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Box para los pibes – Charla con Tito del Aguila

Box para los pibes – Charla con Tito del Aguila

Tito del Aguila es periodista y tiró sus golpes como boxeador amateur. Dejó el periodismo de box, pero el box no lo dejó en paz a él. Cuando el amor pega, se ve, pega duro. En esta charla nos acercamos a lo duro que es hacerse un lugar en el mundo del box, cuánto le cuesta a las mujeres, si a los golpes se corre el paco de la villa y si al final, el box sigue siendo un deporte noble. Nota de sparring a boxeador, dale duro.

Empezaste como periodista en el mundo del boxeo y dejaste de lado ese ejercicio.  Una vez te escuché decir que dejaste de lado ese oficio por las injusticias que se comenten en el mundo del box ¿Cómo es eso? ¿Es tan terrible?

Fue así. Por un lado, veía que, en la mayoría de los casos, a los boxeadores se les pagaba cifras paupérrimas, se les avisaba que tenían una chance mundialista 15 días antes, se traían peleadores de Brasil (o Perú, o Chile), que poco tenían de boxeadores más que la voluntad, para inflar los récords de los que andaban bien… También, veía que un boxeador hacía una pelea super importante, y no podía ni comprarse un departamento. Ojo, que en el deporte profesional a todo nivel siempre hay un lado oscuro: las barras en el fútbol, el dopaje en el ciclismo y el boxeo tampoco es un juego. Yo escribía en un diario deportivo, donde todo el esfuerzo y el despliegue periodístico estaba enfocado en fútbol, fútbol y fútbol. Y mi editor me pedía que esté más horas en la redacción, y yo sentía que mi lugar era el gimnasio de boxeo, los pasillos de la Federación de Box, el lugar en el que estaban los protagonistas. En fin, eso fue en 2002, y pensé que tenía que seguir cerca del deporte, porque me apasionaba. Pero como periodista no era un buen momento. Quizás no me la banqué…

Una persona que llega al boxeo como espectador se encuentra con mil categorias y asociaciones y cada una parece tener sus reglas ¿Cómo se entiende toda esa  maraña de categorías, y pesos? ¿Debería ser así?

Sí, a lo de las categorías según el peso, y no tanto en cuanto a las organizaciones. Lo primero, la decisión de hacer muchas divisiones de peso, fue una de las medidas que se tomó para proteger a los boxeadores porque así no tienen que sufrir tanto para encajar en un peso. Ponele si pasabas de  liviano (61,200 kilos) a welter (66,600 kilos), era una diferencia de cinco kilos, y además, te encontrabas con los peleadores que naturalmente estaban cómodos en ese peso, y eso era una desventaja. Entonces, creo que fue en los 80s, se instalaron las divisiones intermedias, en este caso, welter junior (63,500 kilos).

Lo segundo, con respecto a los organismos y asociaciones, sí es cierto que cada una busca cuidar sus intereses: pero basta con seguir a las principales Consejo Mundial (CMB) Asociación Mundial (AMB) y Organización Mundial (OMB), que tienen los peleadores más reputados, y un sistema de rankings más o menos, controlado. Supongo que cuando se cruzan los campeones ahí se ve quién es el campeón verdadero de cada división. El campeón libra por libra como se dice, ¡ahí no hay cinturón que valga!

Hablemos de las mujeres dentro del boxeo ¿Vos ves boxeo femenino?  Aparte de la obvia diferencia física ¿Qué otras encontrás con el boxeo masculino?

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Claro que sí, porque es parte de la actividad y porque es signo de estos tiempos, y porque en estos últimos años, la calidad de las boxeadoras se está manifestando. A nivel local, se ha armado un buen circuito, y hay nombres importantes para seguir.

Es cierto que ocurren cosas raras, el fin de semana pasado, una chica mendocina con apenas 13 peleas (La Filósofa Weiss) fue a pelear a México contra La Barby Juárez, que tenía más de 50 y sufrió. Pero no es que Weiss fuera mala, es que le faltaba rodaje. Esa desprotección, es lo que no me gusta, ni para los hombres ni para las mujeres. Pero creo que las mujeres aprenden muy rápido, tienen otra manera de asimilar.

Aquí la pionera fue Marcela La Tigresa Acuña: ella quería tener su licencia y, en 1997, en un tour mediático, justo se cruzó con Christy Martin, una yanqui muy buena que estaba acá de visita. Hicieron una exhibición y La Tigresa le faltó el respeto. Así que sin peleas profesionales, fue a pelear a Estados Unidos. Y perdió por puntos, en una pelea de nivel.  Hoy hay que seguir a Yessica Bopp, a Yessica Marcos. Hay un par de nombres. Sin embargo, a nivel mundial, no está teniendo tanta visibilidad, está un poco en retroceso, ya no programan tantas mujeres en las carteleras grandes. Lo copado es que desde hace creo que dos JJOO se incluyó al boxeo femenino como deporte olímpico, eso creo que es terreno ganado.

¿Crres que para las mujeres es más difícil insertarse en el mundo del box?

En nuestro país está creciendo mucho y rápido (quizás demasiado). Hay muchas “campeonas del mundo” porque por alguna cuestión los promotores consiguen esas peleas titulares. Se ve que la gente va a ver las peleas, entonces hay mucho movimiento en todo el país. Pero seguramente, las bolsas son menores. A su vez, se está armando un buen equipo amateur. Quizás no lo viven igual que los hombres, que ven una salida económica o una tradición, por ahí lo practican  más como un desafío personal, y le agarran el gustito.

Cambiando  de tema  ¿Cómo se te ocurrió unir el box con la música?

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Digamos que al mismo tiempo que hacía mis primeros pasos como cronista de boxeo, primero y como boxeador aficionado, después, ya recorría el circuito porteño de fiestas. Especialmente, los martes iba a bailar a +160 en El Dorado. Me gustaba mucho el drum & bass y el jungle, que se pueden bailar de dos maneras, siguiendo el beat o flotando en la melodía. Y jugando con las palabras, drum & bass, salió drum & boxx. También les llevaba CDs grabados a algunos amigos boxeadores y se me volaba la cabeza cuando veía que parecían seguir el ritmo mientras entrenaban. En noviembre 2002 hicimos la primera fiesta, musicalizada. Peleé y bailé contra Gastón Cammarata, un artista bravisimo de San Martín. Nos convertimos en Los Duelistas, como los de Conrad, hicimos dos fiestas más y también peleamos.

El boxeo tiene fama de sacar a pibes de la marginalidad ¿Crees que como la música el box puede ayudar a correr la marginalidad de barrios y villas? ¿Puede el box pelearle mano a mano a salir de caño?

No sé si el deporte puede tanto, pero seguro que mantiene un bastión, un lugar donde todo lo que percude los barrios marginalizados, o las villas. “Con los que andan en el deporte no se jode, se los respeta”, es como una ley en esos barrios. Yo lo he visto. Cerca de Los Perales, el barrio que está al lado de Ciudad Oculta está un gimnasio, el Justo Suárez, y me parece hermoso. Quizás lo que también debería haber es fábricas y escuelas. En el barrio Las Rosas, en la villa 21, en Barracas, hay un gran gimnasio y está organizado e impulsado por una fundación, Fundación Temas, que trabajan muy fuerte y con amor real. No sólo con el boxeo, si no con un programa de radio, con cuidado dental y educación sexual. En ese gimnasio, había turnos especiales para chicos muy enganchados en el paco, para poder tirar unas piñas, despabilarse, cansarse, ahí también hacen talleres sobre la identidad con los chicos. Con ellos hicimos un viaje a Mendoza, y una presentación llamada Los Guapos, en la Usina de las Artes. Entonces diría que sí, que lo creo, porque lo he visto.

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El viejo Amílcar Brusa, que fue técnico de Carlos Monzón entre muchos otros, era un cascarrabias pero decía verdades: una era que muchos pibes podían acceder a una ducha caliente, recién en un gimnasio de boxeo. El entramado social sobre los pibes está agujereado y muchas veces el gimnasio sería un último refugio. No creo que todos los pibes y pibas puedan rescatarse con eso sólo, para eso debería estar la escuela y tal, pero es algo. No es poco. Deberían funcionar relacionados con otras instituciones por fuera de la villa, donde les den talleres, de escritura, de oficio, porque lo que esos chicos pierden es la capacidad de proyectar, de proyectarse. Sólo pueden pensar a corto plazo. El día a día. Imaginate si en un gimnasio donde los cuidan, un día un pibe piensa: “Hoy entrené, me fue bien, quizás pueda ser campeón argentino, y después campeón mundial…”.

Vos boxeaste y sabés, no hay entrenamiento más duro que el del boxeo. Te duele todo, te arde el pecho, no te respnden las piernas, te acalambras y encima los primeros meses es pelear, literalmente, contra uno frente al espejo ¿Cómo aconsejas superar todo eso para alguien que esta dudando si empezar o no?

Hay que pensar que los dolores, tirones, la quemazón de los músculos, son gritos de placer del cuerpo, son quejidos gozosos que dicen “¿Te acordás que tenías este musculito? Dale, convertime en esta máquina fuerte y aceitada que alguna vez fuimos, dale una armadura de fibra a ese corazón, a ese cerebro”. ¿Es posible el zen del boxeo, un estado de meditación donde la conciencia se pierda o se convierta en una con el movimiento… ? Creo que sí. Finalmente, lo mejor es entrenar con un amigo, ir juntos a la par, evitar los guanteos hasta los primeros cinco o seis meses… A veces los profesores creen que todo bicho que entra caminando al gimnasio, entra para ser peleador profesional, y uno corre el riesgo de que te manden a guantear con una topadora. Y quieras salir corriendo de ahí.

Una vez me dijiste que en el boxeo hay que perderle miedo al golpe. Te tengo que contar que ese miedo y su pérdida llegan cuando te meten uno, aún así esa violencia está controlada ¿Qué percibís en ese mecanismo?

Es que generalmente, con los guantes y con el cabezal, lo que uno siente cuando recibe un golpe en la cara es más bien un aturdimiento y un “uh, no lo vi venir”. Si el cuerpo puede seguir respondiendo después del golpe, entonces estás en el buen camino. Parece tonto, pero lo primero es evitar ser golpeado. Cuando dominamos esa parte (es decir, que no te peguen de pleno, que puedas barrer un golpe, o al menos amortiguarlo), recién hay que pensar en conectar.

Y creo que más que controlada, es pactada: dos personas se pusieron de acuerdo en que se van a pegar, a ver quién conecta mejor, quién supera a quién. Sin embargo, en un gimnasio podés ver que a algunos se les baja la persiana, y empiezan a tirar con todo (lo que no se controla a veces es la potencia y ese es el problema). Por supuesto que una cosa es el nivel “gimnasio” y otra el nivel “pelea”. Ahí todo se eleva al 1000% y surge una violencia más primal. Pero después de la pelea, la válvula de escape, generalmente, vuelve a cerrarse.

 Al fin del del día ¿el boxeo sigue siendo un deporte noble?

Yo diría que lo es, entre la hora de los sueños y a las 6 de la mañana, todavía lo es… Porque a esa hora se levantan los boxeadores y los entrenadores. Después de las 10 ya están despiertos los mercaderes, los negociantes, los que buscan su rédito… Sería inocente no ver que hay un gran negocio, un negocio inmenso, porque si dos campeones pelean por millones de dólares, los que la montan se deben estar llevando otro tanto… Pero sí que hay nobleza en el deporte, y por supuesto se percibe en el gimnasio, ahí está la cuestión. Para mí es como el esgrima de los pobres.

Hagamos un top 5 de tus boxeadores favoritos para cerrar

Por motivos personales, más que deportivos, estos son mis favoritos.

1. Muhammad Alí

2. Julio Pablo Chacón

3. Prince Naseem Hamed

4. Pablo El Hueso Sarmiento

5. Roberto Mano de Piedra Durán.

 Este sábado 13 abre las puertas Drum & Boxx con la proyección de Mayweather vs Chino Maidana. La cita es a las 23:00hs en club Niceto lado B. Más info en su evento en Facebook.

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