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Gladys Marín: la piedra que no se quiebra

Gladys Marín: la piedra que no se quiebra

El primer recuerdo que tengo de Gladys Marín es el titular de un diario. Fue hace muchos años, yo era muy chica y decía algo así como “Ni con mini recibieron a Gladys Marín en La Moneda”. Eso se me quedó grabado en la memoria para siempre. Durante mucho tiempo no lo comprendí, pero siempre me llamó la atención. ¿Por qué “ni con mini”? ¿Qué tiene que ver su ropa? Esas preguntas me las hice, estoy segura, porque las tengo anotadas en un diario de vida. De hecho, en mis diarios de vida de niña, cada cierto tiempo volvía a mencionar a Gladys Marín.

Cada vez que ella aparecía en la tele, alguien decía algo en mi casa. Nunca eran indiferentes. La gente mayor de mi familia era de derecha y siempre comentaban, pero nunca de forma negativa. Eso también me llamaba la atención, porque cuando aparecían otros personajes declarando algo, ardía troya. Pero con Gladys, nunca. “Es la única comunista que respeto”, me decían, “porque es consecuente, aguerrida y decente”.

Ya, más grande, todo empezó a calzar, como un rompecabezas. Y cosas que no comprendía, como ese titular de portada de un diario, me quedaban muy claras. La frase era machista, por supuesto, aludiendo a que mostrar las piernas para una mujer siempre puede traer beneficios, en cualquier área, incluyendo la política. Gladys, famosa por usar minifaldas siendo una alta autoridad dentro del partido comunista, viviendo el machismo desde la izquierda durante toda su carrera.

Desde que asimilé que la izquierda se nutre de enarbolar ideas progresistas pero siempre desde una mirada patriarcal, comencé a imaginarme situaciones en las que Gladys seguía, siempre valiente. Peleando. Su historia me reafirma esas fantasías.

En 1963 fue elegida secretaria general de las Juventudes Comunistas, con 22 años. Luego, fue dirigente del Comando Juvenil de la candidatura de Salvador Allende. En 1965 fue elegida diputada y luego, reelegida, ocupando su cargo hasta el 11 de septiembre de 1973. Fue ahí que Gladys tuvo que pasar a la clandestinidad, asilándose en la embajada de los Países Bajos por ocho meses. Cinco años después -con la desaparición de Jorge Muñoz, su marido, de por medio- regresó de manera clandestina a Chile y no se rindió. Encabezó la dirección de su partido, hasta que en 1994, fue elegida como Secretaria General del Partido Comunista. Y ¿saben qué más? Fue la encargada de interponer la primera querella a Augusto Pinochet, por la desaparición de Jorge, en 1998. Sí, recién en 1998 apareció la primera querella criminal contra él. Nunca hay que olvidar que también tuvo el lujo de ser senador.

gladys marin

La historia de Gladys Marín debiera ser mejor contada. Existe muy poco escrito para tamaña vida. En una entrevista realizada por Raquel Correa el 27 de septiembre de 1998, justo un año antes de las elecciones presidenciales a las que se presentaría como candidata, ella responde:

“Si yo fuera presidenta…”

Primera ley que dictaría:

-Elevar los sueldos y salarios. Partiendo por elevar el salario mínimo a unos 170 mil pesos. (El salario mínimo en 1998 era de 71 mil 400 pesos, que en la actualidad equivaldría a algo más de 120 mil).

-Primera ley que derogaría:

-La Ley de Amnistía. Llevaría a Pinochet ante la justicia. Y terminaría con el sistema binominal.

-Política económica:

-Reforma tributaria: elevar los impuestos directos a las utilidades, a lo menos al 20 por ciento. Hacer un IVA diferenciado, rebajando al tres por ciento todos los artículos de primera necesidad comida, libros y medicinas y elevárselo a los artículos suntuarios. Impuestos a las grandes transnacionales. Repondría el impuesto patrimonial de la época de Frei padre. Haría una reforma a la Ley de Cobre: que el 10 por ciento de las ventas que se entrega a las FF.AA. se destine a gasto social. Y aranceles diferenciados, manteniéndolos para los productos que compiten con la industria nacional.

-¿Cómo financiaría a las FF.AA.?

-Tienen presupuesto suficiente. Y hay que hacer una reducción.

-Legislación laboral:

-Nuevo Código del Trabajo. Inmediata supresión del artículo 13, que permite el despido por necesidades de la empresa. Previsión para las dueñas de casa.

-¿Educación?:

-La mejor educación pública gratuita, de la mejor calidad para todos. Que los que quieran pagar, tengan educación privada…

-¿Salud?

-Gratuita para todos. Financiada con el siete por ciento que pagamos todos y con los impuestos.

– Reforma judicial:

-Que la Justicia Militar no pueda enjuiciar a los civiles. Crear el Defensor del Pueblo. Buscar fórmulas para democratizar el Poder Judicial.

-Estatización:

-Recuperaría medios de producción para el Estado: nuestras riquezas básicas el cobre ha sido privatizado en la práctica porque todos los yacimientos de reposición están en manos privadas. Las fuentes energéticas, las telecomunciaciones, tienen que estar en manos del Estado. Y revisaría todas las privatizaciones hechas en la dictadura y ahora.

-Aborto:

-Hay que legalizarlo. Es una realidad lamentable: 200 mil abortos al año. No somos abortistas, pero hay que enfrentar la realidad.

lemebel marin

Gladys fue una mujer que vi mucho en la tele. Me encantaba verla en las noticias. Tenía menos de 10 años y no comprendía bien lo que significaba la conmemoración del 11 de septiembre, la marcha; pero siempre la veía a ella, con claveles rojos en las manos. Digna y centrada haciendo declaraciones (que ahora califico como brillantes), aunque el mundo se le viniera encima y el panorama pareciera oscuro.

Recuerdo haberla visto una vez sangrando. Recuerdo haberla visto mojada por el guanaco. Recuerdo haberla visto corriendo. Recuerdo haberla vista gritando, discutiendo y peleando como fiera por lo que ella pensaba que nos merecíamos, pero siempre alegre. Para Gladys la lucha significaba alegría. En la misma entrevista que les mencionaba hace un rato, criticaba el continuismo de la Concertación. Lo mismo que todos siguen criticando ahora con otro nombre (Nueva Mayoría), pero lo mismo. Gladys exigía cambiar la constitución. Lo mismo que exigen en el 2015 y que sigue sin cumplirse. Exigía educación pública y salud gratuita, lo mismo que aún no tenemos.

Gladys se fue. Yo ya era más grande. A los 16 años que tenía en esa fecha, ya sabía perfectamente en qué se estaba transformando ella para mí. Eso sí, hace diez años atrás, tenía menos rabia, menos miedo y menos urgencia que ahora. Con claveles rojos la despedí porque con ellos la recordaba. Y, cada vez que siento que el feminismo y la pelea por conseguir vivir en un entorno igualitario y seguro es difícil, pienso en ella. No se lo digo a nadie, pero pienso en ella. Pienso en que su fuerza probablemente, venía también de la rabia y me recargo. Me obligo.

<<Sabemos que la sociedad humana no puede avanzar sin la participación plena de la mujer. Y sabemos que el siglo XXI será de seres humanos, cualquiera sea su opción sexual, raza o etnia, seres humanos iguales en derechos y dignidad>> Gladys Marín.

https://www.youtube.com/watch?v=VSqMTGOk30U

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