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Leticia Gallardo, Maestra de Mujeres del Viento Florido: Arriesgarse a ser

Leticia Gallardo, Maestra de Mujeres del Viento Florido: Arriesgarse a ser

El jueves 19 de enero de 2023, Mon Laferte subió al escenario del Festival de Olmué con una orquesta de veinte mujeres de diferentes edades. Ellas son la Banda Femenil Regional Mujeres del Viento Florido, provenientes de la Sierra Mixe de Oaxaca. Una comunidad en donde las niñas aprenden a leer música incluso antes que las palabras. A continuación, una conversación con su directora, la maestra Leticia Gallardo Martínez. “Aquí tú empiezas a tocar desde los seis años y prácticamente sirves a tu comunidad”, dice.


“Te saludo desde la Sierra Mixe de Oaxaca, de Tlahuitoltepec. Mi comunidad se llama Santa María Tlahuitoltepec”, me decía la maestra Leticia Gallardo hace casi dos años, a través de una videollamada, en medio de la pandemia, cuando yo preparaba este artículo. Una noche nos reunimos a conversar sobre la agrupación musical que dirige, la Banda Femenil Regional Mujeres del Viento Florido que, recientemente, en ese momento, había grabado junto a Mon Laferte el tema “Se va la vida”, incluido en el disco Seis.

Aquella noche, Leticia me contó que en su comunidad la labor cultural es parte de la vida cotidiana. Que la organización comunitaria tiene como base la música, que está presente en todas las fiestas, en todos los eventos sociales y familiares. Que “afortunadamente, la mayoría de las familias todavía nos comunicamos en la lengua mixe y eso tiene que ver con la música”. Que escuchan música por las mañanas y por las tardes. 

“Hoy en día en mi comunidad hay muchísimas mujeres músicos ya, de hecho yo ya no las puedo contar porque cada vez son más generaciones”, decía.

Pero la realidad no siempre fue esa. 

“Por mucho tiempo, había sido solo de participación de hombres. Como en todas las culturas, las mujeres tenían que estar en las casas, teníamos muy limitados los espacios. O sea, no eres tan bien vista cuando vas a este tipo de actividades. Empiezas a tocar, sales a tocar a las comunidades más cercanas, estás en las fiestas. Es muy dado a que en nuestra comunidad, generalmente, estamos más en la cocina o preparando todo lo que tenga que ver con la fiesta. Y de repente, ahora, ya eres parte de este otro lado activo, en donde tienes que salir a tocar para ir a la misa, para ir a a los eventos deportivos, a los eventos religiosos, a los eventos culturales, donde ya estás más en la calle, donde están los hombres y donde están las fiestas. Entonces en un primer momento no se aceptó esto, pero empiezas a generar este tipo de cambios que, posteriormente, han hecho que otras mujeres también han dicho yo también quiero tocar y yo también quiero estar ahí, sin dejar la vida cotidiana, tus cosas, tu familia. Aquí lo que tratamos de hacer es darnos el espacio de hacer algo que sabemos hacer, que es tocar y que nos gusta”.

“Poco a poco, se fue dando el espacio para estudiar. Las mujeres empezamos a asistir a las clases de música, rompiendo un poco con el esquema. Y llegó un momento en que cumplimos con ese proceso, de aprender, pero no había más espacio para seguir haciendo música. Entonces, como iniciativa de integrantes y padres de familias, se fundó la Banda Femenil Mujeres del Viento Florido”. Eso fue en el 2009. “Es un espacio creado por mujeres y para mujeres, para seguir haciendo música juntas. Quizás cuando estás haciendo el bachillerato o eres ya trabajadora, es un poco difícil encontrar los tiempos para cumplir con los compromisos comunitarios como debe ser, entonces, esta banda está creada para eso, para que te juntes, hagas música, disfrutes, asistas cuando tú puedas y cuando no, pues no hay problema”. 

Foto: facebook.com/vientoflorido

—Si bien en todas las culturas ha existido y existe una resistencia a que las mujeres ocupen los espacios públicos, siempre me ha llamado la atención que exista en la música, porque a lo largo de la historia, han sido precisamente las mujeres las guardianas, cultoras, responsables de traspasar la tradición oral. No puedes estar en un escenario, pero en realidad, eres fundamental para darle continuidad a tu cultura a través de la tradición oral. 

“Sí, definitivamente. Ese es el espacio de alguna manera que estamos reclamando, poco a poco lo vamos tomando. O sea, si yo estoy aquí enseñando a tus hijos la lengua, la astronomía, la vestimenta, todo ¿por qué no poder hacerlo también con la música? Las mujeres podemos tener este espacio. A raíz de la organización, de presentarnos aquí y allá, ir a diferentes fiestas, con eso vamos ganando más espacio. Si las mujeres participan de manera activa en esta herencia musical, cultural, que es oral, no nada más la preservamos, sino que también hace que las mujeres empiecen a escribir música, sus sentimientos, sus pensamientos y que aporten también lo que ellas sienten hoy. Y creo que eso es algo que vamos logrando poco a poquito, porque justo empiezan a haber mujeres músicas, mujeres que empiezan a formar bandas también que ya son maestras, entonces empiezan a haber mujeres que empiezan a escribir sus piezas, compositoras, directoras”. 

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La maestra Leticia me cuenta más sobre su comunidad. Que en su organización comunitaria “afortunadamente, no están metidos los partidos políticos, sino que la Asamblea de Comuneros es la que decide quién va a ser su autoridad y rota cada año. Y justo esa parte creo que es algo muy importante, porque si hay problemas o conflictos internos, se trata de resolver con las autoridades y la gente mayor, que son quienes tienen más años de experiencia y conocimientos de la organización. Ahí también ha empezado a haber más participación de las mujeres”, dice.

También me cuenta que conservan su lengua y su vestimenta. “Todavía en gran parte de Oaxaca se conservan los trajes confeccionados por artesanos y artesanas de nuestras comunidades. Cuando hay fiestas nos vestimos todos estrenando ropa de gala, pero que es ropa tradicional, no de afuera. Y nuestra gastronomía, si bien no hay grandes cultivos, pues no tenemos grandes extensiones de terreno, la mayoría de las familias todavía sembramos maíz, frijol y se consigue para el autoconsumo. En cada ciclo que va pasando, tenemos diferentes tipos de alimento, entonces tenemos comidas muy únicas de acuerdo a la temporada de cosecha”. 

Me dice que todo esto es muy importante, que tiene que ver con lo musical, pues todas esas son las características que forman la vida en comunidad, por tanto, desde allí se generan las composiciones e inspiraciones. “Todo lo que tú vives se empieza a musicalizar con sones, jarabes, marchas, que es lo que escuchamos siempre en las fiestas”. 

—Mujeres del Viento Florido fue fundada en el 2009 ¿qué ha podido ver usted a lo largo del tiempo? Ya muchas niñas, adolescentes y mujeres adultas han visto, a través de la banda, que hacer música es una posibilidad.

“Definitivamente que ha abierto mucho panorama. Hoy en día en mi comunidad hay muchísimas mujeres músicos y no precisamente quiero decir que se van a dedicar a la música, sino que desde su niñez, en su juventud, aparte de la escuela, van complementando con la música, que es algo muy bueno, siempre se los digo. Yo misma tengo mi trabajo y tengo la música. Es muy bueno porque creo que en el desarrollo humano, la música juega un papel muy importante. Desde cómo concibes el mundo, cómo trabajas en equipo con la banda. Porque el ser músico aquí es un trabajo en equipo, el que tengas que sincronizar con otros instrumentos, el que vayas a las participaciones con otra gente y pues, de alguna manera, se va construyendo comunidad ¿no? Y en ese sentido, creo que ha servido de referencia tanto para los padres de familia que en algún momento decían que esto no es para niñas, pero que ya han visto a otras mujeres que que están tocando, dirigiendo, enseñando, creo que eso ha hecho posible cambiar la mentalidad de los padres y que digan puedes hacer música, pero también sigue estudiando. Y esto no nada más ya se refleja en mi comunidad, sino que también como que las otras comunidades cercanas, que también empiezan a decir ‘creo que puedo mandar a mi hija a estudiar a la escuela de Tlahuitoltepec o puedo mandar a mi hija a que estudie música’”. 

Foto: facebook.com/Vientoflorido

—Hay algo que usted dijo al principio, que me pareció muy bonito: que uno como músico, como música, sirve a su comunidad. ¿De qué manera cree usted que un músico contribuye dentro de la comunidad?

“Pues mira, aquí tú empiezas a tocar desde los seis años y prácticamente sirves a tu comunidad, a las familias. Vas a la fiesta de cinco días a representar a tu comunidad y la autoridad te ofrece tu transporte, tu alimentación, pero nunca va a haber un pago de por medio con dinero. Tú creces con esa idea de que la música es para servir. Llegas donde las familias a una fiesta y tú pones el ambiente, participas, ellos felices, tú tocando, ellos bailando. Cuando hay una partida, cuando alguien fallece aquí en la comunidad siempre lo tenemos que acompañar con música, no hay persona que no se entierre con música. Tú vas un día antes a tocar a su casa y al día del entierro tú acompañas al difunto al panteón. Entonces todo el tiempo hay música. Es realmente ir a compartir lo que sabes hacer”. 

La maestra me comenta, por otra parte, que desde que Viento Florido se organiza de manera independiente, es más complejo, porque ya no hay una autoridad que acompaña o resuelve todo, sino que son ellas mismas las que asumen toda la gestión y bueno, la mantención de una orquesta es cara. “Pero poco a poco vamos buscándole”, dice riendo. 

Foto: facebook.com/vientoflorido

En la banda, la cantidad de músicas varía bastante, dice la maestra. “Hay compañeras que están siempre, como de base, en Tlahuitoltepec, pero como esto se ha ido abriendo un poco más a comunidades cercanas, también participan mujeres de allí y vienen cuando pueden. Generalmente somos más de cuarenta, pero varía. Vamos buscando las formas en que puedan participar, para no ser una presión más, una carga más, sino que sea algo a lo que tú vengas, te liberes de todo y disfrutes. Que vayas a dos o tres días de participación, te relajes y puedas regresar con ánimos a trabajar otra vez. 

—La orquesta se compone de mujeres de diferentes edades ¿cómo es la relación intergeneracional? 

“Eso es algo muy bonito que tenemos en las comunidades todavía. Creo que es una de las partes que más forma, porque no hay una diferencia entre si estás chiquita o estás grande. Hay una convivencia muy natural porque bueno, la que es de 12 años o la que tiene treinta y tantos van a tocar juntas, va a ser un trabajo en equipo, entre todas. Entonces, lo que se da es mucho el acompañamiento sobre todo a las niñas porque pues, son como las consentidas, todas quieren estar con ellas. Creo que es algo positivo, porque a las niñas las estás formando y ellas estás viendo que son aceptadas. La música permite todo eso. Si estás en el descanso, te vas a bailar con tu compañera, no estás fijándote en la edad. Esa parte de la convivencia es algo bonito y algo que también forma mucho, porque a lo mejor no estás diciéndole ‘esto se hace así’, pero la niña aprende viendo cómo son los ensayos, cómo son las preparaciones para los viajes, para las presentaciones y también su autocuidado para todo lo que implica viajar. Todo eso forma”.

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Días antes de esta entrevista con la maestra Leticia, Mon Laferte me contó que las vio por primera vez en una fiesta en Tepoztlán. Que ese momento para ella fue mágico, muy impactante. Que tuvo muchas ganas de poder colaborar juntas, así que tomó contacto. Ese fue el germen para “Se va la vida”, canción que escuchamos en el disco Seis.

Leticia dice que fue toda una aventura. “Mon hizo un viaje sobre carretera entre las montañas hasta la sierra Mixe. Las chicas acá estaban pues emocionadas, porque es una artista muy conocida en México y las chicas jóvenes la siguen mucho a ella, les gusta su música. Así que cuando llegó, la metieron en la dinámica de la fiesta, le tocamos los sones, los jarabes y la vestimos de tlahuitoltepecana. Fuimos a un campo abierto a platicar con ella, fue muy bonita toda esa convivencia. Y pues el resultado de este encuentro está en esta canción”. 

Foto: Mayra Ortiz

Mon escribió la letra de esta canción después de una visita a la cárcel de mujeres de Valparaíso. Por su parte, Leticia me cuenta que ellas también tuvieron la oportunidad de tocar un concierto para las mujeres privadas de libertad de Santa Marta, una cárcel en México. “Y entonces, la experiencia que vivimos, más la experiencia de amor con ese conjunto, coincidió. Y pues sale una canción así, con una letra muy fuerte, pero creo que son necesarias ese tipo de canciones”, dice, afirmando también que le parece coherente con el tipo de trabajo que hacen.

(En este microdocumental se puede ver el proceso de grabación de “Se va la vida” <3)

“El momento que estamos viviendo, bueno, desconozco un poco Chile, pero sí sé de sus luchas. Es muy triste que en la ciudad, sobre todo en las grandes ciudades de México hay muchos feminicidios, muchas desaparecidas, mujeres que están en la cárcel injustamente. Entonces, sí, es una canción con una letra fuerte, pero lo son también los hechos. Cuando tú conoces las experiencias de cerca, lo que pasaron las mujeres que están en la cárcel o lo que están pasando dentro de ella, pues, hay mucha injusticia. Por eso quisimos colaborar en esta canción, porque estamos seguras que a través de la música pueden llegar a escucharnos. Nos identificamos, nos identificamos mucho, porque si no bien es una amiga, es una compañera, es una persona conocida o es una familiar. Siempre, siempre hay alguien. 

Cuando le pregunto a Leticia cuáles han sido los momentos que más la han marcado desde que decidió ser música, cuando responde dice entremedio una frase que se me marca. Una frase que detiene antes de terminarla y luego continúa con otras palabras, pero en que en su pausa, se transforma en algo mucho más profundo. En algo en lo que pensaré durante muchos meses después de nuestra conversación, hasta ahora. Leticia dice “me arriesgué a ser”. 

“Creo que han sido momentos muy bonitos que me ha tocado vivir con la música pero creo que algo importante fue que me arriesgué a ser… a empezar a dirigir a la banda. Quizás no lo hacía bien o quizás sí, pero empecé a tomar la batuta. Eso ha sido muy bonito. Ha habido grandes momentos, como dirigir a mil 300 músicos. Que todos estén viéndote y tú estés demostrando como mujer que también se puede. Y lo otro es el acompañamiento de las otras personas. Yo creo que una siempre se construye a partir de la gente con la que se relaciona y yo lo valoro mucho, porque si yo estoy aquí, pues detrás de mí están mi familia, mis amigos, los grandes maestros, quienes nos enseñaron, compositores, músicos, directores que han tenido la confianza con mi trabajo y que me han empujado, no me han dejado sola. Y ahora también estas nuevas experiencias de colaboraciones con artistas como Mon, como la maestra Lila Downs, como otras tantas que han venido. Es otra etapa de nuestra banda”. 

En 2020 Viento Florido publicó su primer disco, Mujeres. Una etapa nueva para la orquesta, que se lanzó a la composición de obras propias. Y justo el jueves 19 de enero de 2023, antes de su presentación en el Festival de Olmué junto a Mon, lanzaron un nuevo sencillo: ‘Pachin’, un son compuesto por Yajahira Pérez.

Leticia dice que allí, en la composición propia, también han descubierto algo muy especial. “Conocemos a las compañeras, sabemos cómo son, pero la música permite que te puedas expresar a través de tus composiciones, eso es algo que nos permite ver más allá de lo que puedan decir con las palabras. Justo cuando yo le empecé a decir a las chicas que tenía la intención de que registráramos nuestra música, preguntando si alguien se había puesto a escribir, algunas me decían ‘yo, maestra, pero no sé si suene bien, si vaya estar bien y ¿qué tal si no les gusta?’. Pues si no la sacamos y no la grabamos, jamás vamos a saber, les decía. Si no gusta pues ni modo, pero no pasa nada, es nuestro trabajo y lo vamos a hacer. Y los títulos reflejan todo lo que hace rato te decía: el contexto, la festividad. Sin decirles yo qué título debían poner, empezó a aparecer la llovizna, huarachitos, juchiteca… Ahí es donde te das cuenta cómo esta formación que van recibiendo desde muy pequeñas se refleja en toda la música que hacen”.