Llego a las Torres de San Borja de noche. El día anterior me había llegado un mensaje de Gonzalo García, preguntándome si quería ir a la grabación de un video cuyos primeros bocetos me comentó hace muchos meses atrás. Con la botella de agua en la mano subo hasta un departamento y me encuentro con un camarín lleno de cosas bonitas. Ropa brillante, maquillaje con glitter, zapatos a lo Lady Gaga y maquilladoras que saben exactamente qué hacer con tanto objeto que quiero para mi ropero.

También me encuentro con un espacio seguro. “Espacio seguro”. Frase que odian los que jamás han sentido que un lugar no es para ellos. Los que no han sentido miedo. Están todas maquillándose, corriendo en tacos. Gonzalo García lleva mucho rato preparándose, están probando glitter en las barbas y me dan ganas de tener una, para usarla así todos los días. Es que se ve muy bonito. Más bonito que la vez que me puse eso mismo en el pelo y se veía cochino. Nunca lo logro.

En esos momentos, en cada habitación de esa casa está sucediendo algo. Una preparación, una conversación, un ensayo.

Camino desde la entrada de la casa y, al azar, me meto a un cuarto, en el fondo a la izquierda. Me encuentro a Iván Figueroa del Colectivo Lemebel. Mientras se termina de vestir y preparar, me cuenta que llegó al video contactado por Andrea Ocampo. “Ella hace talleres de literatura y en uno de esos talleres, el Ponte Ready de Balmaceda Arte Joven, para su fanzine uno de los estudiantes me entrevistó. Ella era la profe. Esa entrevista circuló harto igual y estaba buena, si él hizo una buena pega y conversamos mucho rato.Y bueno, me contó del proyecto, “hola, se va a grabar un video de Planeta No y como eres bello ja, ja, ja y lo que se quiere abordar en el video es un tema de género, me gustaría que se contactaran para que conversen”. Y yo le dije que obvio que sí, porque me encanta Planeta No y me interesaba mucho ver cómo profundizaban en esta propuesta que era que el Gonzalo saliera travestido al escenario y él enunciándose hombre primero. A mí me interesó un montón eso, cómo una banda que se enuncia -más allá de que sean heterosexuales- que sean hombres heterosexuales. Y además, ni a la Andrea, ni a la Norma ni a la José Carlos ni a mí, el Gonzalo optó por no dirigirnos en ciertas partes, como de alguna forma, conservar lo que somos cada uno”, explica. “Yo creo que el hecho de que un grupo de hombres heterosexuales se proponga hacer algo así, aunque sea performáticamente, me parece interesante”, remata.

Foto: Camila Álamo

Pelea como mujer

Salgo y me meto a la habitación contigua. Está Macarena “La Maquinita” Orellana, campeona nacional de kickboxing, feminista y profesora. Llegó a este proyecto igual que Iván. “La Andrea publicó en Facebook que andaba buscando a alguien que practicara boxeo. Yo a ella no la conocía aún pero sí la ubicaba. Una amiga me etiquetó en la publicación y ahí ella me habló y me dijo que necesitaba guantes, yo le empecé a mandar fotos del equipo que yo tenía, me conseguí la capa que va a usar, que es la de mi entrenador, la del Terrible Galaz, campeón mundial de kickboxing y con esa de hecho, se ganó el título mundial así que tiene buenas energías, ja, ja, ja”.

“Nos pusimos a conversar y ella me preguntó si yo era la persona que había denunciado a uno de los profes que había sido investigado por acoso sexual en la Chile, en el Departamento de Historia y sí, era yo, conversamos también sobre los talleres de auto defensa feminista que estoy armando… y bueno, en el video ella quería que apareciera entrenándola y lo encontré bacán, aunque me daba mucha vergüenza porque yo nunca había aparecido en nada, pero bacán po, romper con los estereotipos y mostrar a una mujer boxeadora, otra mujer entrenándola, porque siempre se da la dinámica de que las mujeres boxeadoras que hay son entrenadas por hombres, entonces, me gusta mucho, porque me hace pensar en la posibilidad que puedo tener yo de entrenar a otras mujeres para aprender un deporte y una práctica que es súper masculinizada”.

Macarena fue quien denunció a Leonardo León, del Departamento de Historia de la Universidad de Chile. “Fue súper difícil el atreverme en verdad. Había pasado harto tiempo y estaba trabajando ahí. Él era mi jefe más directo, era el jefe de departamento. Pero por suerte una de las cosas que me ha dado la academia es un círculo de mujeres súper poderosas, de profes, ayudantes, estudiantes, que han sido un apañe fundamental en varias cosas, por ejemplo, no cuestionándome. Me acuerdo de un día que tenía mucha rabia porque León se había puesto a defender a Ramírez que era un sapo en dictadura, por lo que había pasado con María Ignacia, y yo trabajaba en el archivo de la Chile en ese tiempo. Y llegué llorando, emputecida. Y estaba una profe, me puse a conversar con ella y ahí fue cuando decidí sacar esa declaración”.

“En un principio fue abrumador. Tiré la declaración, me llamo el Clinic, pensaba que iba a ir a la universidad y que me iba a encontrar con León, o hasta todavía pienso que me lo puedo encontrar en la calle. No me da miedo, pero ojalá no me pase tampoco. No quiero volver a verlo. Pero ha sido súper enriquecedor en el sentido de redescubrir o de ver en la práctica lo que uno a veces lee o trata de teorizar, el tema de la sororidad, que en estas circunstancias difíciles, cuando las mujeres te apañan sin preguntarte, sin cuestionarte o interrogarte, sino que apañan no más. Y así ha sido con mi estudiantes, mis estudiantes hombres también se me acercaron a decirme que me apañaban. Profe te apañamos. Ha sido bacán en ese sentido. Y lo otro que me ha gustado caleta es que me muchos profes misóginos y machistas han salido del clóset. Han dicho en público cosas que los han evidenciado en lo que son y eso también nos ha entre comillas, el camino más fácil. Lo dicen en público, entonces no tienes que decirle tú a ellos o tú acusarlos de ser machistas, porque ellos mismos salen del closet diciendo cosas como las que dijo Salazar hace poco”, explica.

Vuelvo a la entrada de la casa y me encuentro a José Carlos. También va a ser parte del video. “Cuando me hablaron de esto me atrajo harto la manada que había, que conozco un poco y a partir del atrevimiento de los chicos de Planeta No, que no son homosexuales, que son heterosexuales principalmente, que quieren intervenirse e intervenir su propuesta, su proyecto musical con esta idea media performática de travestirse”.

En el papel, que tres hombres heterosexuales deseen intervenirse o plantear estos temas dentro su trabajo desde otras identidades, para algunos puede resultar impostado o hasta incorrecto. “Es que nada es correcto tampoco. Lo incorrecto es lo que más al menos a mí me interesa, por lo mismo. Si a alguien le molesta esto, ese alguien sería bastante conservador y es lo que uno esperaría para el progreso de los tiempos, o sea, basta de la cuestión identitaria de los gays con gays, lesbianas con lesbianas, travestis con travestis… cuando hay propuestas grupales, colectivas, que trascienden tu propia identidad, que seas un sujeto heterosexual, no implica que todo lo que hagas y que todo lo que te rodea también lo sea, al contrario, es contaminarse con otras hueás. Y más que sean hetero, es que son algo y no por eso están rodeados de lo mismo, al menos para esta propuesta. Y la cuestión en general también, de ellos mismos, cómo se intervienen, me parece que es interesante.  Para mí que existan este tipo de propuestas habla de que ya hay un cambio. En Chile estas cosas son un destello no más po. No tenemos el flujo europeo o norteamericano de que esto sea una explosión de una cultura… en un círculo por supuesto que sí, pero así como se está representando ahora, son destellos no más”, explica.

Foto: Camila Álamo

“A mí me dijeron que viniera como yo, no a representar un papel. Y yo soy prostituto, soy activista, trabajo con la sexualidad para ganar lucas y también desde la escritura. Vengo como un prostituto, no sé cómo se va a notar eso, cómo se podrá representar… como un maricón, fuertón, promiscuo, caliente”.

Es hora de bajar a las pasarelas, que es donde se va a grabar. Hay mucha gente: técnicos, cámaras, bailarines, la banda y el elenco. Llego justo cuando se va a rodar una escena con la banda, en un sofá. Desde una carpa puesta al fondo, dos jóvenes que viven ahí, se acuestan con la cabeza hacia afuera a mirar, como si fuera la tele.

Foto: Camila Álamo

Mientras algunos graban, otros practican coreografías. La Camila Álamo -encargada de la foto del portada del Matucana EP y de la serie de fotos fijas del video de ‘Los Bikers’ de Dënver- también anda sacando fotos.

La energía que se mueve me gusta, es interesante. Todas son personas muy diferentes, de identidades distintas, vidas independientes, pero aún así, se está hablando un lenguaje común implícito. En cada uno de los participantes, del elenco, al conversar e incluso al verlos participar, pude ver esa fuerza que mueve de verdad a los colas y a las mujeres todos los días. Visibilizar lo que muchas veces otros nos dicen que está mal, los modos que tenemos que cambiar. Que está mal ser fuertona. Que está mal atacar para defenderte.

Me hubiese gustado que el video hubiese sido mucho más largo y mostrara más de eso que vi hasta la madrugada. La impronta de la José Carlos, fotogénico hasta decir basta, actor de cine. Más de la Macarena entrenando a la Andrea, más de todo lo que pasó esa noche. Tengo ganas de ver esto en todas las plazas, en todas las esquinas. En todos los colegios. Al menos hay un pequeño recuerdo de todo eso en dos minutos y veintisiete segundos.

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Discos por sobre ahorros en el banco. En Twitter: @javieratapiaf