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Editorial: ¿se puede hacer periodismo feminista? (spoiler: sip)

Editorial: ¿se puede hacer periodismo feminista? (spoiler: sip)

Hoy es uno de esos tantos días en que se celebra el Día del Periodista (?). Y queríamos dejarles algunas reflexiones que se nos vienen en fechas así.

En EMF somos un equipo pequeño, que se relaciona de forma horizontal y que se esfuerza por entregar contenido feminista e independiente. Es por eso que hacemos el contenido que hacemos, porque entendemos el periodismo feminista como uno necesario, con enfoque de derechos humanos, lejos de cualquier caricatura que pueda hacer un hombre hetero y cisgénero viendo cómo el mundo que lo resguarda se cae a pedazos.

Como muches de nuestres colegas, somos conscientes y vivimos la precarización y la misoginia del rubro en que trabajamos. Con la pandemia se evidenció una vez más cómo el ejercicio del periodismo está enquistado en lógicas neoliberales, que no persiguen como fin informar o desenmascarar al poder, sino más bien colaborar con él. En este mismo proceso, vimos a muches compañeres sin trabajo debido a despidos masivos, o recortes justificados -a duras penas- por la crisis económica como consecuencia del COVID, pero son prácticas que siempre han existido y, a propósito de la crisis, sólo han aumentado. Asimismo, la disminución de financiamiento de espacios culturales y recortes en instituciones como museos y centros artísticos es un tema que se repite, donde muches periodistas se desempeñan desde las comunicaciones internas y externas son los primeros en quedar fuera.

Existe, además, una larga historia de falta de pluralidad en los medios de comunicación masivos de Chile debido a su financiamiento, generando conflictos de interés que van en detrimento de la información fidedigna, sumado a una manipulación de ésta por parte de la clase política y empresarial (que en Chile son lo mismo). El Estado tampoco promueve la creación de nuevos medios de comunicación, medios que escapen del duopolio que afecta el ejercicio de nuestra profesión y el derecho a la información de todes.

Con todo esto, se hace evidente la ausencia de puntos de vista sobre el acontecer nacional, la participación de voces que representen las distintas realidades que vivimos todes, y en cambio, vemos a diario una prensa que llena paneles de matinales con personajes fascistas de la política (guardando la historia de un país completo como si fuera basura debajo de la alfombra, intentando crear una realidad paralela), desvía la atención farandulizando femicidios o refuerzan estereotipos y prejuicios de parte de quienes comunican y, que sin más, reproducen la violencia machista hacia mujeres y niñas, como han denunciando varias veces desde la Red de Violencia Contra las Mujeres con la consigna “saca la misoginia de tu línea editorial”.

De esto hay pruebas. Podemos recordar a Tonka Tomicic hablando de Nabila Rifo, o cómo se expuso el caso de Fernanda Maciel en los matinales, o el de Antonia Barra, o de Ámbar Cornejo, por nombrar sólo a algunas víctimas de femicidio expuestas sin un mínimo de ética periodística por los medios de comunicación. Pero en cuanto tratamos casos de violencia como el de Alexis Sánchez contra Valentina Roth (grabar videos sexuales sin consentimiento es violencia), este fue tratado como una noticia más de la farándula chilena que genera millones de clics y que se desentiende de toda responsabilidad ética en su ejercicio.

Estamos en un país (y mundo) en el que temas como la violencia de género son tratados desde un punto de vista heteropatriarcal, como se refleja en el tratamiento de las noticias, sobre todo en los titulares pensados para el clic fácil, en cuya ejecución prima más el morbo, las visitas en la web y la invisibilización que sufren mujeres, lesbianas, trans y otras disidencias, en lugar de combatir el sexismo, o educando a quienes se informan y, por supuesto, también a quienes trabajan en el medio. Es común encontrarse con titulares machistas, que omiten el nombre de mujeres que ganan premios o hacen política, pero protegen el nombre de femicidas o de violadores, haciéndole un favor al patriarcado.

Desde el ejercicio del periodismo independiente y feminista intentamos aportar, abrir el espacio a las conversaciones, acercar la palabra y distintas miradas, registrar y relevar las historias personales, escuchar lo que no sólo las voces expertas tienen para decir, sino también a las organizaciones sociales y feministas en su trabajo y experiencia diaria. Pese a que esta labor es ardua y nos enfrentamos a la dificultad de sostener económicamente un proyecto con estas características (o al menos lograr mantenerlo vivo) nuestra visión como periodistas feministas nos motiva día a día, eso es lo que nos moviliza. 

Sabemos que el panorama nacional está cuesta arriba y seguiremos trabajando para hacer periodismo feminista, para llegar a ustedes tocando temas que contribuyan desde nuestra mirada de mujeres y disidencias, para construir, desde nuestra trinchera, la sociedad en la que queremos vivir. Es por eso que les agradecemos que nos sigan apoyando y, por supuesto, leyendo el contenido que realizamos semana a semana. Se puede hacer periodismo feminista y sabemos, gracias a ustedes, que no estamos solas.