Quiero que conozcan la senda sagrada que recorrí para llegar al cirujano y lugar indicado. No les mentiré, fue rudo. Ahora que ya estoy liztaylor con el asunto pienso “meh, no fue pa tanto”. Quizás cuando termine de escribir estaré en posición fetal.

Llevo un tiempo viviendo con mi pololo en p3c4d0. Él se ajustó a mis horarios de comidas y algunos hábitos más saludables (como preferir comida con harina integral por sobre la blanca) y, meses después, bajó de peso, mientras que yo SUBÍ. Ahí dije: ¡¿hueón qué chucha?! Tengo que ir al matasanos, como diría mi abuela.

Doctor Zorrón, como le llamaremos, atiende en una clínica top de Providencia. Estuve poco tiempo en su consulta y pasaron muchas cosas raras. Le cuento que pedí hora con él porque estoy analizando si soy candidata a la cirugía bariátrica y antes de que pueda terminar me dice: ¡por supuesto!, con su cara sin expresión, bronceada y con las antiparras marcadas (como buen zorrón invernal). “Esta es la única opción que tienes al alcanzar tanto peso, yo creo que puede ser una manga porque eres joven todavía”, dijo sin mirarme a la cara. Una parte de mí quería escuchar un “no es para tanto, se puede con dieta y ejercicio”, pero al ser tan tajante quedé convencida de que era la opción. “Esto te va a salir más de 8 millones de pesos, ¿tienes esa plata?”, preguntó Zorrón. “Sí, obvio”, le mentí, con suerte tenía ochocientas lucas (y en cuotas).

Al salir de su oficina me dio un papel con una cantidad gigante de exámenes y especialistas que tenía que ver para que el tratamiento fuera integral. Fui donde la secretaria a agendar las múltiples horas y me dijo: “vino en la mejor época porque va a quedar regia justo para el verano”. Quedé helada. ¿Esto responde a su ferviente deseo de ser flaca o a las pacientes que desfilan al frente suyo con esa esperanza desbordante en los ojos?. No me salió nada más que un cagón “OK”. Acá hay algo raro.

Me sentí extraña, triste, fea, fuera de lugar. Pero no sabía cómo ponerlo en palabras y menos qué hacer al respecto. Preferí dejárselo al paso de los días, para que decantaran mis sentimientos. Pero algo era definitivo: me operaría sí o sí. A esta altura del proceso muchas personas cercanas y otras no tanto, se enteraron de esta decisión. Han sido tan variopintas las reacciones que he tenido, que me dio material suficiente para hacer esta guía:

Manual (empíricamente-comprobado-en-su-efectividad-sólo-por-mí) para tratar con humanos que opinan sobre tus decisiones de salud

Desde que las palabras “me voy a operar” salen de tu boca, poco control queda sobre lo que se viene a continuación. Les dejo algunas de las respuestas que más he recibido y cómo abordarlas (no todas las veces lo hice así en el momento, hay muchas weas que se me ocurrieron ahora jjjjjjjj).

-Gente con alucinaciones: “Pero cómo si tú no eres gorda, a lo más tienes unos kilitos extra. Con dieta y ejercicio se puede”.

Respuesta 1: Un slap de realidad: “Tengo 40 kilos de sobrepeso y obesidad mórbida diagnosticada”.

Respuesta 2: ¿La gordura es un tema de meritocracia? Como dicen en Código Nuevo: “limitar la solución a un cálculo matemático de kilocalorías ingeridas y minutos sudados es bastante simplón e insultante. Existen fuertes condicionamientos genéticos, psicológicos y emocionales. Tú lo sabes, pero continúas regalando esta sugerencia envenenada”. Estas palabras me llegaron hondo a la cuchara (amigas bellas venezolanas: cuchara es corazón en Chile, jajaja).

-Gente que se adelanta a los hechos, porque no he especificado qué tipo de cirugía me haré. Miran de arriba hacia abajo tu cuerpecito: “¡bueeena!”.

Respuesta: Confúndelos. “Sí, me voy a poner 200 cc de silicona”.

-Gente que proyecta tu futura cuerpa: “Bacán y ¿qué vas a hacer con las charchas que te cuelguen después?”.

Respuesta 1: Hacer un látigo de carne con mis sobrantes para pegarte por imbécil (mejor dejar esto en los pensamientos jjjjjjjjjjj).

Respuesta 2: No me importa, caerán libremente. No todas estamos preocupadas de ser objeto del placer masculino.

-Gente hiper ejecutiva: *Saca un checklist* “¿Pediste hora con la nutricionista?, ¿fuiste al sicólogo?, ¿cuántos días de licencia son?, ¿hablaste en la pega?” y un largo etc.

Respuesta 1: “Sí, sí, sí”. Y si en algún ítem no sabes la respuesta se vienen las miradas juzgadoras “KOMOH ES POSIBLEEEEEEEEH”.

Respuesta 2: Me da lata profundizar el tema (esto lo hago bien poco, porque me criaron como mujer y estoy acostumbrada a la sumisión, es decir, si me preguntan respondo, ¡viva el patriarcado!).

-Gente optimista: “Te va a cambiar la vida, es lo mejor que me ha pasado”. En general viene de personas ya operadas o gente que rinde culto a la delgadez.

Respuesta: Buena.

-Gente amante del sueño americano: “Vas quedar regia y cumplir el sueño de ser flaca”.

Respuesta 1: Dale. Demás.

Respuesta 2: Ya me siento regia. Mi sueño no es ser flaca, sólo quiero llegar a vieja sana y con energía (hay mucha chance de que no crean esto, porque ¡¡¡KÓMOH NO QUERER SER FLA-K!!!)

-Gente con miedo: “Tengo un@ conocid@ que se operó y se volvió loc@/murió/explotó”.

Respuesta: Esta es una de las más difíciles, porque está un poco fuera de control el cómo vas a ser al futuro. Lo más simple es decirles: “Oh qué heavy, a mí no me pasará” y listo. Puede ser que me vuelva loca, muera o explote por otras razones.

-Gente consejo-no-solicitado: “Tienes que ir al sicólogo”.

Respuesta: Estoy en terapia hace mucho tiempo, mucho más de lo que se “exige” para este procedimiento. Estas personas no tiene por qué saberlo, pero inmediatamente asumen que no lo estás haciendo y ellas te van a iluminar con esta brillante sugerencia.

Estas reacciones son más difíciles a medida que hay más cariño de por medio, porque, la verdad es que muchas veces quiero sacar una metralleta o desaparecer para no tener que responder. Cuando he dicho: “la verdad es que no quiero comentar en detalle”, me siento un poco mal de poner al resto en una situación incómoda. Sin embargo, estos días he tenido la revelación de que a las otras personas no les importó si me podían hacer sentir mal y “dispararon” no más. La empatía tiene que funcionar para ambos lados.

Todes nos hemos desubicado alguna vez, es parte de la vida, y por eso trato de mantener una actitud educativa, sobre todo con las personas que preguntan de forma genuina y quieren entender más del tema o conocer mi punto de vista (homenaje a amiguis OCAC).

Nunca es tarde para pedir perdón cuando has hecho sentir mal a otra persona por un comentario fuera de lugar. He recibido y pedido “perdones tardíos” y, créanme, que siempre sale algo bueno de eso.

¿Francisca se operará con doctor zorrón?, ¿irán a esquiar juntos en un futuro próximo? O, ¿un nuevo doctor llamará su atención? Todo esto en el siguiente capítulo.

Nota: Muchas personas en Chile y el mundo tienen obesidad o sobrepeso. Muchas de ellas han tomado la decisión de recurrir a la cirugía bariátrica. Si requieren información en profundidad y seria sobre este procedimiento pueden agendar hora con especialistas en el tema. Esta columna es sólo un testimonio de un caso en particular.

Author

Papillas de por vida, gatos y feminismo. Periodista corcheteada.

  • María josé molina

    Estoy demasiado de acuerdo contigo en que la gente se pone un poco tonta con los comentarios… aveces como no saben que decir llegan y dicen lo que sea, otra veces se mandan comentarios desubicados y muchas veces pasa que una recibe la opinión que no se ha pedido porque a la gente le encanta opinar de todo y todos, pero blé! nada de eso te hará renunciar a hacerte la cirugía y eso es bacán.

    Estoy esperando tu próxima nota, necesito saber el final de la historia con el doctorssssssssss

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