MODA Y MUERTE

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En el “Diálogo de la Moda y la Muerte” Giacomo Leopardi  – poeta y filósofo obsesionado con el poder irracional de la moda – plantea que ambas son hermanas y que su objetivo es el mismo: renovar continuamente el mundo. Mientras que la muerte se arroja de manera directa sobre las personas, dando muerte para que la vida pueda hacer lo suyo, la moda se conforma con provocarles continuas incomodidades empujando, sin piedad, a cambios constantes a ritmos frenéticos.  La Muerte sin embargo pone en duda que la Moda, con la voz cristalina con la que se le presenta, venga a reclamar su lugar como hermana. Le pide entonces exponga su teoría. La Moda, que no teme porque es de temer, dice:

“Bien es verdad que no he dejado  ni dejo de hacer diversos juegos dignos de parangonarse con los tuyos como, por ejemplo, agujerear ya las orejas, labios o narices y desgarrarlos con niñerias que yo les cuelgo externamente (…) fastidiar a la gente con el calzado demasiado estrecho; quitarles la respiración y hacer que los ojos le salten de las cuentas como las esculturas; y cientos de otras cosas parecidas. Así, generalmente hablando, persuado a todos los hombres amables a todos los días soportar fatigas y disgustos, y frecuentemente dolores y vejaciones, llegando incluso a morir gloriosamente por el amor que me tienen”

Hecha la exposición de la Moda la Muerte, que contempla su partida y necesita una heredera, le otorga su lugar como hermana y le concede su herencia. La Moda, agradecida, promete ir por más. A esta altura no podemos negar que efectivamente cumplió. Si bien la moda puede ser algo luminoso, que lo es, puede ser también algo profundamente tenebroso.  Ayer miraba los zapatos de las nuevas colecciones en Buenos Aires y solo veía, como tristemente se ve en los últimos años, aparatos de tortura ortopédicos. Muchas veces me detengo a ver a las chicas caminar con altísimas plataformas, sobrecargadas de accesorios y sin ningún tipo de apoyo. Debe ser más fácil subirse a unos zancos. La manera de caminar que tienen, una duda contínua con un titubeo constante, las hace oscilar entre el ridículo y cierta ternura. Esa ternura, hija del esfuerzo, se puede romper con tan solo caerse y darse contra el piso. Ahí sobreviene la pena y para colmo, porque nunca la pena es suficiente, también el dolor ligado a la humillación pública. Si puedo pensar todo esto solo alrededor de un par de zapatos ¿Acaso exagera Leopardi? No, no lo hace. Esa pulsión de muerte esta en la moda. Pero en donde hay muerte hay vida.

MODA Y VIDA

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Barthes pretendía pensar todo lo importa y eso incluía el sistema de la moda.  En un mundo basado en la imagen, con fuerte impacto desde y en lo simbólico ¿cómo no pensar la moda? Es así que Barthes – de hermoso estilo propio, el hacedor de novelas sin novela – se enfrenta a la problemática de la moda. Quizás con su guía podamos pensar el orden simbólico de algo que empuja a la alienación y enmarcarlo en otra forma.

Los mitos burgueses  junto con su cultura e idiosincracia han sido el campo de pensamiento de Barthes.  La moda puede, y debe, ser verablizada y escrita, analizada y puesta en crisis. De la misma manera que el algodón cambia de tempertura según el clima y el cuerpo, la cabeza con la que pensamos la moda es una estructura que cambia a medida que crecemos y desarrollamos un gusto propio. Ese gusto propio, contra lo que se cree, no esta basado en el dinero. Tener acceso a Chanel no es garantía de nada, basta ver la gala de la revista Gente.

La clase, como la aristocracia, pueden ser construidas y parte de esa construcción esta vinculada a la moda. Para entenderla es buena destruirla y armarla otra vez usando a Barthes como guía, si la lengua es un tesoro la moda también lo es.  A la moda le podemos aplicar la siguiente linea: comunicación, significado y significacia.  Cuando nos vestimos, este eso procesado o no, queremos comunicar algo, eso significa algo ya que se emite un mensaje, el resultado es completado bajo la mirada y el impacto que se produce frente al otro.  Un vestido para una ocasión especial – el primer aniversario de una pareja o la primera cita – va a quedar cargado de un significado y tendrá la prensa su propia historia. En un plano intimo (o sentimental) es tan solo una parte más de nuestra historia. Lo curioso es que todo el mundo esta escribiendo esa historia al mismo tiempo. Lo alentador es que ese es el motor de la vida. Y el resultado es que de esa manera corremos a la moda de la pulsión muerte y la trasladamos la pulsión vida.

UNA VIDA DE BELLEZA

Hace un tiempo, extremadamente hoy lejano, en una charla teñida por el encanto de la novedad, yo soy una novedad para vos y vos sos una novedad para mi, me preguntaron porque era importante vestirme bien. Asumiendo que no siempre lo logro y que muchas veces me cuesta me quede pensando unos segundos que responder. Le dije, al otro, que para mi vestirse bien era el equivalente a ser amable con el otro, con el entorno, con la ciudad. Pero fundamentalmente para mi era sencillamente eso, vestirse bien había dejado de ser una presión y había pasado a ser un sencillo acto de amabilidad.

Si la Muerte es hermana de la Moda, entonces deberíamo hacer que la Amabilidad sea la hermana de la Elegancia. Y así derrotar, desde nuestra construcción burguesa y los pasos de gracia de cualquier mujer, la fealdad en el mundo. Los signos de la elegancia no son los signos del dinero. A veces alcanza con una remera blanca, una inscripción y ganas de vivir la vida.

Llevando a la moda a un plano amoroso pero al mismo tiempo dotándola de significado (y significantes) podemos tener una aproximación más seria, incluso menos histérica, sobre el sitema de la moda. Vestirse bien es una construcción de varios actos que quieren obtener determinados resultados. Su búsqueda debe ser lo menos trumática posible  ya que, nos guste o no, la memoria funciona frente a nuestros objetos y  la ropa – los vestidos, las polleras, las camisas y las blusas – si pudieran hablar (o ser leídas) podrían decir mucho de todos nosotros. Incluso aquello que aún no sabemos <3

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Helena es argentina, tiene el pelo más bonito que hayamos visto y una banda que se llama Los Galgos. En Twitter @losgalgos