Este jueves 13 de septiembre, la escritora Naomi Orellana publica su nuevo trabajo. Se trata de Los Cardos, un proyecto de escritura expandida, en el que se experimenta con las posibilidades visuales de las palabras y que se mueve entre “el campo, la ciudad de noche, las vacaciones, pulsiones amorosas intensas y furtivas, sexo, espinas, sangre, escritura. Momentáneos pero nítidos fulgores de libertad”, nos cuenta su autora.

Sobre su segundo libro y primer poemario, conversamos con Naomi, quien publicó en el 2016 Vida de Hogar y además, es fundadora de Imagen y Palabra, una plataforma dedicada al cine y a la escritura.

—¿Cómo apareció la idea de extender la dimensión de las palabras, del libro?

La idea surgió con claridad el año pasado, en la Casa de la Literatura Peruana, cuando fui a presentar mi libro Vida de Hogar y vi por primera vez exposiciones sobre poetas y sobre libros, vi textos expuestos en las murallas como si fueran una obra de arte (porque lo eran) y eso fue muy revelador. Por un lado, sentía que ese gesto explicitaba de una manera muy automática la relación de la escritura con el arte, y también me daba una solución a una idea que me venía rondando pero no sabía cómo resolver, que era que ya no quería volver a hacer una presentación de libros tradicional, me refiero a la figura de la mesa, escritor, escritor. Y también, de alguna forma, este nuevo proyecto, Los Cardos, por un lado me permitía, y también exigía, asumir riesgos, aventurarme, ser coherente con el espíritu que lo motivó.

La exposición que se podrá ver desde el 13 de septiembre hasta el 4 de octubre en la Galería BECH, nace a partir de su escritura. Todo lo expuesto está desarrollado a partir del texto. “No son referencias ni registros de cómo lo escribí, no es sobre mí. Es es a partir del texto. Lo otro, es que siempre fue un proceso abierto, sobre todo desde que la idea de exponerlo se impuso como algo que tenía que ocurrir. Fue un libro que armé y desarmé muchas veces, y esto también es como un ejercicio de soltar la escritura, de desapegarse de lo que uno escribe, perderle el respeto, darle plasticidad”, explica.

Generalmente, un lector o lectora siempre se pregunta por el proceso de construcción de los escritos que va leyendo. Al mismo tiempo que se lo apropia, piensa en cómo nacieron desde un otro esas emociones que ahora son suyas. En el caso de la construcción de Los Cardos, esa elaboración, artesana, deja de funcionar solo en el plano de la escritura y se traslada a las murallas de la casa de Naomi.

“El proceso de transformar algo que se lee en una hoja de papel, a algo que se va a leer en unas murallas en el contexto de una galería de arte, cambia por completo las condiciones de esa escritura. Cuando me di cuenta de esto fue como ver un abismo y pensé, en qué me metí. Y me puse a resolver. Finalmente di con un sistema, que es un poco largo de explicar, pero en resumen lo que hice fue revisar mi propio proceso de escritura, sumergirme en las sensaciones, imágenes, impresiones, aromas, digamos que en la poesía. Vi videos, fotos, leí otros libros, recordé, etc. Y con eso muy fresco, tomé la maqueta impresa y fui subrayando con destacador las palabras que resonaban más fuerte con estas sensaciones, imágenes, recuerdos. Luego, en el archivo en Word, puse en negrita estas palabras. Y todo el resto de palabras las puse en blanco. Eso hizo aparecer una especie de caligramas o metapoemas. Imprimí eso y estuve toda una tarde pegando los bordes laterales de las hojas, por detrás, con un scotch delgado, para hacer una maqueta plegable y desplegable. Luego lo extendí y lo pegué en las paredes de mi living. Y con los planos de la galería en la mano, comencé a “editar” este texto, directo en la pared”, relata. “Finalmente decidimos poner este ejercicio, como un inserto, al principio del libro impreso, porque nos dimos cuenta que generaba un efecto leer esto y luego el texto completo. Una amiga lo exigió y le hicimos caso”.

En las murallas no existe una traducción del texto en otro lenguaje u otra estructura. Naomi explica que es “una resistencia. Las palabras que resistieron a esta especie de mutilación minuciosa a la que sometí al texto, que en un sentido metafórico, también se puede asociar a algo que dice el texto que le da el nombre al libro, que los cardos, por más que la gente diga que son maleza y los corten, crecen igual, resisten”.

¿Cuál es el motor que mueve a esta escritora a explorar otras maneras de comunicación? “Yo creo que son varias cosas”, responde. “Pero sobre todo una idea, que desde hace un tiempo la he aplicado como una verdad. Y es que el arte, o lo que sea que uno haga, aunque en algunos espacios más conservadores esto no se fomente, siempre se potencia y se enriquece mientras más influencias y referentes tengas, de todos los campos y disciplinas. Ya sea de la música, las artes visuales, el cine, la agricultura, el drag, la teoría feminista, el yoga, la cocina o lo que a cada une le mole. Esta actitud también pasa por un interesarse en lo que no es como uno es hasta ese momento. Lo nuevo te transforma y te permite evolucionar. Pero intento mantener también una búsqueda genuina, explorar lo que realmente me gusta, aunque no sea lo que en ese momento me conviene más o tiene más rédito”.

Otro de los proyectos de Naomi es Yasna, una revista digital que comenzó a circular a principios de esta década, fundada por ella y otra amiga, Constanza Figueroa. El imaginario de Yasna pasa también al plano real, ahora, con los Martes Yasna, “jornadas de trabajo y amistad, arte y computación”, declara.

“Es un espacio íntimo, amoroso y también chistoso, que nos sirve para trabajar y avanzar en nuestros proyectos personales del arte, del activismo, o lo que cada una quiera. Es una estrategia para mantenernos activas y hacer colectivos nuestros procesos. Hacer cualquier cosa que no sea parte de nuestras obligaciones adultas a veces es extremadamente difícil, y muchos deseos de crear se quedan en el camino, por falta de tiempo, de apoyo, de alguien que te diga que eso que haces está bueno, dale, yo te ayudo. Y nuestro Martes Yasna es eso. Con Román, editor del libro, también tenemos una dinámica de trabajo similar. Desde la amistad y la extrema confianza. Microestrategias feministas de supervivencia. Espacios de belleza. Se nos ocurrió, como está la exposición, hacer un Martes Yasna en la galería para conocer a más amigas”.

Ya hay fecha para ese encuentro, se realizará el martes 2 de octubre y pronto compartiremos los detalles.

Lanzamiento de Los Cardos, poesía extensiva.
Detalles en Agenda EMF.

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