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Por qué Beyoncé es parte del remezón que necesitamos

Por qué Beyoncé es parte del remezón que necesitamos

El domingo pasado se celebraron los Video Music Awards de MTV, un espectáculo que todos entendimos desde un comienzo, como el calentamiento de motores para la presentación de Beyoncé. Inmediatamente, después de su show, internet se llenó de opiniones a través de redes sociales y sitios interesados. Por acá, quien escribe, decidió hacerse bolita y pensar un rato más.

La relación entre el feminismo y la música popular, especialmente, entre Beyoncé y esta corriente de género es más compleja de lo que creemos, porque acarrea diferentes componentes, como por ejemplo, la raza y la clase o el privilegio.

Esta última dimensión antes nombrada, en algún momento fue para mí un ruido en la discusión ¿cómo hablar de esto desde un lugar cómodo? Hasta que después de mucho pensarlo, llegué a muchas conclusiones. Cosas que quizás sí pensé antes, pero que por fin pude ensamblar. En primer lugar, hasta Marx era un burgués que podía dedicarse a pensar y estudiar todo el día porque sus otras necesidades básicas ya estaban cubiertas.

La mayoría de las grandes feministas de décadas anteriores –no todas- también han podido desarrollar su pensamiento desde la élite, de ahí a que hablar de feminismo (como teoría) por mucho tiempo se remitiera sólo a hacerlo en papers universitarios y simposios para ellas mismas. Otra cosa diferente son las demandas y el enorme trabajo en la calle que otras hicieron, de manera subterránea, a lo largo del siglo pasado.  Pero, ya en el 2014 ¿es necesario seguir pensando en quién es más idónea para hablar de derechos de las mujeres? ¿no lo somos todas las mujeres?

En el caso de Beyoncé ¿es el componente de clase algo que le quite valor inmediato al mensaje que está intentando transmitir? Creo que no. ¿Cuál es el mensaje central que está intentando entregar? Se puede enumerar una larga lista de ideas, entre las que están la relación de las mujeres con su cuerpo, con su trabajo, con los hombres, con los hijos, con otras mujeres. Pero ¿el central? Lo que mostró el domingo tiene que ver con dejar de sentir miedo, pudor o vergüenza de llamarte a ti misma feminista.

Para mí este simple hecho representa el primer paso de una carrera enorme, dado que los ejemplos previos que existen en la música popular son bastante pobres. Muchas mujeres músicas, al ser interrogadas frente el término, intentan pasar por el lado. A continuación, una breve muestra:

Björk

<<Revista Bust: ¿Te consideras feminista?

Björk: No.

Revista Bust: ¿Por qué no?

Björk: Porque creo que eso me aislaría. Creo que es importante hacer cosas positivas. Es más importante proponer que quejarse.

Revista Bust: ¿Crees entonces que el término ‘feminismo’ es igual a queja?

Björk: Sí, mucho. Tú podrías, probablemente, llamar a mi madre feminista y yo la vi aislarse por sí misma, toda la vida, de los hombres y, por lo tanto, de la sociedad.

Revista Bust: ¿Crees que se aisló de los hombres por el feminismo?

Björk: Obvio, no puedo tomarla como ejemplo de todas las feministas, pero creo que es importante para mi generación hacer cosas más que quejarse de que algo no está bien. Es importante colaborar con ambos, hombres y mujeres, y ser positiva>>.

Taylor Swift

<<La verdad es que no pienso las cosas como hombres contra mujeres. Nunca lo he hecho. Fui criada por padres que me hicieron pensar que si trabajas tan duro como un hombre, puedes llegar lejos en la vida>>.

Lady Gaga

<<No soy feminista. Yo amo a los hombres. Celebro la cultura masculina americana y la cerveza, los bares y los autos deportivos>>.

Carla Bruni

<<Mi generación no necesita feminismo. Ellas fueron pioneras que abrieron la brecha. No soy, para nada una feminista activa. Al contrario, soy burguesa, amo la vida familiar, amo hacer lo mismo todos los días>>.

Madonna

 <<No soy feminista, soy humanista>>.

Lily Allen

<<Feminismo, odio esa palabra, porque ni siquiera debiera ser algo ya. No creo que los hombres son el enemigo>>.

A continuación, los dos que me dolieron más:

Geri Halliwell

<<Esto se reduce a etiquetar. Para mí, el feminismo es lesbianismo quema sostenes. Es muy poco glamoroso. Me gustaría verlo renovado. Necesitamos ver una celebración de nuestra femeneidad y delicadeza>>.

PJ Harvey

<<Nunca lo pienso (el feminismo) No veo que exista alguna necesidad de estar consciente de ser mujer en este negocio. Me parece una pérdida de tiempo>>.

  b

Lo central es que para dar las mismas explicaciones de un mensaje positivo, de creer en la fortaleza de la mujer y en proponer cambios, muchas dicen que son humanistas, mientras que Beyoncé corta con el pudor y se define a sí misma como feminista. Todos esos argumentos siempre han estado dentro de la lógica del feminismo, el problema es que la sociedad no se había enterado. Es por eso que lo que hace esta mujer es importante. Está usando la tribuna de la artista más poderosa del pop en la actualidad, para decir lo que muchas ya sabíamos: ser feminista no es ser un monstruo que odia a los hombres. Ser feminista es, entre otras cosas, exigir ser tratada con la misma dignidad, respeto y derechos que los hombres.

Pero el discurso feminista de Beyoncé no es sólo un discurso, o una pantalla gigante detrás de un escenario. Su banda está formada por diez mujeres, que se llaman a sí misma The Sugar Mamas. “Cuando era joven, me hubiese gustado que más mujeres tocaran instrumentos, para poder admirarlas. Yo toqué piano por muy poco tiempo y luego no lo hice más”, dijo la cantante en relación a tener a estas chicas dentro de su show. “Sólo quería hacer algo que inspirara a chicas jóvenes, para que se involucraran en la música. Por eso armé una banda de apoyo sólo de mujeres”, declaró.

Durante muchos años, el feminismo buscó espacios para acabar con el mal entendimiento de esta palabra y la cantante, a su manera, bajo sus términos, lo está logrando. No es raro que la generación sub 18 se esté enterando de este mensaje y lo esté haciendo propio ¿está mal? Claro que no. Si las letras de Beyoncé sirvan para involucrar a las niñas en tomar conciencia de ellas mismas, a mí me vale ¿La artista se contradice a ratos? Por supuesto ¿tú no?

¿Te incomoda que el discurso feminista se esté acercando peligrosamente al capitalismo? ¿Te incomoda que se esté masificando a partir de convertirse en un instrumento más de venta y un objeto más de consumo? Quizás prefieras que siga siendo parte de una contracultura. El problema con eso, es que llevamos casi veinte años viviendo en una crisis de la contracultura, gracias al acceso a internet. Lo alternativo, lo que se está haciendo en los subterráneos del mainstream, es llevado a la superficie cada vez más rápido. Desde los códigos, hasta la forma de vestir. Es por eso que no te debe extrañar que camisetas de Joy Division se estén vendiendo en los centros comerciales. La contracultura, así como todos los artefactos culturales que se desarrollaron en el siglo pasado, están sufriendo una transformación (que para muchos también es una crisis), y esto no exime al feminismo.

La mayoría de los escritos sobre mujeres y música en el siglo pasado, podrían ser separados en tres grandes cajones: música docta, libros a modo de biografías planas sin reflexión acerca de sus trabajos o, simplemente, menciones vagas en diarios y revistas, relacionadas con sus vidas sentimentales o sus participaciones en cine. Nunca (a excepción de trabajos increíbles como “Mujeres y Música: género y poder” de Marisa Manchado Torres) ha habido una reflexión generalizada frente al discurso de las mujeres en su trabajo musical, sus letras o motivaciones. Esto está cambiando y Beyoncé es sólo uno de los factores de cambio, para bien o para mal. No está sola, pero en este momento, es la más poderosa.

View Comment (1)
  • Totalmente de acuerdo y comparto lo hermoso que es ver esas letras enormes no solo en un concierto de kathleen hanna. Ser mujer en la música es solo una circunstancia más donde toda la carga se hace notar. Linda jajo.

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