Las monas chilenas que viven como gordas

Estamos sometidas a la violencia. Siempre. Cuando tomo un taxi sola de noche y el taxista tiene el cierre centralizado activado, me da miedo. A veces, conversando con más de una amiga, me he sorprendido de no ser la única que piensa en usar zapatos cómodos para salir, en el caso de que tenga que correr. En el plan de mi isapre tengo la opción de elegir incluir el punto de maternidad. Si lo elijo, se me castiga pagando más del doble de lo que cuesta sin él.

Madonna, la primera estrella pop que realmente envejece haciendo música reniega de su edad, pareciendo ser una persona cada vez más ridícula. Y me da pena. La primera que tenía la opción y el poder de reivindicar públicamente la vejez en las mujeres en el pop, prefirió comenzar a disfrazarse desesperadamente de veinteañera.

Hace algunos meses, estaba en una tienda comprando un vestido muy bonito y en el probador del lado, había una niña de no más de quince años llorando, porque no le quedaba la ropa que quería llevar. El cierre no subía. Y lloraba. Todas nos dimos cuenta. Lloraba y su mamá parada ahí, en silencio. No le dijo nada.

La semana pasada, Zancada publicó un post: Viviendo como gorda. “A pesar de mi gorda vida, me las he arreglado para tener novio (y esposo!!!), amigos, afectos, trabajo… Es decir, he logrado sobrevivir y ser exitosa en lo que creo es importante en nuestra existencia”, decía en un párrafo.

Al igual que la mujer que escribió el post, yo mido 1.59 y soy talla 42. A veces he sido más, otras veces menos, pero esa es mi talla, generalmente. Cuando llegué a la 38, fue después de superar una pielonefritis, así que no cuenta porque estaba muy enferma. Siempre he hecho deporte, cuando era chica corría, ahora nado. Soy talla 42 y jamás he sentido que tenga que agradecerle a Dios por haber tenido parejas. Tanto ellos como yo estábamos súper contentos de tocar mi fabuloso culo. ¿Tengo que agradecer por trabajar en lo que quiero, tener una pareja que me hace feliz o tener amigos si soy talla 42? Siempre he pensado que no. ¿Por qué no ser talla 36 me va a privar de tener la vida que quiero? Me siento una mujer normal. Entonces, quedé un poco confundida por ese post, pensando ¿seré yo señor?

Cuando era adolescente, conocí mujeres de la misma edad que yo con trastornos alimenticios. Ahora de grande, las sigo conociendo. Las he visto pasar siempre. Y he tratado de hacerles ver -como toda amiga- que todo lo que se nos ha exigido, durante toda nuestra existencia está muy mal. La tele, las revistas, el cine, la literatura, la historia. Está todo mal. Y digo como amiga, aunque muchas de ellas no alcanzaron a formar parte de mi círculo personal, porque el principal problema entre nosotras, es que no somos amigas. No nos ayudamos.

Para mí, ese post en Zancada no es nada más que un par de párrafossobre una chica que no se quiere nada y eso me da mucha pena. Me gustaría poder decirle que no tiene que dar las gracias por haber tenido pololo siendo talla 42, porque si tiene una pareja, significa que la quieren, que a esa persona le da lo mismo si cabe en los vestidos de las editoriales de moda, porque la quieren y sentir amor real en estos tiempos es un lujo.

<<Viviendo como gorda>> es un post violento. Pero la violencia no la está ejerciendo la chica que lo escribió, porque las únicas intenciones que se pueden leer en sus palabras son las que mencioné recién. Ella sólo habla desde su experiencia. La violencia proviene desde la edición de una comunidad de mujeres y eso es lo que yo siento peligroso. No es posible que un medio de comunicación que dice ser hecho para y por mujeres, promueva este tipo de angustias. Que la decisión editorial sea levantar este tema sin siquiera una reflexión que invite a atacarlos, me parece grave. Esa es la violencia.

Internet nos ha entregado cosas buenísimas, pero también la dictadura de la tolerancia. Ser tolerante en el 2015, significa que sea legítimo que Ena Von Baer o Pepa Hoffman nos nieguen públicamente con sus ridículas declaraciones nuestro derecho al aborto legal. Hacen que sea legítimo que aparezca un subnormal -cuyo sueldo depende de la ansiedad y el consumo bestial de productos de belleza a manos de mujeres- diciendo que en Chile son feas. Y así, podríamos enumerar un sin fin de situaciones y personas que ocupan medios de comunicación e internet, para cagarle la cabeza a miles de mujeres que nos vemos superadas con todos estos mensajes.

Generalmente, me da mucho pudor hablar sobre las líneas editoriales de medios como Zancada, porque parto de la base -ingenua a veces- de que está muy bien que una chica agarre un papel y un lápiz y escriba. Que agarre un micrófono y cante. Además, quién soy yo para meterme con una línea editorial, con el trabajo ajeno. Pero me parece peligroso. Puedo ver como algo normal que un empresario misógino que jamás ha visto cómo sus privilegios son cuestionados, diga lo que quiera, aunque sea una estupidez. Estamos acostumbradas a verlo. Pero ver a una mujer reproduciendo ese discurso, me da rabia y me enoja.

Este sábado, Pablo Courard, el director ejecutivo de la agencia de comunicación Alta, se ganó el premio al estúpido del mes, gracias a sus declaraciones en revista Sábado sobre las fashion bloggers.

Un hombre que además de tener privilegios de género, tiene privilegios de clase, dijo:

“La moda es aspiracional. La belleza es aspiracional. Porque Chile es feo. O sea, es cosa de caminar por la calle. Somos una raza fea en general. De 10 mujeres, una quizás salva. Las fashion bloggers tienen un tema aspiracional, de cierto glamour, de estar en evento que no puedes entrar”.

Y como les dije antes, me parece muy normal su opinión. Sería sorprendente si hiciera lo contrario. Me parece desalentador que después de esas declaraciones, ninguna de las mujeres que trabajan con él, dijeran algo de manera pública. Todas esas fashion bloggers que ruegan para recibir un regalo gratis o una invitación y que luego, en un post a sus seguidoras, les dicen “soy igual que tú, una mujer normal, con inseguridades y blablá”.

Acaso ¿no se sienten ofendidas? Este tipo te está diciendo que sólo eres interesante si te siguen 10 mil personas en redes sociales. Que eres eso y nada más que eso. No eres una artista, no eres creadora, no eres nada más que una cara no-modelo, que lo ayuda a hacer negocios. Mientras tú te sientes una estrella, este tipo cierra tratos con tu cara.

¿Es tanto el afán por sentirse especial que una mujer que trabaja con Pablo Courard prefiere quedarse callada frente a declaraciones tan nefastas? ¿Vale la pena que te envíen un rubor de regalo? ¿Todo se compra con una invitación a un evento donde hay copete gratis? Muchas en sus blogs parten de la base de haberse sentido inspiradas por la moda, el diseño y que desean inspirar a otros ¿se puede inspirar a otros cuando no te estás cuestionando el hecho de que un hombre te ocupe para vender hablando así de ti?

Estamos sometidas a la violencia. Siempre.