Hoy al mediodía comenzó la votación en la Comisión de Salud del Senado del proyecto de ley por la despenalización del aborto en tres causales. Una discusión de casi dos horas en la que con tres votos a favor y dos en contra se aprobó el proyecto y pasó a la Comisión de Constitución, integrada por Pedro Araya (Independiente pro DC), Alfonso de Urresti (PS), Alberto Espina (RN), Felipe Harboe (PPD) y Hernán Larraín (UDI). Uf, otro panel de hombres.

Los diecisiete meses de tramitación de este proyecto de ley han sido tiempos de discusiones sumamente mediocres. Carolina Goic, presidenta de la comisión, indicaba que era muy importante la conversación. Sí, es importante que exista, pero sólo que exista o ¿que se centre en lo fundamental? ¿No es lo fundamental reconocer los derechos reproductivos y sexuales de las mujeres? ¿No es fundamental la autonomía de nuestros cuerpos y el poder de tomar decisiones sobre ellos? ¿No es la responsabilidad de un Estado otorgarnos ese derecho?

Durante todo este tiempo, el debate se ha reducido a cuándo un conjunto de células se considera una persona o si ese conjunto de células es más importante que la decisión que quiera tomar una mujer o niña violada. Durante todo este tiempo, el debate se siente a pedir permiso. Como ustedes no nos otorgan un derecho legítimo, entonces, venimos a pedir permiso. Por favor, déjennos decidir.

Me imagino el sentimiento de impotencia de todas las mujeres que han peleado por conseguir este derecho y que siguieron la transmisión de la votación. Probablemente, es el mismo que sintieron muchas que han querido luchar de alguna u otra forma desde la sociedad civil o la vía institucional.

¿No es deprimente, acaso, que el único que se dignara a mencionar que la mujer tiene que obtener derechos sexuales y reproductivos amparados por el Estado haya sido Girardi? El único. Ni siquiera se está intentando legislar a favor de una ley de aborto en todas las causales (lo que me parece que sería lo correcto, en un país de verdad).

Siguen poniendo obstáculos a que una mujer pueda decidir si el feto es inviable, si tiene ella peligro de muerte o si fue violada. Sí, el proyecto fue aprobado en su idea de legislar y ahora seguirá su camino a más comisiones, a más discusiones y -probablemente- será más retrasado con alguna jugarreta de la UDI y la DC en el Tribunal Constitucional. ¿Mientras tanto? Las mujeres se siguen muriendo por abortar en Chile, las niñas violadas siguen criando hijos que no tendrían por qué tener y mujeres ruegan interrumpir embarazos por no poder abortar a ese feto que no vivirá y que las puede matar a ellas.

Por otro lado, ¿qué hacemos nosotras por mientras? Abortar con amigas y en la casa.

*Foto: Jacqueline van Rysselberghe y su collar con un feto dorado, con el que se presentó a la votación. Bastante representativo del país en el que estamos viviendo.

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