Desde siempre las mujeres han estado subyugadas a la dictadura de la maternidad y por consecuencia a la crianza de los hijos. Lina Meruane explora y critica esta situación en su libro titulado “Contra Los Hijos”, editado por Tumbona.

“(…) en el tener-hijos no solo persiste el llamado biológico (el proverbial reloj haciendo saltar su insoportable tic-tac) sino que a este se añade la insistente alarma del dictado social: se suman las hormonas y los discursos de la reproducción haciendo que el mandato materno se vuelva difícil de esquivar”. Esta es la tesis que esgrime Meruane: la sociedad toca continuamente un rayado disco demográfico que le exige hijos a las mujeres, los quieran o no, donde las amarran eternamente a una crianza unilateral, en la cual se sacrifica la realización personal, y por consecuencia, la libertad ante la dictadura de los hijos cada vez más empoderados por el colectivo.

Meruane da voz a las mujeres que no desean hijos y cuyo “reloj biológico” no ha hecho tic-tac, a las que de igual forma agobian con la idea de la maternidad, las acallan en su grito de libertad y las juzgan por su “nulo instinto materno”. Las definen como seres incompletos y antinaturales, ya que se niegan a cumplir con aquel fin que la sociedad impone.

A la vez, la autora hace un recorrido por la historia de las mujeres que han buscado la igualdad de su sexo cuestionado la maternidad y el rol que la preñez ha conllevado para la mujer y su liberación. Es así como pasamos por Olympe De Gouges, con sus escritos exigiendo la igualdad para las francesas en el contexto de la Revolución, hasta el arquetipo del ángel de la casa inventado en la era Victoriana, que constreñía a las mujeres y los personajes que se opusieron a este mito creado por un hombre.

Fotografía de Mario Hernández

“Contra Los Hijos” expone la lucha de las mujeres ante esta dictadura desde tiempos ancestrales hasta el día de hoy, donde se ha dado forma al concepto de supermadre, que lleva a “(…) una dimensión superlativa el añejo ideal de sacrificio femenino: es la excelente-profesional, la buena sustentadora (aun cuando haya marido proveedor); es la dulce esposa y la siempre dispuesta amante y la madre espléndida: doña perfecta”. ¿No les recuerda de alguna forma al ángel del hogar en una versión actual?.

Lina Meruane no habla sobre algo nuevo, sino que describe una situación que lleva siglos y que aún no acaba, pero lo hace con un lenguaje ameno y sin pelos en la lengua. Nos confirma lo que ya sabemos: es la sociedad patriarcal que aún nos domina para amarrarnos nuevamente a la casa y anularnos gracias al concepto de que la maternidad hace a la mujer, y que esta no se encuentra completa sin hijos.

Como diría Simone De Beauvoir en su capítulo sobre la maternidad en “El Segundo Sexo”: “El embarazo es un drama que se representa en el interior de la mujer; ella lo percibe a la vez como un enriquecimiento y una mutilación; el feto es una parte de su cuerpo y es también un parásito que la explota; ella lo posee y también es poseída por él (…) Una existencia nueva va a manifestarse y a justificar su propia existencia, por lo cual se siente orgullosa; pero también se siente juguete de fuerzas oscuras, es zarandeada, violentada”.

Author

Periodista a medias y editora a tiempo completo. Bibliofílica y amante de los gatos. En Twitter, @lamliet.