No te conozco Antonia. No sé casi nada sobre ti, salvo que hace unos días te lanzaste desde el piso 13, a tus jóvenes 23 años. No te conozco, pero recordé que había compartido hace unos meses un post que contaba tu historia, que estabas en una batalla acompañada de tu entorno cercano, contra Andrés Larraín Páez, el hijo de un abogado del Banco Chile, que se jactaba de su poder para hacer lo que le venía en gana. Querías librarte de su dominio, de las patadas y puñetazos que te dio en el pasillo de un edificio. Anhelabas dejar de mirar al conserje con cara de vergüenza, aunque el agresor fuera tu pareja y no tú.

Las relaciones tóxicas, que viven bajo el amparo del falso amor y la obsesión, son capaces de anular la razón. La violencia psicológica, que muchas veces irrumpe antes que cualquier señal de alerta física, deja daños imborrables de miedo, subordinación y negación en nuestro inconsciente. No es fácil salir de una dinámica violenta, mucho menos detenerse a tiempo. Pero estabas dando pasos hacia ello. Habías iniciado acciones legales contra el sujeto, y estaba asistiendo a la Casa de la Mujer en Chiguayante, cuando algo se quebró y volviste a ver a este sujeto, quizás faltó escucharte más, acompañarte, intentar desmenuzar los caóticos nudos de la memoria y sus demonios para encontrar donde se ubicaba él y los dominios que ejercía.

Junto con tu primera denuncia el año pasado se viralizó en redes sociales un post familiar que narraba las atrocidades que había cometido Andrés contigo. Recuerdo haberlo compartido, tenía antecedentes claros, se hablaba de que el tema estaba siendo investigado y además teníamos varios contactos en común. El testimonio se reforzó con las denuncias de testigos, vecinos y conserjes, quienes habían comentado en varias ocasiones las peleas, gritos y golpes que Larraín te propinaba. Las llamadas continuas a Carabineros, el estatus de persona non grata que él había recibido por parte de la propia comunidad del recinto, donde incluso se dice que le pidieron el desalojo antes del 30 de diciembre. Nada de eso sirvió.

Un diario penquista tituló que en un “confuso incidente” te lanzaste al vacío desde el piso 13, de un elegante edificio en Pedro de Valdivia, camino a Chiguayante. Pero no fue solo eso. Estabas en el edificio donde tantos dolores viviste, estabas en compañía de Andrés.

Los confusos incidentes no matan, no son causal de violencia, los confusos incidentes no existen. Hay verdades, muchas veces desconocidas, pero que con los antecedentes adecuados no necesitan mayor justificación. No te lanzaste sola al vacío, Antonia. La violencia de género impune te empujó. Te empujó el daño, el temor, la angustia.

Entre 2010 y 2012, el 16% de todas las mujeres que se suicidaron en nuestro país lo hizo tras haber denunciado formalmente situaciones de violencia por parte de sus parejas. La depresión, sentirse acorralada y un sistema judicial que entrega pocas garantías a las víctimas son parte sustancial de esta alta cifra que las autoras Paula Santana y Lorena Astudillo investigaron en “Suicidio Femicida, mujeres que escapan de la violencia quitándose la vida”.

No te conozco, Antonia. Pero ten por seguro que seguiremos visibilizando cada una de estas historias. Con más fuerza cada vez. No nos dejaremos solas. Este es un dolor que crece y crece, por cada mujer que no pudo salir del círculo femicida. Por cada suicidio inducido por la violencia machista.

Author

Periodista, Mg en Estudios de Género (c). Investigadora en violencia, medios de comunicación y cuerpos marginados.

  • Yop

    Yo no conocí a Antonia. Pero, su caso todavía no puedo sacarlo de la cabeza.

    Yo soy una mas.

    Yo salí, corrí y ahora estoy sanando.

    Y pensé “ Dios. Pude haber sido ella” . Yo también quería morir.
    Mi ex novio.. perfecto, hermoso, estudiante de una buena universidad de aquí de concepción , era perfecto. Simpático, trabajador part Time de un Retail cercano a al edificio donde Antonia …. Dejo este mundo.

    Jamás me golpeó.

    Me empujó para revisar mi celular , me apretó los brazos, pero jamás me pego.

    Nunca me tocó un pelo, pero me dijo que estaba gorda frente a una cajera de un supermercado, que no servía para el trabajo, que era una infiel cuando jamás lo fui, que tenía menos moral que un reality show. Pero jamás me golpeó. Quiero ser enfática en esto.

    Nunca me dijo un garabato. Aps, me dijo que era una mierda por tratar de sacarlo de una adicción y hablar con su familia . Pero de seguro era porque estaba enojado.
    Nunca me dijo nada referente a mi condición de mujer, y me decía que era linda. Que era especial, que era muy inteligente. Me regalaba cosas lindas, chocolates y regalos personalizados.

    Me dejo afuera dos horas sin abrir la puerta porque estaba enojado, se enojaba mucho. Enojado me gritaba frente a sus padres. Enojado, también me dijo que no me amo durante el primer año de nuestra relación.

    Enojado, también se refirió a mi como “ mujer fácil” “ mujer barata” “ mujer regalada” cuando decidí dejarlo y estuve con otro chico. Luego no se porque volví con el. Sentía que sin el no podía vivir.

    Bueno en la intimidad, era bueno, solo a veces cuando no funcionaba me decía que era tiesa como una “ momia” , pero supongo que tenía razón.

    Es un chico increíblemente exitoso, de hecho, era tan exitoso , que cuando algo no funcionaba, me culpaba a mi por mi mala gestión. Debe ser así de seguro.

    Una vez me engaño. Pero es hombre. Todos engañan. Y fue por internet.

    Técnicamente no es engaño.

    Me mintió por un año mientras apostaba. Bueno era porque lo presionaba a terminar sus estudios porque quería que fuera alguien mejor. Entonces eso lo degustaba mucho y se enojaba mucho.

    Es un gran chico En su trabajo todos lo aman y su familia dicen que es un gran chico.

    De hecho lo es. Solo que con migo, parece que saque lo peor de el.

    Siempre me cuido , y muchísimo! , me iba a dejar y a buscar a todos lados, y era tan preocupado, que , controlaba mis horarios de ingresos y llegadas a mi casa. Si no le contestaba el teléfono, se enojaba muchísimo, diciéndome que el no era mi prioridad. Perdí mis amigas con eso.

    Hablaba mal de mi familia y de mi madre. Bueno de seguro debe tener algún problema mi familia que yo no he visto. Lo decía siempre.

    Nunca me di cuenta de las cosas que yo hacía mal y que lo hacían enfadarse tanto conmigo, dejar de contestar su celular por 2 días, o simplemente no hablar.

    Nunca me di cuenta de las cosas que hacia mal

    Como por ejemplo:
    No darme cuenta de la terrible violencia de la cual que era víctima.

    Pude haber sido Antonia , pero yo soy #unamas que escapó de una realidad que por 5 años casi terminó con mis ganas de vivir.

    Y como aquí no hubo una terrible muerte estrepitosa con balas. No salió en la prensa.

    Yo entiendo a Antonia. Si se lanzó o la lanzaron, lo cierto es , que ella, fue prisionera de la mas terrible violencia que una mujer puede ser victima. La psicológica. No deja huellas, y por vergüenza, uno se calla.
    Antonia me dejó pensando todo el día en que, pude haber sido yo saltando de ese piso. Pero yo, corrí un poco antes.

    Estoy con ustedes.

    • Karen Vergara Sánchez

      Un abrazo muy apretado y gracias por compartir esto con nosotras. Vivas nos queremos.

    • anamariaamestica

      También te abrazo muy fuerte! Aprendamos a querernos, chiquillas. Todas somos valiosas. No acepten que nadie N A D I E las convenza de lo contrario.

    • Laura Correa

      Linda preciosa, eres una valiente y espero que muchas más tengan la fuerza de salir adelante!

  • Manuel Navarrete Rivas

    No entiendo como pueden haber animales que maltraten a sus parejas. Tengo dos hijas pequeñas y so algún día un sujeto les pusiera la mano encima, lo amarro, lo echo atrás en la camioneta, me lo llevo a un bosque y lo torturo.