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#ChaoAlarcón: misoginia y discriminación en la sala de clases

#ChaoAlarcón: misoginia y discriminación en la sala de clases

Ayer comenzó a circular en redes sociales el hashtag #ChaoAlarcón, junto con una imagen de Héctor Alarcón, Director del Departamento de Comunicación Social de la Universidad de Concepción y Premio Nacional de Periodismo Deportivo, y la frase “Más fácil que pegarle a una mujer”.

Los alumnos de la Facultad de Periodismo de esa Universidad están exigiendo la salida del docente, debido a un historial de misoginia, sexismo y malos tratos con las estudiantes. Conversamos con Camila Espinosa, ex presidenta del Centro de Alumnos y actual delegada del Consejo de Carrera.

“El deseo y las acciones para desvincular a Alarcón, son de varios años atrás. Sin embargo, nunca se había generado un trabajo organizado y fuerte como el actual. Esto se debe, nuevamente, al miedo que se le tiene al docente, porque que si te atreves a sublevarte contra él, lo más probable es que tus carrera se alargue un par de años. Las razones por las cuales comienza esta movilización son la misoginia recalcitrante que él reproduce. Es de conocimiento general dentro de la escuela que sus dichos dejan bastante que desear. Uno de los ejemplos más típicos es “esto es más fácil que pegarle a la mujer” o frases que reproducen los estereotipos dominantes, suele sugerir realizarse intervenciones quirúrgicas para ser aceptado dentro del mundo televisivo, además de denostar a las mujeres que no tienen la contextura física que rostros televisivos poseen“, declara Espinosa.

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“Actualmente, estamos recolectando testimonios de mujeres que están dentro de la carrera y de egresadas. Aprovechamos la oportunidad de agradecer a las profesionales que nos han mandado sus lamentables declaraciones. Varios textos nos han hecho llorar, nos sentimos identificadas cuando leímos en cada testimonio que una persona externa a nuestro mundo nos hace cuestionar qué hay de malo en nosotras, en qué nos hemos equivocado y al no encontrar respuesta comienza una desvalorización, miedo y desconfianza en una misma”, declara Camila.

Una profesional titulada de esa carrera, que no quiso ser identificada públicamente, debido al miedo frente a represalias por parte de Alarcón, cuenta que entre algunas de sus prácticas, están denigrar estudiantes mujeres, aludiendo a su peso, o belleza. “Recuerdo que una vez iba caminando rumbo a la facultad y escuché que me silbaban sin parar, obviamente no me di vuelta. Cuando empezaron las clases con este profe, él me dijo ‘mijita, la estuve llamando para saludarla allá afuera’ a lo que le respondí ‘qué raro, nunca escuché que alguien pronunciara mi nombre’. Además, cada vez que grabábamos en tele (es el profe de audiovisual), solía enfocarme el escote y por lo mismo llegaba tapada hasta el cuello“.

También existen casos de estudiantes embarazadas que, por miedo a tener represalias no quieren dar sus nombres. “Puedo comentarte que había una compañera tuvo un embarazo complicado, y el profesor cuestionaba sus ausencias, aunque ella estaba en reposo absoluto”, explica la delegada.

La organización de universitarios propone evaluación sicológica a todas aquellas personas que entreguen sus testimonios, como un medio de prueba. “Desde la asamblea se estableció un plazo de una semana para dar respuesta al petitorio, entendemos que será muy difícil la desvinculación del docente. Sin embargo, estamos preparados para tomar acciones más radicales, exigimos una investigación externa y confidencial para evaluar cada caso. Cabe destacar que la investigación será confidencial, porque todas temen por su situación y externa, por las redes de poder que tiene Alarcón dentro de la institución educativa. Estamos tan seguras de los testimonios y de lo que hemos sufrido en carne propia, que solicitamos que otras personas evalúen la situación, y comprendemos que si ellos se niegan es por algo. Lamentablemente, no tenemos grabaciones que corroboren las frases, pero sí testimonios y por lo mismo, es que nos exponemos a ser evaluadas por psicólogos”.

Los estudiantes desean reconstruirse. “Queremos una escuela de comunicación social libre de todo tipo de violencia, en donde podamos ser evaluados por nuestras capacidades intelectuales, no por aspecto físico o por situaciones fuera del aula de clases”, declara Camila. Además, no descartan la ocupación del establecimiento y acciones legales, ya que cuentan con el apoyo de los sindicatos de la casa de estudios.

*Se intentó conversar con Héctor Alarcón para conseguir una declaración, pero en repetidas ocasiones se nos dijo que no se encontraba disponible.

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