Las Bostonianas es una novela del afamado escritor Henry James, concebida a finales del siglo XIX. Sirve como una lectura para observar el discurso patriarcal frente al movimiento sufragista y de liberación femenina que comenzaba a tomar fuerza en EEUU. Aunque James tiene una visión patriarcal, Las Bostonianas es una radiografía de aquel tiempo, de los sucesos y hasta una presentación progresiva de las relaciones entre mujeres.

La trama es simple, Olive Chancellor es miembro del movimiento sufragista y perteneciente a una familia rica y de prestigio, por lo tanto, tiene independencia económica en un tiempo donde la mujer dependía de su esposo o de su padre. También tenemos a Verena Tarrant, joven con un gran talento por la oratoria, a quien Olive considera para dar una voz fuerte al movimiento sufragista, y cuya amistad durante la novela se vuelve algo más por parte de Chancellor. Finalmente entra a la mezcla Basil Ramson, pariente lejano de Olive y de pensamientos retrógrados, se enamora perdidamente de Verena y comienza una lucha de “poder” con su prima.

Ramson representa en la novela la mirada de los hombres de la época ante el movimiento sufragista, en las palabras del personaje: “no quiero destruirlas, pero tampoco me propongo salvarlas. Ya se ha hablado demasiado sobre ustedes (…) lo que me interesa es mi propio sexo; el otro, es evidente que puede arreglárselas por su cuenta. Es al mío a quien yo deseo salvar”. Al volver a leer Las Bostonianas no dejo de pensar qué tan parecidos son estos pensamientos a muchos de los que tienen los hombres de hoy en día. Aquella sentencia en voz de Ramson puede ser pronunciada por cualquier coetáneo ante el feminismo y cada vez que hay marchas de mujeres en las calles.

Lamentablemente, la visión de Basil también es replicada por los personajes femeninos de la historia y las propias mujeres del movimiento sufragistas son retratadas como poco agraciadas y “femeninas” dentro del canon victoriano, mujeres que no han cumplido con los mandatos de géneros propios de la época: enamorarse, casarse y de la maternidad obligatoria. Las Bostonianas elabora una tesis donde las mujeres feministas responden al llamado de la reivindicación de sus derechos solo cuando tienen frustraciones amorosas o “desviaciones sexuales”, como Olive, quien es retratada como una solterona y con un enamoramiento velado hacia Verena, rayando en lo obsesivo.

Leer esta novela de Henry James es educativo, sirve para observar que aquellas posiciones que toman miembros de la sociedad hacia el movimiento sufragista del siglo XIX, muchas veces siguen siendo las mismas que se revelan ante el movimiento feminista actual. Y aunque los conceptos cambian, el trasfondo sigue siendo el mismo.  A la vez, se logra explorar el amor femenino por otras mujeres en el siglo XIX, cómo una amistad puede desarrollarse en algo más ante una sociedad reprobatoria y conformar un matrimonio bostoniano.  

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Periodista a medias y editora a tiempo completo. Bibliofílica y amante de los gatos. En Twitter, @lamliet.