Diamela Eltit sobre Rosa Luxemburgo: “La línea entre la militancia y el amor es débil”

Rosa Luxemburgo: Su aporte político a través de sus cartas amorosas

El 5 de marzo se cumplieron 150 años del nacimiento de Rosa Luxemburgo, una mujer apasionada, de ideales socialistas, economista, asidua a la botánica, a la literatura y devota de sus amores. Quizás sabía que sería leída, pero nunca debe haber imaginado su alcance. 


“Sé muy bien, Hänschen, que mis trabajos económicos están escritos solo para seis personas. Pero en realidad tú lo sabes, los escribo solo para una persona: para mí”, decía a una de sus parejas en una carta con fecha del 12 de mayo de 1917.

Rosa quería ser leída, trabajaba para transmitir de la mejor forma posible sus ideas a la clase obrera por medio de publicaciones en revistas. Sin embargo, no tenía en mente que sus escritos íntimos también serían una forma de apreciar su razonamiento político para las generaciones que la sucedimos, y menos que permitirían un acercamiento a las distintas dimensiones de su vida y personalidad fascinantes; desde su conocimiento de las artes y su profunda sensibilidad estética, hasta cómo hacía de todos sus movimientos diarios un manifiesto.

Tras su asesinato a manos de la ultraderecha alemana en 1919, un mes después de su fallecimiento, Clara Zetkin –creadora del Día Internacional de la Mujer Trabajadora–, con quien fueron muy cercanas, le escribió a Mathilde Jacob, para pedirle que guardara todos sus escritos, pues era consciente de su legado y de la persecución política que sufriría aún después de muerta. Y se lo dice así: 

“Querida, es tu trabajo asegurar que ningún trozo de papel, ninguna línea de los manuscritos de Rosa se extravíe o se dañe […] debes asegurarte con agudeza que nada absolutamente nada sea robado del legado intelectual y político de Rosa bajo el pretexto de alguna decisión judicial […] el legado espiritual de Rosa debe defenderse; le pertenece al proletariado revolucionario”.

En Dime cuándo vienes (Banda Propia), una recopilación de las cartas que envió a sus amores, es posible profundizar en su biografía de primera fuente. En este conjunto de correspondencias –la mayoría inéditas en español–, nos encontramos con el sentido de urgencia que la militante del Partido Socialdemócrata Polaco tenía por su presente, las ansias de cambiar el status quo para avanzar a una sociedad más justa. Pero también es descubrir a una Rosa sensible, voluble a sus propios miedos, reflexiva, amorosa, conectada con la naturaleza, los pájaros, la botánica, su gata Mimi, su lado artístico, la música y la literatura. 

Su posición política la condujo tras las rejas en dos ocasiones. La primera en 1903 y luego de 1915 a 1918. Desde la cárcel de mujeres de Berlín, en 1915, le escribe a Konstantin Zetkin –hijo de Clara, con quien mantuvo una relación amorosa–, para contarle que está haciendo botánica de nuevo, y que a veces consigue algunas flores al interior del penal. “He comenzado un nuevo álbum de flores secas (¡el undécimo!), y al igual que la primera flor en él, puse también el galanto que Niuniu me envió para el 5 de marzo”. Además le pide: “Si encuentras alguna Daphne o esquila, con la que no estoy familiarizada, o algo más bonito, envíamela en una carta”. 

Más tarde, desde la Prisión Central de la Provincia de Poznan, se escribió con Hans Diefenbach –otro de sus amores–, entre 1914 y 1917. Con Hans solía compartir por escrito sus comentarios acerca de sus lecturas, entre las que menciona su interés por Shakespeare, Goethe, Safo, Maquiavelo y Erasmo de Rotterdam. 

“¿No es cierto que hay nombres que parecen haber sido creados para la eternidad, que parecen tocar un acorde olímpico, incluso si uno no sabe nada específico de ellos? ¿Quién sabe hoy siquiera un verso de Safo?”, escribe, y una se pregunta si Rosa desde el más allá estará enterada de la trascendencia de su propio nombre. 

Diamela Eltit, autora a cargo del prólogo de Dime cuándo vienes

La autora Diamela Eltit estuvo a cargo del prólogo de esta edición. El año pasado, por correo electrónico, le envié un par de preguntas para saber qué tanto se identificó con la revolución de Rosa a través de su correspondencia amorosa. “Las vidas de las mujeres tienen zonas comunes y, desde esa simetría, pude recorrer con máxima claridad los dilemas políticos por los que atravesó Rosa Luxemburgo y que se relacionaron con cuestiones de género, especialmente porque ella se internó en un espacio propio de la hegemonía masculina”, contestó.

Los espacios que debió transitar Rosa a pesar de ser marxistas, eran exclusivos para hombres, por supuesto machistas y misóginos –situación que hasta hoy es perceptible en sus esferas–. En Dime cuándo vienes está consignado que sus mismos compañeros estalinistas la tildaban de “perra rabiosa” o “puta”, pero aún cuando hubo detractores entre sus pares del partido, su rol en la historia marxista se debe a su aporte, su capacidad intelectual, su oratoria y su anhelo de justicia, que la movilizaron siempre. 

Así como amaba su labor política también amó profundamente a sus compañeros. A lo largo de su vida tuvo cuatro parejas importantes. A través de sus cartas, la intensidad del lenguaje denota cómo forjaba esas relaciones. Solía usar diminutivos cariñosos y, pese a que pasó gran parte del tiempo en la angustia de la clandestinidad, las disputas políticas de la época y el contexto de guerra, los recursos afectivos inventados por ella misma no escasean en sus misivas. 

“Pienso que la vida de Rosa Luxemburgo corresponde al transcurso de una militante enamorada de su causa. La línea entre la militancia y el amor es débil, sus enamorados eran militantes, quizás con Kosjia, desde la lectura de sus cartas, es posible pensar que la pasión sexual fue lo que dotó de una especial intensidad esa relación”, comenta Eltit.

“Me parece, como lectora, que necesitaba esas relaciones pero, la que me pareció más sólida, en cierto modo, muy simétrica, fue la que mantuvo con Leo Jogiches porque se generó no solo una larga relación sino también producciones comunes”, añade.

A pesar de que Rosa Luxemburgo creía que la guerra era producida por el capitalismo, promovía la vía pacífica. “Pienso que Rosa Luxemburgo tiene una asombrosa actualidad por su férrea adscripción a la libertad, el reconocimiento a la disidencia, su oposición al centralismo democrático impulsado por Lenin, su oposición a los nacionalismos, la inclusión del subproletariado a las luchas sociales, su posición antibélica, marcan el presente y el futuro”, escribe Eltit en Gmail.

La vigencia del legado de Rosa es otro elemento presente en Dime cuándo vienes. Sus cartas vívidas, muestran a una mujer llena de energía, llena de ternura, llena de anhelos de libertad y deseo. Al mismo tiempo en que conocemos su dimensión más íntima, es imposible abstraer la mente de la lucha obrera de las mujeres en la historia de Chile, es imposible dejar de pensar en Teresa Flores, por ejemplo. Es inevitable leerla sin mirar que su búsqueda por una vida digna para los y las trabajadoras, resuena hoy en día, y resuena más que nunca en Chile tras la revuelta, que sumado a la pandemia que transitamos, ha dejado expuesta la precarización de la vida frente al neoliberalismo.  

Si Rosa estuviera viva todavía, le pregunto a Diamela Eltit: ¿Qué cree que opinaría de la realidad que vivimos en Chile y Latinoamérica, con respecto a las revueltas y la represión?

“Rosa Luxemburgo fue asesinada. La dictadura chilena fue responsable de múltiples y recurrentes crímenes políticos, pero en Chile, reaparece hoy nuevamente el crimen realizado por agentes estatales. Camilo Catrillanca, entre otros o la crueldad en contra de Gustavo Gatica y Fabiola Campillay, miles de presos, muchos hoy todavía en la cárcel, heridos, lesionados y agredidos sexualmente por la policía. Rosa Luxembrgo buscó con sus escritos y su militancia una vida más justa para los pobres y los trabajadores, murió exactamente por ser quien era. En Chile es el pueblo el que tuvo que representarse a sí mismo en las calles marcando una denodada resistencia a los extensos abusos. Todo está en compás de espera”, sentencia. 

*Dime cuándo vienes, Cartas de amor, 1893-1917, fue editado por Banda Propia y diseñado por Andrea Estefania. Llegó a mis manos recién salido de la imprenta en plena crisis sanitaria y económica producto del Covid-19.