Ilustradora y dibujante, Sol Díaz ya es autora de doce libros que van desde el humor gráfico y la literatura infantil, hasta los relatos eróticos. Esta mujer parece ser imparable, porque además es tecladista en la banda “Las moño”; participa en un podcast llamado “La polola” junto a, la también ilustradora, Maliki; y para coronar tiene un proyecto de dibujo en vivo junto a “La orquesta del viento” y a la narradora oral Verónica Herrera.

A Sol Díaz la conocí por primera vez a través de “Bicharracas“, unas viñetas de humor gráfico donde se ríe de las vicisitudes de tres pequeñas que salen del margen de lo que se espera comúnmente de una niña, porque ellas son: negras, feas y peludas. “Bicharracas” le dice adiós a la figura estereotipo de la niña blanquita de pelo liso con olor a champú y, en cambio, saluda de brazos abiertos a la niña chascona con las rodillas peladas, de tanto caerse por andar jugando.

Lo que me gusta de estas viñetas es que colabora de manera fresca con la configuración de una mujer/niña más real, menos perfecta, ya que estas bicharracas andan por la vida sintiéndose libres con su rareza, abrazándola, sin intentar cambiarse a sí mismas. Aunque claro, dentro del humor igual se hacen preguntas sobre cómo ser más lindas, más apetecibles para los niños, etc. Pero creo que eso es parte del imaginario de la “fea” que de alguna forma quiere encajar, pero estas niñas no encajan y al final les termina por dar lo mismo. Ya tienen tres libros y el último se llama “Raras, locas y ¡libres!”, porque aceptarse a una misma y amarse así es la llave para entrar a una libertad tremenda.

 También realizó “La zorra y el sapo“, unas ilustraciones de corte más erótico sobre dos mujeres animalizadas que cuentan con humor cómo disfrutan su sexualidad. Estos son relatos sobre el deseo femenino que tanto suele estar escondido. Aquí estás animalas disfrutan con otros animales, se disfrutan a ellas mismas y, por qué no, entre ellas. Pero siempre con un tono de humor que en vez de bajarle el nivel al erotismo, lo aligera sin caer en lo absurdo, llenándose de humanidad.

Lo distintivo de estas viñetas eróticas, es que no es un relato en sí lo que atrae, sino la forma poética en que se cuentan de forma breve el mundo interior que encierra la intimidad y la sexualidad vivida de forma libre. Aquí ambas son las dueñas de sus experiencias, las que viven de manera intensa y sin prejuicios. Hay que destacar también que las ilustraciones si bien son explícitas, están retratadas de una forma tan amable que logra generar una sensualidad delicada y alejada de lo exuberante, e incluso grotesco, que suele abundar en el campo de las ilustraciones y los relatos eróticos.

Otro de sus libros gráficos que leí es “Josefina y Manuel“, un relato sobre una pareja que muestra distintos momentos de su vida. Desde las peleas, los temores, el compañerismo y el entendimiento, estos dos personajes conforman diálogos que crean una atmósfera totalmente íntima, donde las expectativas se desarman y sólo importa cómo estos dos van construyendo su vida en común, aceptando con de forma honesta todo lo bueno y también todo lo malo que puede conllevar una relación, porque al final lo importante termina siendo el aprendizaje.

En su última entrega de “Josefina y Manuel”, la pareja ha ido más allá expandiendo su amor, porque brotó un tercer pequeño personaje. Simplemente una ternura.

 El trazo limpio y simple del lápiz de Sol Díaz, junto a la profundidad e intimidad poética que generan sus textos, la hacen una ilustradora genial y diversa, que puede llegar a tocar diferentes temas sin perder nunca la sencillez que la caracteriza. La pueden seguir por su Instagram o directamente ver sus trabajos en su página web. Esta mujer se las trae, de hecho se las viene trayendo hace rato, así que pónganle ojo porque tiene una creatividad inmensa.

Author

Bibliotecaria y poeta. Amante de la lectura en todos sus soportes: palabras, imágenes y movimientos (geminiana, por supuesto).