Now Reading
Mad Max: Directo al Valhalla

Mad Max: Directo al Valhalla

No se debería agregar mucho más de lo ya escrito sobre Mad Max – Fury Road, porque lo único que hay que decir es: hay que verla. Pero es tanto lo que me ha conmovido esta obra que no puedo dejar de hacerlo.

Hija tanto de lo sagrado (el arte) como lo profano (la industria), Mad Max vuelve a ser rodada no como una remake; vuelve al ruedo como otra película que conserva el espíritu de la trilogía completa.

Nuevamente en manos de su creador original George Miller, esta nueva Mad Max deja la carretera Australiana para meterse de lleno en el desierto de Namibia y lograr sumar todos los ejes dramáticos de la trilogía original para volver a hacer aquello que olvidamos, cine.

Y entre aquellas cosas que olvidamos dentro del cine es el cine para adultos y específicamente el cine de acción para adultos. Mad Max se aleja de Avengers y en ese sentido se acerca más a la seriedad de la trilogía Batman comandada por Nolan. Temas de adultos en manos de adultos mientras el mundo explota, literalmente, en miles de pedazos que caen, con la gracia de una coreografía de ballet, en el medio del desierto.

Que Mad Max es una película feminista ya se escribió mil veces, aunque la crítica publicada en Clarín subestimó el tema, pero a eso hay que agregarle que es un feminismo que tiene un arco que va desde el matriarcado a la crisis de masculinidad, al feminismo funcionando en un mundo distópico en dónde las clases sociales se reducen solo a dos de una manera mucho más brutal de la que vemos ahora.

Las cosas son así: ya pasaron 45 años de la destrucción total del mundo, lo que era el mundo ahora es un desierto infinito en donde se lucha por agua y petróleo, la población se ve reducida a la miseria  mientras algunos pocos dominan los escasos recursos que quedan. Más o menos como es ahora pero peor y con unos mitad zombies, mitad nazis, absolutamente locos que colaboran a tener reducidos y aterrorizados a aquellos que sobrevivieron para morir de una manera aún más lenta y aún más dolorosa.

Mad Max (Tom Hardy que vuelve a usar una máscara impuesta como si fuera un guiño a su sensacional Bane en Batman Asciende) es un solitario que surca el desierto con su auto hasta que finalmente es capturado por las huestes furiosas de Immortan Joe (Hugh Keays-Byrne villano original de la primera Mad Max). Marcado como donante universal, Max solo servirá como dador de sangre en el mundo en donde los fluidos valen más que cualquier centavo. No van a pasar más que unos pocos minutos para que Imperator Furiosa cope la pantalla de la mano de Charlize Theron que, con este papel, sube el piso de interpretación para cualquier rol tanto femenino o masculino en una película de acción.

De ahí en más, comienza un western al mejor estilo La Diligencia cuando Furiosa decida liberar a las esclavas sexuales de Immortan Joe a quienes viola una y otra vez para seguir teniendo descendencia. Son pocos los minutos que tiene Furiosa para tomar ventaja en su camión cargado de combustible y de mujeres, a eso se lanza mientras es perseguida por autos, motos y un guitarrista que dispara fuego. El juego en Mad Max se plantea entonces de una sola manera y esa manera es a todo o nada. Los hombres en general tiene reservado el a todo o nada para cuando sus cálculos le permiten hacerlo. Las mujeres vivimos en el cotidiano con el “a todo o nada” y cuando queremos ganar una guerra (incluso una guerra personal), ese “a todo o nada” se reduce a un solo disparo que puede hacerse una sola vez. Entonces, acá estamos en La Diligencia a todo o nada, feminismo o barbarie.

El objetivo de Furiosa es llegar al lugar del cual fue arrebatada, el lugar Verde donde hay espacio, aire y agua para vivir bien, donde se terminará por fin el dolor. Vemos entonces el primer movimiento inteligente de Miller (el que lo emparenta con los personajes femeninos de Tarantino en especial The Bride) con respecto a la construcción de strong female characters. Una vez terminada la primera persecución a la cual deben enfrentarse Furiosa y las suyas, logra mediante un acuerdo de supervivencia la ayuda de Mad Max. Pero en ningún momento Miller hace que Furiosa explique el origen de su cruzada, no hace que de explicaciones de ningún tipo, sencillamente es el derecho a no ser una propiedad el que las lleva a cruzar ese desierto de muerte. Con el correr de los minutos, la masculinidad de Max no será la masculinidad tóxica de Immortan Jose, no. Será la masculinidad aliada la que se ayuda sin preguntar y sin sombra de duda. La masculinidad que estamos necesitando, la de vanguardia.

En las dos horas de película lo que hará sin dudar Miller es llevarse a todos los personajes por delante logrando hablar de todo sin dotar a sus personajes de intrincadas metáforas psicológicas. Así como se hace en la vida, parece hacerse en el cine. A la hora de sobrevivir, no hay tiempo para reflexionar sobre cómo va el mundo o intercambiar largas listas de miserias. Después de todo ¿Quién está más loco entre los locos?. Pero esto no significa que no se cuente nada, al estilo Rápido y Furioso, significa que se va a hablar de todo porque el cine de Miller es moderno y como buen moderno sus temas son los grandes temas: justicia social, equidad, noción de que las mujeres son seres humanos, redención de las almas, cese de agresión a la tierra, cese de agresión a la naturaleza, cese de agresión entre pares, una vida más justa para todos. Apelando a que, en la literatura la primera regla es la economía, Miller sigue explotando el género desde adentro y para contar todo esto… no escribe un guión.

¿Y cómo contamos todo esto en una película que apenas se detiene unos segundos? Max no puede sin Furiosa y Furiosa no puede sin Max. Cuando finalmente Furiosa llegue a encontrarse con las mujeres que pertenecen a su pueblo original, en ese momento en el cual pensamos que finalmente va a encontrar el lugar Verde lo único que encuentra es la nada misma. Eso también fue destruido y apenas queda un puñado de mujeres sobreviviendo como pueden, en el medio de las dunas de un desierto que no tiene fin, que realmente no tiene fin. A veces, para encontrarse hay que volver al punto de partida. Max le dice entonces a Furiosa que deben volver a la Ciudadela, el territorio que Immonrtan Joe en su desaforada persecución dejó desprotegido. Vuelven entonces Max, Furiosa, las cinco esposas, las Vulvalini y Nux (Nicholas Hoult que saltò de Skins y de la franquicia X Men a este, su primer gran papel para lucirse como un actor de primer nivel) un servidor de Inmortan Joe que comprendió en el medio del camino, como si se desprendiera de Kerouac, que el amor combinado con la compasión son el verdadero camino al Valhalla. Así que allá van de regreso nuevamente a todo o nada.

El final es épico, conmovedor y magistral. Tocada cada fibra de la humanidad como pocas veces pasa en el cine. No hay humor, rasgo que valoro, pero si estallan en plenitud un abanico de sentimientos y deseos: amor, hermandad, tenacidad, coraje, fe, dignidad y el más cruel de todolos sentimientos la esperanza.

No hay palabras para describir los últimos minutos de Mad Max. Solo decir que son lo suficientemente fuertes como para anular la palabra y dejar que la emoción desde la memoria anule la palabra escrita.

Al final cuando todo termina lo que queda es una gran película que encierra también una gran nobleza. Era hora y de alguna manera era justo que el cine contará lo que significa el uso de las mujeres para mero placer sexual sin una sola escena de sexo y sin un solo desnudo. Era hora y es justo. Y también era hora y es justo que Miller muestre que las mujeres debemos pelear con nuestra fuerza física que es tan legendaria como el origen del mundo, que es el origen de todas las cosas.

De todas maneras salí con una sensación del cine que permanece en mí con el correr de los días y que, nuevamente, Max sin Furiosa no puede nada y Furiosa sin Max no puede nada. Se necesitan porque en esta vida, incluso en el fin del mundo y en el peor de los escenarios posibles, solo….solo en esta vida no se puede nada.

View Comment (1)

Leave a Reply

Your email address will not be published.