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Un acto de belleza

Un acto de belleza

En el año 2000 El Acto En Cuestión para mi era un mito, una especia de secreto de pocos. Gente de cine que juraba haberla visto aquella única vez en la sala Lugones, año 1994 yo todavía estaba en el colegio, evento que calificaban de secreto e imborrable. De Agresti solo había visto Buenos Aires Viceversa, fue la primera vez que ví el palmar de Cannes en una gráfica comprendiendo si importancia,  y como a todo adolescente me había “volado la cabeza”. Ese año me dediqué a buscar entre los video clubes de culto de capital federal cualquier cosa de Agresti. Caía con el unifome a Liberarte o Master y también con la adolescencia subida a la soberbia de verse diferente a los otros compañeritos de clase que se ocupaban de cuestiones banales e intrascendentes. Por supuesto nadie me daba bola, el mundo esta hecho para los hombres una se da cuenta más tarde, cosa que yo no registraba. A mitad de camino de un acto ridículo yo buscaba el acto en cuestión. Nunca la encontré. Años más tarde, cinco exactamente, uno de mis profesores de fotografía me dijo “Perez Bellas con su amor por el ByN  y las actuaciones desbocadas usted debe ser fanática de El Acto en Cuestión”. Si, le dije a pura mentira.  A los 19 años ya tenía estrategia, ya había visto por tercera vez Buenos Aires Viceversa, ya entendía que el mundo era de los hombres, ya sabía o al menos intuía que a veces hay que sobrevivir. Una mentira, un truco de magia, lo mismo da.

“Qué lindo cuando vuelva a mi patria y pase esto” pensaba Alejandro Agresti cuando filmaba #EAEC. La frase tiene mucha lógica porque pocas veces el cine, el cine a secas no el cine argentino, dió un cuento tan lindo. El primer plano secuencia con el que empieza la película es una maravilla en donde aparecen Favio, Truffaut y el neorrealismo italiano en menos de 3 minutos. El vértigo  es una marca de Agresti pero la música utilizada, conmvedora, acompaña en lo que es apenas la puerta de entrada. En esos minutos Agresti muestra el conventillo en donde viven Miguel Quiroga (Carlos Roffe) y su mujer Azucena (Mirta Busnelli) una pareja conformada por un ladrón de libros y una vendedora de Gath & Chaves. Una voz en off (Lorenzo Quinteros) se encargara de ir tejiendo la historia de Quiroga que de un día para el otro se transforma en el mago más importante del mundo, con su acto, que es el acto en cuestión. Ese acto que encuentra en uno de los tantos libros que roba a diario, es el arte de desaparecer objetos.

Imaginación, atrevimiento y ternura son los ejes en donde hace pivot Agresti para desarrollar la historia de Quiroga. Imaginación dentro de un cine local que estaba muerto, atrevimiento para hablar de la dictadura e incluso hacer chistes con el tema, ternura para mirar con compasión a sus personajes. Agresti vive el cine como si lo descubriera, como si fuera a su manera Meliés, para poder volver a crear una plataforma que inspire a hacer nuevas películas. Quienes no sean argentinos van a poder contemplar con mayor placer la fotografía, el arte, la música y el impecable manejo de cámara de Agresti. Aquellos que somos locales disfrutamos de eso, ¿cómo no hacerlo?, pero también reímos de cosas muy nuestras que van desde lo rídiculo de la idiosincracia argentina a lo más trágico de nuestro carácter.

El artes es, no me canso de escribirlo, un vehículo de sanación. Aquellos que se acercan al arte deben saber que sus modos y herramientas posibilitan cosas que exceden su ego. En ese sentido #EAEC es una obra de arte que se mete con aquello que tratamos con solemnidad y con hipocresía por partes iguales: la dictadura argentina. Situada muchos años antes del golpe del ´76 escuchar líneas delirantes como “¿Usted cree que es una pavada desaparecer a un ser humano?” derivan efectivamente en la desaparaición  un niño en manos de Quiroga que deriva en el famoso grito de “¡Aparición con vida!”  cuando se descubre el escándalo, que deriva en la vuelta del ñino dos años después, que culmina con la desaparición de cientos a modo de festejo, que encuentra su pico más alto en la afirmación tajante de “Acá el único que puede hacer desaparecer gente soy yo” para ir aún más lejos y darse de lleno con el nazismo.

Con la valentía de los que creen que están haciendo aquellos que aman nace esta película. Me trabo escribiendo sobre este cine que nos da Agresti, que más bien nos regala, porque me pasa por encima la emoción y me invade lo personal.  Es una película que a algunos nos va a permitir reirnos de nuestros grandes dolores, por eso muchas gracias, y a otros les va a enseñar que ser artista no es nada más utilizar los vehículos del arte.  Es trascender el tiempo y esculpir en el mismo.

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El Acto En Cuestión de Alejandro Agresti se puede ver en los siguientes cines y horarios:
Bama Cine Arte 13:30, 17:00, 20:30
Arte Multiplex Belgrano 12:15, 14:20, 18:30, 22:40

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