Cuando iba en el colegio seguía a la Nori en Fotolog, pero no sabía que era la Nori. Seguía su cuenta porque sus fotos me parecían un registro muy bonito y sencillo de situaciones cotidianas, de relaciones. Muchos años después, supe que esa guagua linda de ojos gigantes que aparecía en sus fotos era Leopoldo, su hijo mayor. Y esa necesidad de registro, tanto como el talento para realizarlo, siguen ahí.

Eleonora estudió diseño gráfico y, por supuesto, también se ha dedicado a la fotografía. Eso sí, Aldea Pardo es quizás el proyecto en el que -desde lejos- más se nota su evolución, sus ganas y versatilidad. En su blog también se pueden leer diferentes textos en los que habla sobre maternidad, el matrimonio, el amor. Las postales de la vida de una mujer común y corriente que se veían en Fotolog hace más de diez años atrás, siguen estando ahí, en otros formatos.

Nori estará en Ruidosa, este próximo 11 de marzo, mostrando todas las cosas que hace con Aldea Pardo Papelería. Mientras tanto, la invitamos a respondernos algunas preguntas:

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El gif más bonito que encontramos de la Nori

—¿Cuál fue el último libro que disfrutaste mucho?

Estoy muy metida con Teresa Wilms Montt. Y en este momento estoy disfrutando mucho con sus Diarios Íntimos y su Poesía Reunida de Alquimia Ediciones, que aparte son unos libros preciosos. Me encanta ella, todo lo que ella representa, me encanta cómo escribe, su visión de la maternidad, que haya sido viñamarina y hable de lugares que reconozco, amo todo. La leo también como investigación, porque tengo un proyecto con el que quiero diseñar tipografías en honor a chilenas secas. Ya hice una inspirada en Carmela Jeria (primera mujer en hacer una publicación feminista en Chile) y ahora quiero hacer una para Teresa. Entonces leo y es puro goce e inspiración.

—Sailor Scout favorita. Justifique.

¡Sailor Mars! El rojo, el fuego, su carácter de mierda, su lealtad. Era enojona pero porque era apasionada, y todo su rollo místico. Su pelo negro largo. Fue la primera en jotearse a Tuxedo Mask y la hizo. Weón, de verdad que para mí no hay otra opción. Rei Hino hasta el fin.

—¿Cómo fue la primera vez que te emborrachaste?

Terrible. Estaba de viaje de estudios en el norte y en la ZOFRI se nos ocurrió comprar tequila José Cuervo. Muchas botellas. Y como era caleta tomábamos hasta de la botella, ese nivel. Fuimos a una típica discoteque playera y estuve todo el tiempo abrazada del water llorando por el idiota que me gustaba (que no había ido al viaje de estudios). Mi profesora tuvo que devolverse al hotel conmigo porque yo apagué tele, y de vuelta hice parar al taxi porque tenía que vomitar y el loco estacionó al frente de la terraza de un pub y todo el mundo ahí me vio vomitar colgando del asiento. Desde ahí en adelante me cuesta tomar tequila (pero lo hago si es estrictamente necesario).

—¿Cuál mujer creadora es la que más te inspira y por qué?

En este momento son dos: Jessica Hische y Lucy Knisley. La primera es una letrista, tipógrafa, mamá, etc. demasiado bacán que me inspira desde lo más personal a lo más profesional. Y la segunda es una ilustradora que hace historietas sobre su vida, y que hace poco tuvo un hijo y sus viñetas son maravillosas y reales. En los dos casos creo que lo que más me inspira de ellas es que usan su plataforma creativa para hablar sobre lo que les interesa, e incluso para hacer activismo en algunos casos, sin vergüenza ni pedantería. De una manera concreta, simple y bella. De una manera en la que es muy fácil reconocerse y conectar. Eso.

—¿Cuál fue el último disco que no podías dejar de escuchar?

Ahora mismo estoy pegadísima con “Everything you’ve come to expect” de The Last Shadow Puppets. Música muy cinematográfica. Antes de eso estuve con “Gala” del Bronko Yotte (sus letras son pura maravilla), y antes de él “The Switch” de Emily King (escuchen Distance, es la mejor del disco). Y siempre con “Are We There” de Sharon Van Etten (una tristeza muy linda).

—¿Qué tienes en tu velador?

Libros, todos los que están en proceso. Un marcapágina. Audífonos. Una caja de fósforos.

—¿En qué momento notas que lo que estás creando va por buen camino?

Se siente en la guata. No sé, de repente me pasa que estoy haciendo algo (o dibujando, o escribiendo, o sacando una foto, o lo que sea) y hay un momento en el que la guata se me empieza a apretar. Se me acelera el corazón, como que hay un mini trance muy bacán que uno siente que si parai, lo vai a perder, y nunca más va a volver. Es muy ridículo tratar de explicarlo porque suena súper chulo, pero es realmente una certeza de estar haciendo la hueá que tenís que hacer en el momento en el que tenís que hacerla, y eso se siente como un vértigo gigantesco. Dolor de guata. Pero esa es una sensación que ocurre en el momento mismo de la creación. Cuando uno ya suelta la cosa que hiciste al mundo, a mí igual me gusta que a la gente le guste las cosas que hago. No me da lo mismo. Entonces sé que voy por buen camino cuando por lo menos una persona me dice “oye, eso que hiciste me gustó/hizo sentir bacán/dio pena/etc”. La conexión, que le dicen. El like. El corazoncito.

—¿Britney o Christina? Justifique.

Britney. Ha sido fascinante ir creciendo con ella. Que haya podido renacer de las cenizas y que ahora sea una mamá que le importa un pico todo, la encuentro máxima. Christina es lejos mejor cantante, pero Britney es más grande que eso. Es una mejor historia.

—¿Cuál crees que es tu misión o la misión de tu trabajo? ¿Crees que tienes o tiene alguna?

Sí, obvio que sí, creo que se tiene que tener una misión. Especialmente si trabajas en algo creativo. En mi caso yo creo que ha ido variando, antes me interesaba mucho lo que te decía sobre la conexión, la interacción. Que alguien se relacionara o se identificara conmigo o con algo que yo hice, y eso lo conmoviera. Ahora es algo mucho más práctico y acotado. Quiero hacer clases, enseñar los oficios que sé. Los grupos de mujeres que se juntan a hacer algo con las manos son una cosa muy potente, se sabe, y me interesa mucho entregarle herramientas a mujeres para que puedan expresarse de otras maneras o incluso potenciar sus propios oficios. Y que se imponga la idea de que los oficios son valiosos, que se puede vivir de lo que haces con amor.

—¿De qué forma alentarías a una mujer joven a dedicarse a una actividad creativa y de forma independiente?

Haciéndolo. Viviéndolo. Mostrándolo. Enseñándolo. Juntándonos. Creo que es necesario que las mujeres nos juntemos a hablar de nuestras experiencias, sea sobre lo que sea. Que escribamos si no se nos da hablar. O pintemos. O dibujemos. O cantemos. O lo que sea en verdad. Desde lo más básico como juntarse con las amigas a conversar, a cosas más masivas como el mismo Ruidosa. La revolución es dos mujeres hablando, compartiendo lo que saben, quejándose, entendiéndose. Así que yo trato de responder todas las preguntas que me hacen, mostrar lo que hago y cómo lo hago. De ser honesta no más.

—¿Cuál es el mejor consejo que te ha dado tu madre?

Mi mamá siempre me dijo “nunca digas nunca”, o “no escupas al cielo” o cosas de ese estilo, que básicamente se traducen a no ser tan absoluta pa las cosas y que yo, que nunca quise tener hijos y ahora tengo dos, ahora recién entiendo. La gente cambia. Todo cambia, todo el rato. Declararse de una u otra manera tan absolutamente es ponerse muy en peligro de ser inconsecuente.

—Si Michelle Bachelet te invita a tomar a tomar en un bar de Pío Nono ¿qué te gustaría decirle mientras se bajan una chela de litro?

Le hablaría de cualquier hueá menos de política o de Chile, o de su pega. De hecho, más que decirle cosas me gustaría escucharla. Le diría que no la voy a juzgar y que me diga lo que no le puede decir a nadie más. Que pele a sus hijos, que se queje de todo lo que quiera quejarse, que se desahogue. Que yo no le voy a decir a nadie.

Author

Discos por sobre ahorros en el banco. En Twitter: @javieratapiaf

  • Ingrid

    De repente, sentí que esta chica fue la más honesta y sensible de toda la sección de Mujeres que hacen ruido. Se nota cuando alguien responde olvidándose de impresionar. Es muy usual que en estos cuestionarios aparezca el ego de la personas. Aquí, y en la de Dada, hay simpleza y honestidad.