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“Sin nosotras no hay mundo posible”

“Sin nosotras no hay mundo posible”

Me siento como la de la foto.

“Me caes mejor en persona que por internet”, me dicen la mayoría de los hombres que conozco hace poco. “En persona eres adorable y en internet eres muy dura”. Y yo les digo “en internet lees columnas, reportajes o notas que son parte de mi trabajo y amo mi trabajo, no me malentiendas. En persona, cuando me ves, es en un bar, tomándome una cerveza, viendo una banda abrazada de mi novio o conversando con mis amigos”. Contexto, compañero. Contexto.

“Cuando no te conocía pensé que eras más seria y más pesada. Me dabas miedo, la verdad. En realidad eres re tierna“. ¿Por qué cuando un hombre opina de manera pública genera “respeto” y una mujer miedo? ¿Por qué en el 2014 lo público sigue siendo un territorio que no quieren compartir? Finalmente, estos comentarios pasan a ser anécdotas para mí, pero la guinda de la torta ha sido escuchar a mujeres decirme cosas parecidas. “Bacán tu trabajo ¿qué te dice tu novio por las cosas que escribes?”.”Le encantan”, les respondo. Y me quedo pensando ¿por qué mi novio debiera decir algo por lo que yo hago o no hago?

“¿No te agota escribir sobre temas que igual generan harto rechazo?, preguntan las chicas”. Obvio que me cansa. Pero me cansa en la misma medida en que a todas nos debiera cansar vivir en un mundo así. Me cansa tener el radar todo el día encendido en lo que leo, en lo que veo, en lo que escucho. A veces me dan ganas de salir corriendo y volver al momento en el que aún no diferenciaba nada, en el que no sabía nada y vivía más tranquila. Y sí, tranquila en cursiva, porque en realidad, para caminar en la calle de noche, me preguntaba cuáles eran los zapatos más cómodos en el caso de que tuviera que correr. Y lo sigo haciendo. Todavía cuando me subo a un taxi y el chofer cierra la puerta desde el cierre centralizado me asusto. Cuando por trabajo un hombre me habla con desdén, me da impotencia. Cuando voy a comprar ropa y veo que hay niñas llorando en el probador del lado porque no hay tallas para ellas, quedo mal. ¿Cómo no nos vamos a agotar?

El momento en el que más me da ganas de dejar todo tirado y decir “si, ya, mundo asqueroso, ganaste”, es cuando veo que las propias mujeres no se ayudan entre ellas. “Pero es que somos individuos, más allá de ser mujeres” y, pucha, no amiga. No. ¿Cómo no te das cuenta de que vivimos en un entorno que nos trata a patadas a todas?, ayudémonos. Vivimos en un país de jefas de hogar. Madres que crían solas. ¿Qué pasaría con todos los niños de esas trabajadoras si no estuvieran las vecinas? ¿las tías? ¿las abuelas? Amiga, si tienes que trabajar, te cuido a tu niño como si fuera mío. Si necesitas ayuda en tu trabajo, déjame ver cómo puedo ayudarte a que lo termines. Si tienes preferencias sexuales diferentes a las mías, no te juzgo. Si tienes celulitis, no es un tema de conversación cuando tú no estés. Si usas ropa que a mí no me gusta, no te lo voy a hacer saber porque respeto tus elecciones. Si tuviste un día de mierda, ven, te hago un té y conversemos. No te digo que seamos todas las mejores amigas, pero ayudémonos. ¿No sería todo mucho más fácil si tratáramos de empatizar y nos moviéramos juntas?

Como decía Helena en un texto que publicó ayer, “solo queda reclamar lo propio, nadie nos va a regalar nada, juntas. Como aliadas, amigas y con la seguridad de que sin nosotras no hay mundo posible” . Es solo que tenemos que darnos cuenta.

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  • Sólo quería decir que jamás te he encontrado pesada, sólo ahora que lo planteaste me puse a pensar y sigo sin verlo, para mi planteas temas serios y necesarios. Ni siquiera había pensado en cómo te encontraba, porque no puedo conocerte como persona sólo a través de tu trabajo. Es un aspecto de ti, la parte profesional, mínimo que se realice con cierto criterio. Creo que mi forma de respetarte como profesional es valorar tu trabajo como lo que es y nada me da derecho a juzgarte por ello, me agrade o no (y al final no será más que eso, si me agrada o no tu trabajo).
    Escribes: “¿Por qué cuando un hombre opina de manera pública genera “respeto” y una mujer miedo?” Respondo: Por la simple razón de que aún hay gente que cree que debemos callar y soportar.
    Juntas debemos apoyarnos, JUNTOS debemos mejorar la situación, porque ellos también se ven afectados por el machismo y la violencia y ellos también deben hacer su parte. TODOS, como seres humanos, tenemos el deber de cambiar la situación, porque un mundo con más y mejores oportunidades nos favorece a todos.

    Saludos.

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