Barenboim y Argerich en el Teatro Colón

Cuando los métodos humanos no funcionan y el dolor parece atentar contra la construcción humana de una persona, a tal punto de modificarla y plantearle una lucha inaudita, aparece el arte.  La música es por excelencia la rama del arte más directa jamás creada. ¿Por qué nos gusta la música que nos gusta? Porque como el amor la música que nos gusta nos produce un fuerte impacto en el centro pecho y al atraversarnos, probablemente el corazón de lado a lado el error, yo no estaba buscando esto, florece en un amor inolvidable.

Dejando de lado mi formación en la música popular y, a plena conciencia de que mis herramientas compositivas no podrán jamás ir más allá de la canción, sé por sensibilidad y conocimiento de mis propios límites que, presenciar el dúo de piano de Marttha Argetich & Daniel Barenboim fue el acontecimiento musical del año no solo para el Teatro Colón, sino para la música argentina en su totalidad.

No pasa muchas veces en la vida presenciar una leyenda en vivo en un escenario. A riesgo de hacer una comparación atrevida y trastocada lo ayer presenciado en el Colón fue para mi un momento clave en mi formación musical sólo comparable a la presencia de Bob Dylan en el Gran Rex. Pocas veces uno tiene la clara conciencia y la sensación innegable  de estar siendo modificado, para bien, por medio del arte. Ese sentimiento repara lo que estaba herido, ordenda lo que fue devastado y pacifica las tempestades que debemos atravesar a diario, porque si algo no se detiene ese algo es la vida.  En ese sentido el único arte que yo reconozco es el que me salva.

Martha Argerich tiene la particularidad de seguir siendo una niña, como hace ese pase de magia es algo que no sabemos y probablemente, comos los misterios que son portados por las mujeres, jamás nos será develado.  Barenboim, que también conserva rasgos de la niñez, posee un magnetismo que por momentos provoca temor para luego diluirse en un gesto único como besarle la mano a Argerich.  Si la lucha de ambos fuera una lucha nacida desde el ego probabelmente presenciariamos un espectáculo igual de apabullante, pero no cabe duda que ese no es el caso y a lo que se asiste es a una celebración de la amistad, que al ser austera en sus gestos y medida en su complicidad, no hace más que enaltecer ese vínculo.  En los tiempos espectaculares que corren, en estos tiempos en donde la amistad también parecer ser una mercancía que mostrar y sobre la cual presumir; la delicadeza con la que se tratan Barenboim y Argerich es una lección de lo que significa tener clase.

El concierto abrió con Mozart (Sonata para dos pianos en Re Mayor, K.448) continuó con Schubert (variaciones sobre tema original para piano a cuatro manos en La bemol mayor) y luego de un intervalo finalizo con Stravinski y la increíble Consagración de la Primavera en una versión para piano a cuatro manos.  Con un Teatro Colón repleto, no era poca la gente que buscaba conseguir entradas sobre los diferentes accesos, Barenboim y Argerich se entregaron a su público en tres bises uno de ellos en compañía de de tres músicos pertenecientes a la West-EasternDivan, la Orquesta dirigida por Barenboim que reúne músicos de Israel y de varios países árabes.

La música clásica no es fácil de abordar pero si algo tengo que rescatar, y todos debemos defender, de la ciudad de Buenos Aires, que sostiene su belleza entre las ruinas, es la tradición de hacer esta música  accesible a diferentes capas sociales. El Colón accesible en su Paraíso, La Usina del Artre presentando de forma grauita a la Filarmónica, los ensayos abiertos en el Gran Rex y recitales gratuitos como el que brindara Barenboim este domingo en Puente Alsina, son acontecimientos e invitaciones que no debemos declinar, todo lo contrario: queremos más.

Para finalizar, sólo queda decir que Barenboim & Argerich no sólo construyeron ayer historia en el Colón, edificaron una manera de sentir y colocaron un recuerdo imborrable en la memoria. Alguien dijo una vez que amar no alcanza, hay que osar amar.  En esa contienda que es el amor los que osamos amar osamos también deja modificarnos. Que sea entonces siempre para bien, como fue ayer a la noche.

El Festival Música & Reflexión en el cual se presenta Daniel Barenboim continúa con más funciones.

Información en el FB del Teatro Colón: https://www.facebook.com/TeatroColonOficial?ref=ts&fref=ts

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