El problema no es el rosado

“Ni una menos, porque las mujeres somos el pilar de la familia, merecemos respeto”. Esa es una de las frases que Cathy Barriga dijo en una rueda de prensa, momentos antes de que se confirmara su triunfo como candidata a alcaldesa de Maipú, este domingo pasado en la noche.

Por supuesto, con esta noticia se vinieron contenidos en medios de comunicación como este y un menosprecio importante en redes sociales ¿Por qué? Porque era la robotina de Maldita Sea, bailarina de Mekano, le gustan las princesas, estuvo en un reality y, básicamente, porque es mujer. Sí, porque es mujer. De los 143 alcaldes electos del pacto Chile Vamos (UDI, RN, Evópoli y PRI), es sobre la única que he visto memes que tienen que ver con su biografía, los colores que le gustan y su apariencia. Aquí no voy a ahondar, porque es poco interesante hablar sobre el machismo caracterizado mediante acciones tan básicas.

Por otro lado, también he visto objeciones sobre criticar a una mujer que trabaja en política. Aparentemente, para algunos y algunas, es muy poco feminista y sororal criticar a una mujer en un cargo político, porque como tenemos poca representación, debemos agradecer que son elegidas.

Me permito vomitar y sigo.

Quise leer las propuestas políticas de Cathy Barriga para ser alcaldesa. Busqué por todos lados, no encontré nada claro, sólo di fotos en Instagram de algunos balbuceos. Este es un síntoma claro de que las elecciones municipales en Chile están directamente relacionadas con postular a personajes carismáticos y muy poco con las visiones de los partidos políticos e incluso ¡programas! Fuerte.

Bueno, encontré algunos datos en su Instagram, como este:

Una foto publicada por Cathy Barriga (@cathy_barriga) el

Fuerza de Mujer. Porque la mujer de la única manera que puede existir como sujeto social es siendo madre. Por una parte, celebro que se cree una Unidad Jurídica Especializada para atender problemas de violencia intrafamiliar y pensiones de alimentos. Por otro lado ¿todas las habitante de Maipú son madres? ¿Las mujeres sólo tienen este tipo de problemas? No lo creo. Hay más, por ejemplo, la violencia con los pares y novios (as) que no entran nunca dentro de las políticas de violencia intrafamiliar. Embarazos no deseados que no tienen una solución, porque no tenemos una ley de aborto que nos permita ejercer nuestro pleno derecho. Educación sexual deplorable o inexistente en colegios públicos. Un confuso acceso a la anticoncepción de emergencia. Programas débiles o inexistentes de apoyo a estudiantes destacadas. Talleres de ciencia y tecnología para promover a las mujeres en campos que tradicionalmente han sido masculinos y así, podría seguir.

El punto es que somos más que parir y esta alcaldesa parece no tenerlo claro. Eso sí, es algo que podemos esperar, ya que su partido publica campañas de este tipo:

No puedo creerle nada a Cathy Barriga y no es por su pasado. Su biografía previa a la política no me interesa, porque fueron elecciones de su vida privada que sólo la afectaban a ella y a su entorno íntimo. La opinión que tenga sobre cómo los medios de comunicación nos fijan estereotipos de la rubia tonta es un tema aparte.

Me da lo mismo que fuera modelo o bailarina en un programa de televisión, así como también me da lo mismo aquel argumento que dice “fue bailarina y trabajó en la tele para ganar plata y criar a su hijo sola, es la Mujer Maravilla”.  Hay miles de madres solteras que trabajan de diferentes formas para vivir tranquilas con sus hijos. A mí me interesa la visión que posee y sus acciones a partir del momento en que ella entra a un sistema a decidir por ciudadanos. Lo único peligroso puede ser que esas elecciones de su vida privada tiñan su gestión pública. Y si revisamos su manera de hacer campaña o el partido que la apoya, podemos ver que en algunos puntos sí están relacionados. Uno de ellos es la Escuela de Princesas que organizó cuando era Consejera Regional, para enseñarle a las niñas a tener modales y ser más femeninas o la importancia de la mujer sólo como madre, que se refleja en una de sus iniciativas como alcaldesa, por ejemplo.

No puedo creerle a Cathy Barriga cuando habla de Ni Una Menos, si es parte de un sector político que no hace más que negar a las mujeres chilenas derechos fundamentales. No le creo a Cathy Barriga, porque defiende a un partido que es dueño de las isapres, las clínicas y las AFP. La nueva alcaldesa de Maipú representa la perpetuidad en el poder de un partido político machista, clasista y asesino. ¿Como feministas podemos ver como algo positivo esta elección sólo porque es una mujer en vez de un hombre? Yo no lo creo.

Ada Colau es la primera alcaldesa que tiene Barcelona en su historia y en una entrevista, ella dice: “Quiero aclarar que por el hecho de ser mujeres no somos mejores, ni infalibles. Somos diversas y tenemos que reivindicar nuestra diversidad. Yo no tengo nada que ver con Margareth Thatcher”.

¿Tenemos que dejar de criticar a Ena Von Baer o Jacqueline van Rysselberghe por ser mujeres? ¿Tenemos que celebrar sus victorias en puestos de trabajo en política. Yo pienso que no. Tener mujeres u hombres con estos perfiles es nefasto para nuestras vidas.

Que Cathy Barriga no nos venga a hablar de Ni Una Menos. No se lo permitamos. Ni Una Menos significa, además de cortar con los femicidios, crear una sociedad segura para todas las mujeres. Si ella no defiende siquiera la autonomía de nuestros cuerpos ¿Por qué le vamos a creer?

Una mujer por nacer mujer no significa que sea feminista. La nueva alcaldesa de Maipú se burla de todas nosotras cuando cita Ni Una Menos. Y eso es lo que tenemos que criticar, no el color de pelo que quiera usar ni tampoco el que quiera vestir.

Cuando pienso en un programa de municipio feminista y para las mujeres, se parece un poco más a esto: