Este es el primer texto que escribo en meses. Estuve trabajando en una campaña política y la pega era de más de 15 horas al día. En tres meses no vi a familia, ni a mis amigos. Apenas vi a mis gatos. Dejé de escribir y dejé de leer. El día de las elecciones terminó la pega demandante y de a poco he retomado todo lo que dejé. Volví a leer y volví a escribir. “Espécimen”, de Eleonora Aldea, es el primer libro que leo y este texto es lo primero que escribo.

Conocí a la Eleonora Aldea porque hace años postulé a un taller de Zambra y no quedé. Cuando vi la nómina de seleccionados me puse a guglearlos porque quería saber quiénes me habían ganado. No me acuerdo de nadie ahora, pero sí que en cuanto encontré a la Nori no la pude dejar de seguir. Al principio la odié, porque tenía el cupo que yo quería en el taller y porque cuando vi sus redes sociales era demasiado seca. En el fondo la admiraba pero tenía demasiada rabia para asumirlo. Pero a medida que la seguía, más bacán la encontraba y al final me rendí a su encanto y terminé poniéndole likes muy sinceros a todas sus publicaciones.

Yo amaba a la Nori en secreto, comentándole sus post, sabiendo que era una relación unidireccional, en la que yo le enviaba cariño sin esperar que ella lo retribuyera. Que ella no tenía ninguna obligación de responderme o de preguntarse por mi existencia, porque así es ser fan: la persona que una admira hace cosas tan bellas, tan inspiradoras, que una siente la necesidad de decírselo, de enviarle un cariño y respeto que son proporcionales a todo el placer que ella genera. Entonces una piensa: cuando consumo tu arte, me produces una felicidad tan grande, que me dan ganas de conocerte o de hablar contigo alguna vez y así entender mejor cómo logras hacerme sentir lo que siento. Pero si no se da, no importa. Soy feliz solo con el hecho de que hagas lo que sabes hacer.

Así vivía yo, hasta que publiqué un libro y la Nori lo leyó y le gustó y entonces me empezó a seguir en Instagram y a comentar mis fotos y a meterme conversa por DM y ahí pensé que me iba a morir de felicidad, porque es muy bonito que la gente que una admira la admire a una de vuelta. Me hace sentir más segura de las cosas que hago. Y también permite entrar a ese espacio que una nunca piensa que va a acceder, ese lugar donde se puede entender cómo es que la gente bacán hace lo que hace.

Y así conocí a la Nori y ahora estoy presentando “Espécimen”, su primer libro, que en cuanto se lee, se sabe que va a ser el primero de muchos. La Nori es una artista talentosa y compleja. Diseña, la lleva en lettering y además escribe. Lo precioso de su libro es que integra todas esas dimensiones y se nota que está experimentando, que está jugando, creciendo y esa inquietud es insaciable y qué rico que sea así, porque tenemos Nori para rato.

Cuando leo libros subrayo las frases que más me gustan. Elegí muchas frases del libro de la Nori, frases que yo llamo “tuiteables” y que de hecho tuiteé. También subrayé párrafos completos, de escenas vivas, nutridas con la fuerza de lo que significa ser mamá o de lo que significa amar incondicionalmente a la gente o amar lo que una hace.

“Espécimen” es una novela de formación ordenada de manera muy sencilla y en esa simplicidad radica su belleza. La Nori mezcla tipografía y pasajes autobiográficos que presenta en orden alfabético, como mini capítulos o mini trozos de una vida con momentos de mierda, como estar hospitalizada pensando que tu guagua recién nacida se puede morir, y momentos memorables, como estar en la playa con tu hijo mayor y enseñarle a nadar. Y la Nori narra todo eso con el tipo de voz que más me gusta, esa que escribe como habla y que alcanza la belleza cuando habla con honestidad.

Estas son las frases que destaqué del libro. Como lo leí en PDF en realidad no las subrayé literalmente, sino que las copié y las pegué en mi blog. Son para enmarcarlas en cuadros de lettering, como los que hace la Eleonora Aldea:

“No sé si la relación fue tan buena, francamente, pero mi admiración por él era muy grande y muy sincera. Y por eso mismo me demoré mucho tiempo en dejar que su opinión de mí no me afectara”.

“Tener hijos no sólo es difícil sino que, aparte, se recibe muy poca ayuda. Del Estado, de la gente, de tus jefes, de la calle, de las micros, de los metros, de los colegios. En demasiados casos, es poca la ayuda que se recibe, incluso, de parte de los hombres que hicieron ese hijo contigo”.

“Mi enemiga se pone frente a mí, cuando me veo al espejo. Me dice que no es suficiente, que nunca es suficiente. Me compara, no sólo con otras mujeres, sino conmigo misma. Ve las fotos de antes y me reprocha no ser así ahora. No entiende que antes yo no había tenido hijos, no le importa que antes lo pasaba mal. A mi enemiga no le importa ser feliz, ser inteligente, tener una familia, tener amigos, tener un talento. A ella sólo le importa la pera chueca, los muslos demasiado gruesos, la piel llena de estrías”.

“Pareciera que la tarea de nombrar todo lo que estuviera relacionado al sexo le fue confiada a pura gente que nunca lo había tenido y que tampoco iba a tenerlo”.

“El cuerpo es más sabio que la mente”.

“Las mejores cosas en la vida son las que dan más miedo”.

“Sólo cosas buenas pueden salir de lo que nos toca sin haberlo elegido”.

“Me queda la impresión de que me he pasado toda la vida amando. O anhelando ser amada. Y a todos los que amé, los amé mucho”.

“Escribir las cosas más cotidianas porque la verdad nos habla a través de ellas”.

“Éste es el presente más presente. Y me gusta. Me gusta cómo se sienten las cosas al ir descubriéndolas; las decisiones al ir tomándolas. Y las posibilidades, todas en el aire”.

“El fútbol tiene eso. Esa capacidad de infundirte una alegría completamente irracional que te hace olvidar hasta las responsabilidades”.

“Estando caliente uno toma decisiones que pueden llegar a ser muy malas”.

Ayer, leí a la Nori en Facebook hablando desde su síndrome del impostor, sintiendo inseguridad y vergüenza de publicar un libro, sintiéndose patuda de hacerlo. Creo que a todas las personas nos llegan invitaciones a hacer cosas de las que no nos creemos capaces. Pero si nos llaman es por algo. Una amiga me dijo una vez este refrán Orisha: “si no es para ti, aunque te pongas. Si es para ti, aunque te quites”. Si estás publicando un libro, Nori, es porque eres escritora. El arte es esa brujería en la que una persona siente algo, lo expresa materialmente y luego otra persona consume esa obra y siente lo mismo. Es una industria de emociones. Ser escritora es lograr que las personas vivan experiencias que nunca han vivido, usando las palabras como puente. Y tú lo haces, cuando escribes de dos maneras: diseñando la forma de esas letras y expresando un contenido cuando las usas para escribir. Quizá tienes razón, no eres escritora. Eres más que eso.

Author

Periodista y autora de Quiltras

  • Andrea González Novoa

    La Nori ❤
    Me pasa como a ti, la encuentro seca, la admiro, la encuentro tan linda y segura, que quiero ser como ella.
    Muero por tener plata pa comprar su libro, porque sé, que como es ella, ese no es pa piratearlo o tenerlo en Kindle, es pa olerlo y tocarlo, pa guardarlo y volverlo a leer.
    Abrazos a ambas de una fan