En diciembre del 2013 se desató sobre Buenos Aires una ola de calor que alcanzó los 45 grados y los 38 de promedio. Los que vivimos en esta ciudad tememos el verano porque no hay absolutamente nada que se pueda hacer para sobrellevarlo con dignidad. Si a esto le sumamos cortes de luz que alcanzaron a prolongarse por tres semanas en algunas zonas, Buenos Aires en diciembre del 2013 fue lo más parecido a un set de  filmación de The Walking Dead. La ciudad es puro cemento, el clima es húmedo, las lluvias traen alivio momentáneo ya que después el asfalto húmedo levanta vapor, casi no quedan piletas públicas, la costa esta a cinco horas de viaje y el Río de la Plata tiene en sus aguas, como mínimo, el origen del ébola. Aún así año tras año, a fuerza de adaptación y aire acondicionado, sobrevivimos. En el medio de todo eso queda la ropa y que usar cuando todo parece pegarse entre la humedad, el sol y la transpiración. Pero las mujeres también, como parece ser el mandato de nuestra vida, lidiamos con algo extra. A más calor, menos ropa y a menos ropa la calle se torna más difícil. Si en invierno no nos dejan transitar, en verano ya se vuelve imposible. ¿De qué estoy hablando? De acoso. Empecemos por ahí.

TENGO CALOR

Como si no nos faltara frente de lucha por cubrir, el verano nos trae otro. Los hombres deben pensar que, en la abnegada cruzada que tenemos por cumplirle cada deseo, el hecho que se acorte el largo de las polleres, las mangas de la camisa o el largo del vestido es una puesta en punto a su satisfacción visual. Lejos de eso, la razón es mucho más sencilla. Aunque a muchos puedan sorprenderle las mujeres somos personas, in cre í ble ¿no?, y como tales tenemos calor. Mostrar más no implica ni pide comentarios al respecto. Es la lógica frente al verano, sencillamente tengo calor, esto es muy difícil y tengo que salir a la calle igual. De todas maneras no deja de ser un tema y no es una paranoia sentirse mas observada o más denigrada mediante comentarios no solicitados en la vía pública. Sin ánimos de entrar en el debate del piropo, lo que sucede ante la disminución de la ropa es una suba del acoso verbal y en los peores casos físico.

Lo que para muchos seguramente sea una pavada o una nimiedad para las mujeres es un momento difícil o al menos incómodo. Los defensores de las opiniones no solicitadas pretenden que estemos agradecidas. Lejos estoy de necesitar que un hombre me nombre o me perciba para saber que existo y que con mi existencia soy feliz, me gusto y disfruto de la misma. En el siglo XXI se sigue confundiendo, a propósito, el flirt con el piropo. Lo primero es consentido y es el coqueteo, el enganche entre dos personas y puede darse en cualquier situación o espacio. Lo segundo es lisa y llanamente una invasión a la privacidad.  Que la vía pública o el transporte sea de todos no significa que en ellos se haga lo que se quiera. Se debe convivir. Nadie está provocando a nadie por salir con una pollera corta y menos que menos se merece cargar con culpa por haber elegido salir con ropa corta y liviana.  Los comentarios fuera de lugar, sean de halago o en la crueldad de la burla, no deben ser aceptados. Porque lamentablemente también esta la burla, la crueldad, el intento de humillación que empieza en una gorda y culmina en un puta. Todo total y absolutamente innecesario, la vida es otra cosa. La vida es mejor.

El verano es, que duda cabe, con la primavera como anticipo, la esperanza de conocer a alguien para pasar luego el invierno. Si esto opera como algo simbólico o romántico, hay que saber vivirlo y aprovecharlo. Pero recordando siempre que las cosas se hacen de a dos y que el disfrute del cuerpo también es algo mutuo y consentido.

Puede leer  y ver más al respecto en la campaña que estuvimos apoyando esta semana contra el acoso callejero y ver que se puede o que podemos hacer al respecto.

LA PRENDA DE LA TEMPORADA NO ME INTERESA

Ayer abrí una revista  de moda y me encontré con una nota sobre shorts. Apasionante, pensé, voy a ver cuanto me cobran este año por un short de jean mal cortado y con los recortes a la vista. Como suele pasar me equivoqué. La nota hablaba directamente del miedo que tenemos que tener frente a la prenda que se impone este verano y nuestra falta de categoría frente a ella. Nuevamente uno no manda sobre la prenda, ni sobre el cuerpo. En lo personal no creo que el short sea una prenda fácil de usar para nadie, pero también creo que no es una prenda de ciudad, es sencillamente una prenda de playa que se puede maltratar e incluso tirar al final de la temporada.  Siempre que pienso en ropa, pienso en inversión.  Eso comenzó a sucederme en los últimos años cuando deje de comprar por comprar. Ahora cuando compro invierto y no me cierra la ecuación cuando un short de jean pasa los $900.  Las otras telas que vi disponibles son modal con algo parecido a la puntilla, vienen en distintos estampados que van de los florales al animal print. No se si hay manera elegante de llevar eso y dudo mucho que sean para salir a la calle. Pero mis objeciones sobre la prenda son puramente estéticas y las vinculo a la baja de calidad que se ve en la ropa argentina y de elegancia en las usuarias. No a las piernas o el ancho de cadera que debe tener quien decida usar la prenda de la temporada. Como dije al principio del post, Buenos Aires no tiene clemencia en verano y se cede a la elegancia ante la inclemencia de las altas temperaturas.

Pero creo que hay mejores opciones frente al short que, para mí, no es una prenda poco calurosa como se promueve. Más bien todo lo contrario, creo que el resultado suele ser a la inversa: da mucho más calor que una pollera o que un pantalón y cuando la tela es de jean no es cómoda de llevar si se va a estar transpirando por horas.

Por eso dejando cualquier tipo de terror hay mejores opciones y mejores telas para pasar este verano.

MIS ELEGIDOS

La temperatura no llegó ni de cerca aún a su record. Pero noviembre ya nos trajo 30 grados, como para ir tomando conciencia de lo que viene, y con esa temperatura encendí el aire y cambié el guardarropas de invierno a verano. Como la temperatura aún va a seguir variando (hace dos días estuvo fresco y hace dos semanas directamente hizo frío) tengo algunas prendas de manga larga por las dudas. Pero de telas bien livianas como viscosa, lino, algodón y denim. Estás son las cosas básicas que uso en el verano y tienen entre un año y cinco años de uso ya que no compro nada de la nueva temporada hasta Navidad, cuestión de auto regalo, y las liquidaciones de febrero. Mi básico no es ni será nunca el short, soy alta y me gusta lucir las piernas. Pero mi comodín es la pollera.

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Buzo de viscosa uma + Pollera de denim de Lúcuma

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Vestido de algodón de Lupe

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Camisa de manga corta y cuello mao de Pesqueira TM

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Cartera de mimbre con apliques de cuero y herrajes. Herencia familiar.

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Remera básica de algodón peruano de Lupe + Pollera

A mi manera de vestir, a mi cuerpo y a mi gusto le quedan mejor esa pollera de jean ultra liviana que un short.  Me parece más femenina, más versátil, más elegante de llevar y mejor opción a la hora de combinar. Sirve tanto de noche como de día según el calzado y los accesorio. A quienes les interesa las compré en el outlet del lúcuma el verano pasado.

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Moda & Literatura.  De Barthes a Leopardi.

Author

Helena es argentina, tiene el pelo más bonito que hayamos visto y una banda que se llama Los Galgos. En Twitter @losgalgos