Este lunes se dio inicio al juicio oral por la querella de denuncia calumniosa que interpuso el abogado del ex funcionario público de Hualaihué Willy Axel Gustav Fahrenkrog Podlech, basada en la denuncia por agresión sexual que realizó la egresada de Derecho de la Universidad Austral Francisca Díaz Williams en febrero de 2016. Durante la jornada, la parte querellante rechazó las acusaciones de que existiese una persecución de género en este caso, sin embargo el desarrollo de la audiencia demostró todo lo contrario.


Este lunes 12 de noviembre a las 8:30 de la mañana se dio inicio a la Audiencia de Juicio Oral por la querella de denuncia calumniosa en contra de Francisca Díaz Williams, en el Tribunal Oral en lo Penal (TOP) de Puerto Montt.

En la instancia, distintas representantes de organizaciones feministas comenzaron a llegar para mostrar su apoyo a Francisca quien en los casi tres años que ha durado el caso, se ha visto doblemente victimizada. Tanto por el hecho de denunciar y de cumplir con todo el proceso y ahora al ser acusada por un crimen que han intentado sostener en base a estereotipos de género y juicios de valor personal.

El primer impase que se vivió al interior del Tribunal, ocurrió cuando la abogada Orietta Llauca, integrante de la Coordinadora por la Defensa de las Víctimas del Poder, llegara con unos afiches en apoyo de Francisca. Una protesta silenciosa que en una primera instancia fue aceptada, pero luego en el segundo control de los guardias le comentaron que no podía hacer ingreso a la sala con los carteles. Por lo mismo, ella junto a un grupo de amigos y familiares salieron del edificio para protestar contra el proceso que tiene hoy a la egresada de Derecho arriesgando una condena de 5 años de cárcel y el pago de una multa 20 UTM, más las costas del juicio, entre otras sanciones (como no poder ejercer cargos públicos o políticos de por vida).

 

“Esta víctima denunció a su victimario para que se le siga una investigación y se llegue a juicio, y ocurre que, con el poco andar, se descubren los vínculos con parentescos del agresor con el Fiscal Regional (Marcos Emilfork) y finalmente llega a un término la investigación, con un sobreseimiento definitivo”, afirmó la abogada.

Más tarde un grupo de compañeras de carrera de Francisca llegaron al Tribunal y fueron consultadas en portería si eran feministas.

DISCRIMINACIÓN DE GÉNERO

Una vez que todos los presentes guardaron silencio y antes de interrogar -en una séptima ocasión- a Francisca Díaz Williams, el abogado querellante, Andrés Firmani, se dirigió a los presentes para hacer referencia al daño que ha y sigue sufriendo su representado a raíz de la “denuncia por violación”. Cabe recordar que Francisca en su denuncia puntualizó que se trató de una agresión sexual. El abogado del ex funcionario público inicia el juicio victimizando a su defendido y negando la existencia del parentesco entre Willy y el Fiscal Regional, Marcos Emilfok. “Aquí me voy adelantar porque una de las teorías del caso de la defensa es que Willy tenía prácticamente tanto poder y tanto pituto por ser entre comillas, pariente, eso no es cierto, del Fiscal Regional (Marcos Emilfork)”. ¿Interesante? argumento. O una negación audaz: como ya es sabido, es la propia Fiscalía Nacional quien reconoce el parentesco en la carta GAB Nº089/2017, del 10 de abril de 2017.

Es importante aclarar que durante todo el tiempo que ha durado este caso, la defensa de Francisca Díaz, jamás ha mencionado que existe una persecución de género, pero tras la investigación que fue publicada el viernes 9 de noviembre en Es Mi Fiesta, es el propio Firmani quien dice que “aquí no existe ningún tema de género”. Aún así, el abogado durante el interrogatorio de la joven egresada de Derecho, no dejó pasar ocasión para cuestionar su relato en cuanto a la forma de reaccionar frente a la agresión. Incluso en un momento, de forma agresiva increpa a la joven preguntando “¿usted sabe leer?”, cuando estaban discutiendo sobre la definición de la palabra “penetración”. Porque parece ser que dicho término sólo puede ser con el miembro masculino y no con los dedos. Durante el juicio se insistió en las relaciones sexuales consentidas.


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LOS TESTIGOS

Durante la primera jornada del juicio, que duró hasta las 14 horas, pasaron diferentes testigos. Entre ellos Carolina Montiel Zamora, carabinera que tomó declaraciones de Francisca el día de la denuncia (13 de febrero); Jaime Rojas, fiscal a cargo de la investigación desformalizada; Karina Paola Valenzuela González, médica y quien tomó la muestra de alcoholemia de la joven la noche de los hechos, y finalmente Mariela Díaz Olavarría, recepcionista del hostel donde Willy pagó por pasar esa noche de 2016.

Una de las declaraciones que llamó mucho la atención fue cuando la Carabinera Carolina Montiel da su testimonio de cómo vio a Francisca al momento de prestar declaraciones. La funcionaria pública aseguró que “la afectada, no estaba afectada, pero igual estaba llorando”, aún así “no era un llanto de violación”. La reacción de los presentes fue de horror y desconcierto, porque nuevamente se está cuestionando la forma de reaccionar ante este tipo de situaciones. “Como si existiera un manual o un patrón para actuar en estos casos”, aseguró entre murmullos una de las presentes.

En cuanto a la alcoholemia, la médica Karina Valenzuela, no profundizó más en su declaración y repitió lo mismo que ya había estipulado por escrito, que la joven “no presentaba un estado de ebriedad, pero estaba con hálito alcohólico”, “ella estaba consciente, sin lesiones”.  Recordemos que los tres mojitos que Francisca bebió junto a Willy el 12 de febrero de 2016 en Puerto Montt, fue hasta las 23:00 horas y la toma de la muestra se hizo cerca de la cinco de la mañana.

En cuanto a la participación del fiscal Jaime Rojas, quien ha estado alejado del caso y de Puerto Montt desde 2016, solicitó declarar por videoconferencia porque tenía asuntos en otra ciudad. Sin embargo, el tribunal en audiencia determinó que debía concurrir de igual manera. Lo que se pudo ver de la actitud de Rojas durante el interrogatorio fue un hombre agarrotado y nervioso. Además de contradecirse en partes de su propio testimonio.

Tras un tenso interrogatorio por parte de la defensa de Francisca a Rojas, reconoció en su declaración que se cometieron errores en el procedimiento y que fue él quien determinó los hechos como “violación”. Frente a esto el abogado de la joven, Gonzalo Castro reconoció que “ello es muy relevante porque, en el fondo, en este tipo de delitos que es la denuncia calumniosa se debe acreditar el dolo; es decir, que mi representada tenía una intención, una maquinación para causarle este supuesto daño al imputado de ese entonces”.

Hoy martes se continuará con el juicio oral, en una segunda jornada de testimonios. La inclusión de uno de ellos llama particularmente la atención. Se trata de Maximiliano Yévenes Salgado, un compañero de universidad de Francisca que ella denunció en el año 2014 por motivos similares. La causa se encuentra suspendida y además, el resultado de la investigación criminalística, en ese entonces, señaló que “fue posible establecer la efectividad de la denuncia por delito de abuso sexual, ya que el acusado sostenía una conducta reiterativa, en relación a la falta de límites en el trato con sus pares de sexo femenino, llegando a efectuarse tocaciones y acoso de carácter sexual”. Aún así, el 7 de agosto del 2018, la fiscal de Puerto Montt Claudia Pino Olguín señaló que era necesario que el Servicio Médico Legal realizara una pericia psicológica y psiquiátrica. Tanto desde la perspectiva jurídica como social el testimonio de Yévenes no tiene importancia en el caso que en estos momentos enfrenta la estudiante. Pero sí recalca una idea: producir evidencias para validar la tesis de que “en realidad el problema lo tiene ella”.

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