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Julieta Venegas: “Con mi música quiero incendiar los corazones de las mujeres”

Julieta Venegas: “Con mi música quiero incendiar los corazones de las mujeres”

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“Toda mi vida lo que me ha gustado es ser compositora de canciones pero hace como dos o tres años terminé una gira muy larga y creo que tuve alguna especie de crisis. Me di cuenta que necesitaba salir de la forma en la que estaba haciendo las cosas, de esa hiperprofesionalización en todo lo que hacía”, explica Julieta Venegas desde su casa en Buenos Aires. Y se prepara para el show que realizará el sábado 22 de agosto vía streaming.

Es un miércoles de agosto en la mañana y Julieta Venegas se conecta a una ventana de Zoom con otras cincuenta personas. En la pantalla se ven pequeñas cápsulas, una al lado de la otra, un tablero con cabezas y fondos domésticos en el que Julieta se pierde. En su rectángulo, al fondo, un pedazo de árbol se asoma por la ventana, en otra habitación. La puerta está abierta. Y a su derecha, una repisa desordenada con libros y bolsas de tela colgando. Nada de instrumentos perfectamente expuestos, ni tampoco libreros inabarcables como telón de fondo. Una repisa desordenada, como la tuya y como la mía. 

La razón de esta rueda de prensa a distancia es el show que realizará vía streaming el próximo sábado 22 de agosto a través de julietavenegas.live, en el que será teloneada por Yorka. “La verdad es que me encanta Yorka, no las conozco personalmente aún, pero nos comunicamos, nos tiramos buena onda con las chicas, me gusta mucho el grupo. La idea era siempre que abriera un grupo chileno -al ser una producción chilena- y, de hecho, el plan de la gira era hacerla en teatros pequeños, donde tuviéramos cercanía con el público. Espero que de esta manera, tengamos esa cercanía también”, dice Julieta. 

Esa gira que menciona es la que se iba a realizar en mayo. Eran cinco fechas en Concepción, Talca, Santiago, Rancagua y Valparaíso en formato acústico, pero que fue suspendida por la llegada de la pandemia.

Entre preguntas sobre cómo la encontró la cuarentena, su rutina y un paréntesis que abre ella para preguntarnos a todos y todas si también nos duele la cadera, aparece de forma clara algo más interesante. Julieta dice que hace dos años decidió dejarlo todo. Interrumpir de forma abrupta todos los modos que tenía para hacer las cosas. “Hace un par de años que no tengo nada, ni banda, dejé todo. No tengo disquera”, explica.

“Toda mi vida lo que me ha gustado es ser compositora de canciones pero hace como dos o tres años terminé una gira muy larga y creo que tuve alguna especie de crisis. A la crisis la considero un cambio, cuando te das cuenta de algo que no te hace feliz. Me di cuenta que necesitaba salir de la forma en la que estaba haciendo las cosas, de esa hiperprofesionalización en todo lo que hacía”. 

“Necesitaba ver a la gente, saber quién iba a mis shows. Llegó un momento de mi vida en el que no tenía tiempo de saber quién vino, ni cómo soy yo en este lugar. Fue como un parón. Cuando me vine a vivir a Argentina paré completamente, solo tenías ganas de tocar en mi casa, pero no afuera. No tenía ganas de pensar en lo que significaba el tamaño de todo. Y cuando digo que reduje todo, lo digo en serio, yo llevaba mis instrumentos, tocaba sola, sentía la necesidad de volver a lo esencial. Necesito otras cosas, lo que me genera la gente. Ese reducir es una manera de ver también las reacciones”. 

“Eso me pasó con La Enamorada”, reconoce. Se refiere al montaje musical que presentó en Santiago a Mil en el verano del 2020, dirigido por Guillermo Cacace y con música original suya. “Ese es un espectáculo para lugares pequeños. Estoy ahí descalza contando intimidades, es una historia delicada, necesito escuchar a la gente riéndose y después llorando. Había actuado pero no de esta forma, tenía que estar ahí, en ese lugar, presente con ese texto y eso me deja mucho para cuando yo estoy sola en el escenario con las canciones. Ahora me ponen luces y me distraigo ja, ja, ja, ja”. 

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“VOLVER A LO ESENCIAL”

“Por ahora no tengo planes de armar un grupo. Siempre lo hice. Siempre busqué armar grupos. Y ahora estoy en un momento en el cual quiero disfrutar de estar sola. Y desde ahí empezar a construir poco a poco lo que quiero, y averiguar hacia dónde quiero ir (…) Tampoco estoy de momento pensando en grabar. Esto es algo que mucha gente no entiende. Y quizás yo hace tiempo tampoco lo habría entendido, pero necesito de esto, de desarmar lo que conocía para llegar a otro punto (…) Volver a lo esencial”, escribía Julieta en mayo del 2019, en la primera entrada de su blog

Leyéndolo ahora, pareciera ser una declaración de principios de construir una vida diferente. “Volver a lo esencial”, algo que leído y escuchado mucho durante el encierro debido a la pandemia, pero para Julieta esto comenzó mucho antes. En ese texto, además, hablaba de su deseo de volver a la comunicación escrita. Textos. 

Se considera más lectora que escritora y reconoce que “he sido muy desordenada con el blog. Comencé muy ordenada, con la intención de escribir mucho, pero soy muy mala para escribir, la verdad es que me gusta más leer. Me gusta mucho combinar todo. No sé si leo diferente ahora, pero en esta situación, cualquier novela que haya sido escrita hace seis o siete meses, te habla de un mundo completamente diferente. Se me hace interesante ese cambio, ese movimiento que hemos sentido en nuestra realidad. Es tan fuerte que ahora cualquier cosa que leo, pareciera que viniera de otro mundo. Eso también es lo lindo del arte y la escritura, poder recurrir a textos y que la reflexión venga desde varios lugares. Incluso para ver la situación actual y contrastar cómo me siento ahora cuando hay cosas que no puedo hacer tan libremente”, explica. 

Como lectora entusiasta, menciona títulos y creadores y creadoras que la han acompañado, como Raúl Zurita. “Hay algo en su voz que me parece de un poeta muy grande, conecté mucho con la historia de Chile con cómo la cuenta él, el paisaje chileno, la dictadura”. También habla de Mary Oliver, poeta que “me vuelve a la naturaleza, la necesito para sentir… lo de aceptar nuestro cuerpo, los procesos y la necesidad de cuidarnos”. 

Cuando un periodista desde Argentina le pregunta por qué decidió relocalizarse en Buenos Aires, vuelve a la conversación la idea de romper con todo y comenzar de nuevo en lugares más pequeños, con menos caos. “Ciudad de México es muy grande y necesitaba, incluso, hasta reducir ese espacio. Todos me dicen que Buenos Aires es una locura, pero el DF es diez veces más loco. Vivir la calle me enamoró mucho de Buenos Aires. Me gusta mucho de las ciudades más chicas eso de estar en la calle”.

“Me volví muy fan del transporte público, yo no tengo auto, nunca he aprendido a conducir y no lo voy a hacer porque soy muy miedosa, además, soy fan de caminar. Leí hace tiempo un libro de Vivian Gornick, La mujer singular y la ciudad, que se me hizo muy chistoso. Es su relación con Nueva York, habla de sus salidas, paseos, amigos, la gente que ve en la calle y me hizo pensar mucho en Buenos Aires. Hay algo en común en esa manera de la gente de hablar con cualquiera, de opinar de todo”. 

Conocida es, además, la curiosidad de la artista por la música nueva. Un rato de scroll por sus redes sociales da como resultado una buena lista de bandas y artistas recomendadas. En el encierro se turna con su hija de diez años para poner canciones y dice que son las plataformas digitales el lugar donde las escucha, por su practicidad. Eso sí, “he tenido que luchar contra los algoritmos. Un día me di cuenta que tenía una playlist que ni me interesaba y que no estaba hecha por mí. Hace poco conocí a unas chavas de Colombia, Las Áñez, tienen canción en la que cantan con Kevin Johansen y usan elementos que son poco comunes. Me tienen loca. Otro chico que se llama Rosas, de Tijuana y es folkie raro, es folkie pero muy personaje, tiene una voz muy especial y me mete en un estado súper raro. 

“De Puerto Rico me gusta mucho Buscabulla, que hace poco sacaron disco y me enloquece Lido Pimienta, de Colombia. Es una combinación de lo más caribeño, con percusiones, sus canciones son muy lindas, me parece muy emocionante lo que está haciendo”. 

Y si piensa en clásicos, dice que “la psicodelia brasileña me quita cualquier tristeza… Gal Costa tiene una canción que dice es preciso estar atento y fuerte, no tenemos tiempo de temer la muerte y creo que es la canción para la pandemia. Los clásicos brasileños me mueven un montón”. 

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PAÑUELO EN MANO PARA NOMBRAR/ A CADA MUJER DESAPARECIDA

En las vísperas del 8 de marzo de este año, no solo Canción Sin Miedo de Vivir Quintana y El Palomar nos acompañó, sino también Mujeres, un tema compuesto por Julieta e inspirado en las masivas marchas de las mexicanas en las calles.

Aunque las vio a la distancia, viviendo en Buenos Aires, ver a las mujeres en su país salir a la calle, explica, “fue diferente porque sé lo que es ser una mujer en México. Sé cómo es andar en la calle, salir en la noche. Ver a las mujeres saliendo a marchar fue muy emocionante y, por otra parte, ver la reacción de los medios, no me gustó. Once mujeres desaparecen al día y todos pusieron la atención en las estatuas rayadas. Yo quiero que no se pierda de vista lo central, es muy importante que nos enfoquemos en lo importante, en lo que significan las mujeres marchando”.

“Para mí, como mujer, siento que nos toca enfocarnos en encender los corazones de las mujeres, yo necesitaba expresar esa rabia, pero también a través de todo eso pude conectarme con más mujeres, verlas a todas juntas, se me hace bien importante que no pare”.

“Este sábado voy a participar en un foro sobre desnormalizar la violencia, hablando con adolescentes sobre las cosas que aceptamos, lo que damos por hecho y cosas que tenemos que cambiar. Si no podemos salir a la calle, al menos no soltemos lo que tenemos. Tengo una hija de 10 años que es una revolucionaria, le digo que no reprima esa necesidad de expresión, de preguntar y cuestionar. Estamos en un gran momento de cambiar un montón de cosas, nos toca desarmar y volver a empezar”. 

“Hay un libro que me gusta mucho de Giomar Rovira que se llama “Mujeres de maíz”, que es sobre las indígenas de Chiapas y la rebelión zapatista. Se me hace lindo que se lean esos libros, porque vas viendo cómo empiezan a cambiar las cosas desde su círculo familiar, al trato que le dan a sus hijos y todo se comienza a regenerar”. 

(En su cuenta de Instagram también recomendó Compañeras, de Hilary Klein)

Y también tiene una palabra para LASTESIS. “Cuando las vi dije ‘gracias por decir lo que están diciendo’. Ellas se inspiraron en Rita Segato, escritora argentina maravillosa, antropóloga. Así como hay personajes que son el mal, Rita Segato es el bien y hay que leerla un montón, porque no solo nos ayudará a entender todo lo que nos toca trabajar como mujeres, sino que verlo en el panorama amplio. Rita Segato, La guerra contra las mujeres, la recomiendo muchísimo, tiene conferencias en youtube, en muchos podcasts la han entrevistado, realmente es una voz que nos puede ayudar un montón en la vida”.