Annie Bay más conocida como Vilú, es una cantante chilota que -con su primer disco “Humedal”- es parte de las cantautoras chilenas que han venido a refrescar la música local. Con una propuesta teñida por los tintes de la zona austral, Vilú mezcla influencias rock, con tonos más folklóricos y psicodélicos creando un folklore urbano que sólo un alma venida desde el sur más sureño nos puede entregar.

Su música la conocí en un taller de documentales, cuando el profesor nos invitó a grabar con él un videoclip; nos dijo que la canción era importante porque representaba la historia de Gloria Lagos Nilsson, una mujer que fue secretaria en La Moneda durante el gobierno de Allende y había sido detenida en 1974 estando embarazada. Nos contó primero el relato en que se basó Vilú para crear esta canción, una narración cruda donde la hija de Gloria cuenta cómo entran a su casa, rompen todo y se llevan a su madre embarazada, a la que nunca vuelven a ver.

El profesor nos pidió que antes de escuchar la música cerráramos los ojos para que imagináramos el lugar y las escenas que podían componer este videoclip, y cuando el sonido comenzó a entrar por nuestros oídos, el silencio fue brutal. Creo que a todas y todos se nos erizaron los pelos. La canción era muy suave, sin embargo, cruda. Sentí ganas de llorar al terminar de escucharla, porque el horror siempre es más fuerte cuando deviene de la cotidianidad.

Cuando llegó el día de la grabación, conocimos a Vilú, quien muy simpática nos recibió en su casa junto a sus tres hijos. Más tarde llegó una amiga chilota de ella que colaboró con la danza en el vídeo. También estuvo involucrada Camila Moreno, quien produjo el tema, entregándole la fuerza que la característica de su voz.

Vilú, que significa serpiente en huilliche, es un excelente seudónimo para una artista que nos entrega en su música el sonido de un sur que pocas veces escuchamos más acá en el norte. En “Humedal” hay canciones como ‘Pajarito’, que evocan la música chilota en todo su esplendor, pero de una forma más renovada. También ‘Mar adentro’, que nos lleva de forma inmediata al cruce por el Canal de Chacao, contándonos la historia de todas y todos esos jóvenes que deben irse de sus hogares para buscar mejores oportunidades afuera de la Isla, debido a la despiadada centralización de trabajo, salud y estudios que hay en nuestro país.

Pero hay otras temas, mis favoritos, que tienen una fuerza monumental tanto en su letra como en su sonido. Porque, hay que decirlo, Vilú es una excelente letrista y nos cuenta toda una historia ambientada con su música. ‘No soy Rosa’ es un himno de la mujer que no se considera a sí misma con los atributos que se le asignan por su género: ser delicada y frágil. Aquí se reescribe la feminidad como una fuerza creadora, pero no sólo desde la creación que permite la reproducción, sino también desde las ideas, el arte, la de formarse una vida en tus propios términos. ‘Pasajero’, por otra parte, es una canción de amor hacia un viajero que se va y nunca vuelve, es una canción bella, hasta dedicable. Atrápame viajero, no te extingas, no hay más como tú.

Eso sí, lo que más me atrae de este disco es esa potencia creadora que tiene, de hecho, cuando lo escuché no paraba de imaginarme a La Emperatriz, un arcano del tarot que representa a la mujer en su estado fértil, pero que no habla solamente de la fertilidad en términos de descendencia, sino de la fertilidad en su estado puro, de una energía expansiva capaz de crear y darle vida a todo a su paso. Es un arquetipo sobre el amor propio, el autocuidado y la abundancia. De esa forma veo este disco, especialmente en canciones como ‘Sirenas’, que según la misma Vilú es una canción dedicada a todas las madres que se han visto solas en la crianza de sus hijos(as).  Pero no sólo esa, también “Gloria” (link: https://www.youtube.com/watch?v=2SoUPswreHs) que es una canción a la memoria de una detenida desaparecida embarazada, sin saber hasta el día de hoy ni el paradero de ella ni él de su bebé.

Me gusta mucho que esta cantante sea capaz de redefinir lo que entendemos por femenino, como es ella misma en su vida diaria: cantante, música, profesora, gestora cultural, chilota viviendo en Santiago y madre de tres niños pequeños. Annie Bay no para de moverse, ya que además es la directora de la Asociación Musical Remolino, un proyecto de investigación, música y literatura, que tiene como objetivo contribuir al desarrollo integral de las personas a través del rescate patrimonial humano, las metodologías de aprendizajes musicales, la creación de redes y espacios de encuentro (los llamados Remolinazos que se organizan en la misma casa de Vilú), la difusión de nuevos artistas, entre otras cosas. Es un proyecto bastante movido y transversal que busca darle vida a la música a través del trabajo en equipo de artistas que se ayudan entre sí para difundirse, para acercar a la gente aquellos proyectos que no se escucha en la radio, y ser también un espacio donde las personas puedan aprender este arte como una forma de expresión.

En este link pueden descargar “Humedal” de manera gratuita y con buena calidad.

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Bibliotecaria y poeta. Amante de la lectura en todos sus soportes: palabras, imágenes y movimientos (geminiana, por supuesto).