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Mujeres que hacen ruido #2: Andrea Ocampo

Mujeres que hacen ruido #2: Andrea Ocampo

Andrea Ocampo es Licenciada en Filosofía de la Católica, pero ha desarrollado toda su carrera escribiendo e investigando sobre subculturas y música popular. Publicó “Patio 29: La Democracia Imaginaria” por Editorial Animita Cartonera en el 2007  y  “Ciertos Ruidos: Nuevas Tribus Urbanas Chilenas” , dos años más tarde. También escribe en diferentes medios, como Noisey, Nylon en Español y Vice y es colaboradora de Es Mi Fiesta, tu sitio favorito e___e

Por otra parte, Andrea tiene algo que considero un talento. Hablo de ese espíritu de enseñar y aprender, constantemente. De estar abierta al diálogo, siempre con curiosidad. Es por eso que sus talleres marcan a los que pasen por ellos, he podido verlo en sus alumnos jóvenes de cerca. El último fue Ponte Ready, un espacio de ejercicios alrededor de la crítica cultural, realizado en Balmaceda Arte Joven.

Ella será una de las participantes de la nueva edición del festival Ruidosa, como moderadora del panel “Desde la Música”, en el que participarán Juanita Parra, Osa Flaca y Andi Co (Torta Golosa), Mariana Montenegro (Dënver) y Pía Sotomayor.

A continuación, Andrea nos entrega algunas respuestas:

—¿Cuál fue el último libro que disfrutaste mucho?
La verdad es cada vez alcanzo a leer menos libros completos. Leo saltado, porque me interesan muchas cosas y uso los libros como referencias para las cosas que escribo. Uno de ellos es “Teoría King Kong” de Virginie Despentes. Lo leímos para un taller de lectura que tenemos con unos amigos y que está en stand by por mi culpa. (Perdónenme). También me gusta mucho Clarice Lispector, a quien retomo de vez en cuando. Otro descubrimiento hermoso, es Sor Juana Inés de la Cruz, yo nunca la había pescado tanto ¡qué onda! Ahora están dando una seria que se llama “Juana Inés” en Netflix. Para que se hagan una idea de esta monja gozosa.

—Sailor Scout favorita. Justifique.
Me debato entre Sailor Moon y Sailor Mars. Tengo algo de la personalidad de ambas y recordemos que se llevaban pésimo porque les gustaba el mismo tipo, famoso por no dar cara, por ser un enmascarado misterioso. Hace unos años comencé a hacer un Tumblr sobre el discurso de la serie, no la he terminado porque bueno, la vida. Pero se los dejo aquí.

—¿Cómo fue la primera vez que te emborrachaste?
Fue con esos ponches en bidón, cuando tenía 15 años, en una fiesta que hizo una amiga en un departamento desocupado que su papá iba a arrendar. No vomité, ni apagué tele. Me quedé dormida en la alfombra y desperté al lado de mis compañeras de colegio como si nada. No tomo mucho, igual. Prefiero la marihuana.

—¿Cuál mujer creadora es la que más te inspira y por qué?
Me inspiran muchas mujeres. Podría mencionar muchas mujeres-ícono de las artes y la literatura. Pero prefiero nombrar a aquellas que queriéndolo o no han transformado mi vida como Guadalupe Santa Cruz (escritora y grabadora), Virgie Tobar (feminista gorda), Macarena La Maquinita Orellana (boxeadora e historiadora que denunció por acoso sexual al historiador de la U Chile, Leonardo León) y también a profesoras como Cecilia Sánchez u Olga Grau. Me inspira Stella Díaz Varín, Gabriela Mistral, Alejandra Pizarnik. Me inspiran mis amigas madres que contra viento y marea la hacen, me inspira mi mamá, mi hermana y mi abuela la very feimus Sra. Chayo.

—¿Cuál fue el último disco que no podías dejar de escuchar?
El último disco es que el recién salido Sátira de Chocolate Remix. También El Concepto de Gotay y Real hasta la muerte de Anuel AA.

—¿Qué tienes en tu velador?
Tengo la mansa cagá. Para empezar me manejo con el velador abierto, porque así tengo más espacio para dejar mi despelote. Tengo hilos y aguja, una cámara de fotos que no uso, cosas para arreglar los lentes, papel para pitos, papeles de dulces, unas fotos tamaño pasaporte de unos ex que tuve, dos libretas, crema para manos, crema cicatrizante, condones y un reloj blanco muy ordinario con harto bling bling, que nunca usé, pero tampoco boté.

—¿En qué momento notas que lo que estás creando va por buen camino?
Creo que esa pregunta es muy compleja. Porque ¿Buen camino para qué? ¿Para quién? Desconozco hacia donde me va a llevar la escritura. Nunca lo he sabido y eso es un poco “mágico”, pero no me da estabilidad. Soy de esas personas que comienza haciendo algo y en el camino se le ocurren diez ideas y al menos hace tres. Por lo general, hago más de una cosa a la vez. Para mi el camino de la creación es una ramificación, si no diverge de su inicio, si no se pierde, no avanza, creo yo. Mi vida está cruzada por el lenguaje y es desde ahí que experimento con otras cosas, por ejemplo, poniendo música, acercándome a la performance (algo a lo que yo le tengo mucho respeto y distancia, también; porque no todo lo que hoy se vende por perfomance lo es) o a la enseñanza. Un índice de que estoy haciendo las cosas bien es que mis alumnos entienden lo que estoy diciendo y se suman al diálogo. Que me llamen para hacer talleres, para tocar, para hablar de mi experiencia como investigadora, periodista o poeta, también me hace sentir bien.

—¿Britney o Christina? Justifique.
La verdad es que ninguna me interesa más que la otra. Me gusta la Britney ‘Oops! I did it again’ y me gusta la Christina de ‘Dirrty’. Me gusta Lady Gaga también, aunque sólo lo antiguo, onda ‘Bad Romance’. Creo que mi respuesta definitiva sería Ivy Queen. Es la reina del género urbano, sacó 4 discos de una sola patada, llamado Vendetta (2015) con versión Salsa, Bachata, Hop Hop y Urbano. Y todo esto lo hizo después de parir y sufrir todas las discriminaciones que una mujer latina puede padecer. Su venganza fue hacer música y volarles la raja a todos los reggaetoneros y raperos que no la pescaron por tener un hijo. En ese sentido, ni la Britney calva, ni Christina gorda han encarnado una lucha tan frontal como la de la puertorriqueña.

iviqueen

—¿Cuál crees que es tu misión o la misión de tu trabajo? ¿Crees que tienes o tiene alguna?
Trabajo en muchas cosas. Como periodista mi trabajo es generar el contenido que no se puede leer en otras plataformas -por eso también colaboro en Es Mi Fiesta-. Exhibir música que no llegaría a los oídos latinoamericanos de no ser por esa publicación o apuestas. En ese sentido, quiero explicitarlo: no soy publicista, ni relacionadora pública. Hay mucha música que no me interesa: mi vocación es popular. Tampoco me interesa llevarme bien con los músicos; soy exigente porque me interesan sus propuestas creativas. Como ya me he equivocado, creo que para el futuro, tengo que ser menos confiada y más brígida aún con esas apuestas. En ese sentido, para mí, la música no termina en la música, es mucho más que eso: es un lenguaje y un discurso estético, político, cultural. Como profesora, mi misión es desengañar a mis alumnos. No mostrándoles “una realidad oculta”, sino que exponerlos a la diversidad de formas de vida. Me interesa que no sólo sean buenos escritores, críticos- reflexivos, sino que humanos éticos que lo que hagan, lo hagan bien. También quiero que tengan a la mano otras herramientas para vivir en un mundo donde nadie lee, así que les abro un poco el panorama profesional.

—¿De qué forma alentarías a una mujer joven a dedicarse a la escritura o a la música?
No la alentaría. Más bien le comentaría sobre las dificultades que conlleva una vida ligada a las letras y/o a la música (que no son las mismas); al menos le comentaría las dificultades que yo conozco o he sido testigo. Esto porque el amor / pasión que uno siente por esto es tan grande que no sacas nada con decirles que no. Yo -como mis alumnos saben- advierto y doy ejemplos. No sobre estimulo la imaginación de nadie en ese sentido. A quienes quieren dedicarse a la música, decirles que no basta con hacer música entretenida, hay que leer, hay que instruirse. No hay desilusión más fuerte cuando te das cuenta que la cantante con la que estás pegada da las peores entrevistas de la historia, lo que se traduce en estar totalmente desanclada no sólo su contexto social, sino que también desanclada de lo que ella significa / representa. Las músicas, así como las artistas visuales, las escritoras y las bailarinas deben saber que están cumpliendo un rol social, que no están haciendo lo que hacen de pura choreza, sino que lo hacen porque hoy es posible. Es decir, que hubieron otras que no pudieron hacerlo, llámense cantantes/bailarinas del pasado a las que les fue negada esta posibilidad, así como quizá sus propias madres, abuelas, tías, que postergaron más o menos su vida para que la lindura pudiera hacer “arte”.

—¿Cuál es el mejor consejo que te ha dado tu madre?
“No cuentes con el arrepentimiento de nadie”, “no trabajes gratis” y “ponte horarios”. Sin embargo, hay un consejo del que me siento muy autora y es el “cuídate como si tu fueras tu propia mamá”. Eso me funcionó muy bien cuando viví en México.

—Si Michelle Bachelet te invita a tomar a tomar en un bar de Pío Nono ¿qué te gustaría decirle mientras se bajan una chela de litro?
No tomo chela. Así que tendríamos que tomarnos unos asuntos más cabezones. Y partiendo de esa base, yo creo que esto terminaría en pelea, así que no sé. Estoy tan desilusionada de ella y de su gestión, que lo mejor sería declinar la invitación.

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