Llegas a un restorán muerta de hambre, sin sangre en las venas, sin amor en el cuerpo y apenas aparece ese hermoso sujeto o hermosa sujeta que te va a entregar alegría en un plato, ves que en las manos trae una bandeja con pan, pebre y mantequilla. Esto te devuelve el rosado a las mejillas, la confianza en ti misma y la esperanza en la humanidad. No hay nada mejor.

Hemos notado que esta es una fabulosa tradición que se está perdiendo y creemos que la vida no se puede vivir así. Menos mal, existe la tecnología y se nos ocurrió hacer un mapa colaborativo entre todos los amantes del pan con pebre, para marcar los locales que aún siguen dando aquella muestra de amor.

Si eres un o una amante del pan con pebre, harás lo correcto, acá.

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Discos por sobre ahorros en el banco. En Twitter: @javieratapiaf