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No Soy Ese Tipo de Chica, el libro que Lena Dunham escribió para sí misma

No Soy Ese Tipo de Chica, el libro que Lena Dunham escribió para sí misma

Not That Kind Of Girl (No Soy Ese Tipo de Chica en español) es un título que, después de leer el libro, suena irónico. Ella ES ese tipo de chica. Los ensayos de Lena Dunham reafirman la idea de lo que demostró ser (o querer ser) escribiendo y dirigiendo Girls: una mujer enfocada en sí misma y sus procesos, analizando al resto –no sin amor cuando lo requiere- como parte de su vida, que parece una sitcom.

Si odias la autoreferencia, regálale este libro a un amigo o amiga, quémalo o iníciate en el elegante y majestuoso arte del origami, pero ni se te ocurra abrirlo. Es una oda al yo, que a veces te saca carcajadas, en otras te aburres y un par de páginas después, quizás te vuelves a reír pero piensas en lo insoportable que puede ser la autora. Eso sí, una cosa es clara: tal como ella explica en unos pasajes, no le gusta callar y dejar cosas sin contar.

Arrasa con todo a su paso, padres, hermana, tías ,abuelos, ex novios, ex cualquier cosa, amigos e industria, pero lo más importante, es que también pasa como huracán por sobre ella misma, algo curioso de ver en los tiempos de los filtros de Instagram, donde todo lo publicado tiende a ser “naturalmente” lindo, siempre. Momentos que quizás consideras íntimos o vergonzosos incluso de leer, son relatados con un tono de naturalidad que ya quisiste tener después de vomitarle los zapatos a alguien en una fiesta o luego de enviar una declaración de amor vía e-mail en estado de ebriedad (que estos don ejemplos tengan que ver con alcohol es pura coincidencia).

Otro punto a favor del relato son algunas nociones respecto a variados temas que, aunque quizás todos y todas las hemos pensado alguna vez, al leerlas, se siente una brisa tibia por la espalda. “Somos pocos pero locos”. O quizás somos muchos, pero estamos tan solos, en realidad, que leerlas nos hace sentir bien. Sobre todo aquellas ligadas a su reflexión de ser mujer, a lo que piensa ella de otras y también a conclusiones que sacó después de tener un variopinto de relaciones de mierda.

Lena Dunham, Connie Britton & Kathy Bates - The 2012 64th Annual Primetime Emmy Awards_3

Algunos pasajes:

“No hay nada con más agallas para mí que una persona anunciando que su historia es una que merece ser contada, especialmente si esa persona es una mujer. Aunque hemos trabajado duro y hemos llegado lejos, aún hay muchas fuerzas conspirando en contra de las mujeres, diciéndonos que nuestras preocupaciones son insignificantes, que no necesitan nuestras opiniones, que carecemos de la gravedad necesaria para que nuestras historias importen” (p. 9)

“Tomó un Ambien y se durmió, justo a mi lado y yo yacía ahí, muy despierta, mientras me picaba mi atuendo de lencería y pensé: esto era humillante, poco sexy y, el peor de todos los pecados, aburrido. Esto no era cómodo. Era parálisis. Esto ya distaba mucho de ser una conexión. Estaba siendo desexualizada en cámara lenta, convirtiéndome en un oso de peluche con tetas.

Soy una mujer trabajadora. Merezco besos. Merezco ser tratada como un pedazo de carne pero también ser respetada por mi intelecto. Y puedo pagarme mi propio taxi a casa. Así que llamé a uno y su perro triste con nombre hebreo me vio saltar la cerca y esperar hasta que mi taxi llegó” (p. 20).

“No está bien compartir la cama con: cualquiera que te haga sentir que estás invadiendo su espacio. Cualquiera que te diga que no pueden estar solos en este momento. Cualquiera que no te haga sentir que compartir una cama es una de las actividades más acogedoras y sensuales que se pueden llevar a cabo(…) Mira a la persona que tienes al lado ¿cumple con estos criterios? Si no, remuévelo o remuévete. Estás mejor solo o sola” (p.24)

Sobre cuando tuvo que cambiar su cuenta de mensajería instantánea, porque recibía amenazas de un chico de su colegio, que decía la iba a violar y cubrir en salsa barbacoa:

“El mencionó que tenía un machete y adjuntaba una foto de un gato pequeño metido en una botella, atrapado ahí hasta la muerte (…) Luego de la denuncia, “uno de los oficiales me dijo que yo no tendría que haber sido tan agradable con ese chico si no lo quería de esa forma” (p. 32)

“En el 2010 tuve la oportunidad de hacer un show de televisión. La cadena me dijo que querían ver a mi grupo etario, las preocupación de mis amigos y enemigos (…) si iba a escribir honestamente acerca de la vida de los veinteañeros, el sexo era un tópico que tendría que tocar. Y el sexo en televisión y en las películas, me pareció que siempre iban por el camino equivocado. Todo lo que vi desde niña, desde 90210 hasta Los Puentes de Madison, me habían hecho creer que el sexo era un tibio evento donde dos perdedores de piel suave y ojos idos, alcanzaban un orgasmo al mismo tiempo, respirando en la cara del otro. La primera vez que me desnudé con un tipo, grotesco como fue, estaba muy aliviada de que él no estuviera inhalando mi aroma natural o moviendo sus manos por mi torso con Chris Isaak de fondo.

Además de ser asqueroso, estas imágenes del sexo son destructivas. Entre el porno y las comedias románticas de estudio, el mensaje que nos llega es fuerte y claro: estamos haciéndolo mal. Nuestras sábanas no son las correctas. Tampoco nuestros movimientos. Ni nuestros cuerpos.

Así que cuando me ofrecieron hacer este show, hice lo que hacía hace cinco años en producciones independientes: me desnudé y fui por ello” (p. 96)

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Son ensayos simples. Algunos tratan sobre pasajes sobre su infancia o situaciones puntuales en sus relaciones -sobre las que saca alguna conclusión- además de algunas listas sobre lo que ha aprendido de sus padres. Pero la verdad, es que no hay ningún punto muy relevante en todo el libro. Sólo algunas nociones, que no alcanzan a ser reveladoras de algo más. Es quizás porque a los 28 años, todavía no es posible hacer de su discurso algo más relevante. Para algunos, pensar en que tus memorias a esta corta edad son dignas de contar pueden ser agallas, pero para otros, simple y llana soberbia.

A lo largo del libro, además, queda muy claro de dónde viene Girls. De hecho, se nota cómo varios personajes que la rondaban, inspiraron a los de la serie e incluso situaciones fueron calcadas a la pantalla. Se siente como contar una historia dos veces ¿Será realmente necesario? Es como si se hubiesen agotado las ideas.

Muchos ensayos quizás ni siquiera merecían estar en el trabajo final de más de 200 páginas. Varios pasajes que, luego de leer, dejan la pregunta ‘y ¿a quién le puede importar esto más que a ti?’¿Existe un talento? Por supuesto. Lena Dunham sabe contar historias, pero en su libro al menos, no supo discriminar de lo que es realmente interesante para un lector y no para ella. Ese es el punto. Aunque a ratos hay párrafos entretenidos, también hay páginas dispensables que nos hacen pensar que escribió esto para ella misma, para contar lo que ya dijo una vez a través de guiones y sobre explicar situaciones en un loop interminable.

Si alguien quiere leer este libro, recomiendo que lo haga por trozos. Soy de las personas que generalmente lee los libros de una sola vez y, por más livianas que fueran estas historias, me agotó ese carácter del yo sin tregua. Es posible hacer autobiografías más delicadas y menos cansadoras. Es de esperar que a Lena Dunham no se le hayan agotado las ideas y, que si alguna vez piensa en volver a editar un compilado de ensayos personales, sepa elegir mejor lo que es realmente material para ser divulgado y lo que sólo le importa a ella.

View Comments (5)
  • El artículo peca un poco de lo mismo que crítica, el yo y la distinción entre lo que le puede interesar al lector y lo que interesa a la autora, “me agotó ese carácter del yo sin tregua” es aplicable al también al artículo.

  • Pero si este post es una opinión sobre el libro jajaja. En este tipo de textos se tiende a recomendar o explicar qué es lo que te atrajo y qué no de un texto.
    Acá no pauteamos de esa manera los textos, así que podemos escribir en primera, segunda o tercera persona si queremos 😀

  • Obvio, sobre el libro, argumentos son distintos a opiniones, el artículo juega entre los dos niveles, análisis/argumentos – reacción personal/opinión.

    Obvio que pueden escribir como quieran, por lo demás es bacán el sitio, la perspectiva y el esfuerzo/trabajo puesto en los artículos, este a mi parecer tiene el vicio de criticar lo que uno (a veces) hace.

  • Tengo sentimientos encontrados con esta mina. Por una lado, no es la primera vez que leo o escucho que se saca puros sietes en autorreferencia y por otro lado, que por lo mismo logra dar con un retrato medio único de la generación hipster en la que está inmersa, donde nada es realmente de verdad. Todo es más pose que un sentimiento genuino por hacer algo, por marcar la diferencia, por mostrar una realidad.

    Ahora bien. Si queremos ver la realidad latinoamericana, de la gente sin casa, de las localidades donde no llega el wifi ni la educación, no vamos a ver ni leer a Lena Dunham, pero sí si queremos mirar con ojos críticos hacia dónde se dirige la sección clase media acomodada de nuestra sociedad, que es donde nos movemos. O no? No sé.

    Lena Dunham es una mina que nació con ciertos privilegios y se puede dar el lujo de reflexionar sobre sus problemas. No se tiene que levantar a las 6 de la mañana para ir a vender pollos a la feria, pero sí a las nueve, hacerse las uñas de los pies, mirar por la ventana y de pronto sentir un pánico por no saber qué más hacer con su vida. Qué escribir, qué campaña intentar, qué película producir. Y así como tiene tiempo, quizás también tiene el derecho a deprimirse y ponerse ansiosa y que se le suelte la cadena, tal como muestra en la serie. Esta depresión hipster es medio bien representativa de una generación llamada como “millennial”, de veinteañeros profesionales que trabajan desde su casa o veinteañeros que tuvieron una buena idea y se atrevieron a emprender y están levantando un taller que confecciona mochilas de diseñador o poniendo una librería en un barrio shuper, que es lo que sus papás alguna vez quisieron hacer, pero no pudieron.

    Puede que lo que diga en verdad no interese. Que no sea importante. Que no sea significativo para un veinteañero profesional que estudió en una universidad tradicional chilena con crédito con aval del estado. Porque esa persona todavía sabe lo que cuestan las cosas. Todavía tiene que pagar todos los meses por una educación que ni siquiera fue 100% satisfactoria.

    Así y todo, ella fue bien honesta al poner en la primera temporada de Girls la perspectiva de una mina mimada que lo ha tenido todo muy fácil en la vida y su flojera, disfrazada de miedo, es lo que la tiene paralizada de ser lo que realmente quisiera. Lo que la hace sentir fracasada, ansiosa, gorda y deprimida. Lena Dunham es el reflejo de una generación sin causas reales. Sin pasiones reales. Que lo más importante que tiene que hacer en el día a día es luchar por ser o parecer original entre un millón de otros que son exactamente iguales a uno. Gente que no está interesada en cambiar el mundo, salvo por dar un par de opiniones en redes sociales. Gente que siente que es un superhéroe cuando acepta un defecto propio o decide pagar un año de gimnasio. Que tampoco está mal. Lo que está mal es que no haya una contraparte. Pero para eso hay que partir por casa en vez de exigirle a cualquier persona que sea una voz que valga la pena.

    Fin.

  • Wow. Ame su comentario.
    Citando a de cierta forma a Malala [Quisiera ser una de esas chicas que se preocupan por que se van a poner, y no por que van a comer el dia de mañana]. Creo que este libro esta un poco fuera de lugar en nuestra sociedad, y quizas peca un poco de ¨egolatra¨ como menciona la autora del articulo.

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