que chorrea por mis piernas cada vez que me ducho, que cae en la copa que uso, que mancha mi pijama, las sábanas y el colchón, es natural, la defenderé porque es mía, corona mi naturaleza cíclica y estoy decidida a no esconderla más.


Obra de Sandra Méndez

“Estar Enferma”
Por Valentina Pizarro Briceño

Entra mi mamá en la cocina de mi infancia y me dice que a ella la menstruación le llegó de muy grande, que no me preocupe, que mi crecimiento no se alterará. Me veo a mi misma, de un metro sesenta pensando en que todos los estudios fallaron.

Dentro del mundo en que como niña me moví, a la menstruación se la llamaba “regla” o incluso “estar enferma”. Cosa que siempre me pareció extraña. Nunca lo entendí.

Pienso que cuando empecemos a llamar la menstruación por su nombre va a ser lo que realmente tiene que ser: sangre que sale de nuestros cuerpos como forma de decir que estamos aquí, que podemos solas, que la vida sigue siempre y que no hay metáfora impuesta para ocultar algo tan bonito.

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Discos por sobre ahorros en el banco. En Twitter: @javieratapiaf