“Cincuenta mil asistentes en Santiago y cien mil a nivel nacional”. Esa es la cifra que entregaba Verónica Ávila, una de las articuladoras de la Coordinadora Feministas en Lucha, organización convocante de la manifestación, que entregó información oficial anoche, afuera de la Posta Central de Santiago.

Feministas de diferentes organizaciones, amigos, compañeras y algunos periodistas terminaron la jornada del 25 de julio en ese lugar, debido al apuñalamiento de tres mujeres que participaban en la marcha por el aborto legal, seguro y gratuito, por parte de desconocidos.

“Durante el transcurso de la marcha ocurrieron dos hitos de violencia en contra de quienes estábamos ahí. La primera fue un bloqueo a través de barricadas frente a la Universidad Católica que nos impidió el paso. Carabineros despejó la calle para que la marcha pudiera continuar”, explicó Macarena Castañeda, vocera de la Coordinadora Feministas en Lucha. La activista se refería a lo que el Movimiento Social Patriota se adjudicó más tarde. “Pintamos la Alameda con sangre y vísceras animales para recordarles a la #Aborteras que aquello buscan es dar muerte a niños. Esperamos que el olor a podredumbre las traiga de regreso al mundo real”, se lee en uno de los tweets de la cuenta de la organización.

“Luego, cuando nos encontrábamos en el escenario se volvieron a levantar barricadas por parte de encapuchados que eran externos a la marcha, no iban marchando con nosotros y tampoco eran de organizaciones que pertenecían a quienes estaban manifestándose libremente por las calles. Y ante el paso de las mujeres que venían llegando al escenario, empezaron a apuñalar a las transeúntes. Resultaron tres mujeres heridas, una en el abdomen y dos en las piernas, se encuentran fuera de riesgo vital”, explicaba Castañeda.

“Nosotras no estábamos haciendo nada, estábamos manifestándonos tranquilamente. Nosotras estábamos en el escenario, haciendo un acto pacífico, artístico, cultural. Cuando vemos las barricadas desde arriba del escenario, vemos el riesgo que corrían nuestras compañeras que estaban debajo y nosotras también. Tuvimos que terminar abruptamente este acto ante estos hechos de violencia ajenos a la organización y a la convocatoria de la marcha. Hubo incidentes de todo tipo que estaban fuera de esto y cuando bajamos del escenario vimos que había una compañera en la calle, que estaba herida en una pierna. Compañeras estuvimos ahí con ella, otras que la tuvieron en brazos para contenerla. Esto no es un acto ni de delincuentes, ni nada. Nosotras estamos convencidas de que aquí hay una intención, no sabemos claramente de quién, pero hay una intención.”, declaró Ávila. 

Macarena Castañeda y Verónica Ávila en un punto de prensa fuera de la Posta Central.

“Somos claras en decir que esto fue un acto de un grupo que está en contra de los derechos de las mujeres y de su libre manifestación en las calles. Y que atacaron sin ningún tipo de provocación, aparecieron de la nada atacando”, puntualizó Castañeda. “Lamentablemente, toda la vida las feministas hemos sido amenazadas. Recibimos constantemente amenazas, violencia, agresiones y persecución por las redes sociales, en nuestras casas, en nuestras organizaciones. Esto es parte de la violencia que vivimos por ser mujeres y por ser activistas además, por decidir decir la verdad y alzar la voz. Esta es una nueva escala de lo que está ocurriendo, aunque no es nuevo en el mundo, hay mujeres a las que han matado por decir la verdad”, finalizó.

Luego, dentro de la Posta Central, pude conversar con algunas mujeres de diferentes organizaciones que fueron a prestar ayuda. Algunas llevaron ropa para las heridas, otras intentaban buscar información. Pero la pregunta que rondaba mientras tomaban un descanso para fumar un cigarro o comer algo que algunos de sus compañeros les llevaron, era clara. Las mujeres feministas saben que recibirán de vuelta mucha violencia, en múltiples formas. ¿De qué manera pueden protegerse?

Esa pregunta también fue la que le hice a Gabriela y Francisca, miembros de la Casa de la Mujer La Morada, organización histórica del feminismo chileno que, valiente, enfrentó a la dictadura de Pinochet. Cuando me dijeron que eran de La Morada, me puse la mano en el corazón. Y me abrazaron.  El feminismo es eso.

Frente a la pregunta, Francisca me respondió sobre la importancia de hacer redes. “Yo creo que  lo primero es el cuidado entre las compañeras. Las mujeres a lo largo de la historia solo han podido enfrentar situaciones de violencia como esta y otras en la medida en que han o hemos logrado articularnos y hacerlo en conjunto. Una mujer sola no puede enfrentarse a eso, en cambio, la manifestación de todas juntas si logra enfrentar y proteger frente a esa violencia. Así que eso es lo más importante. Y a pesar de que hoy efectivamente hay tres compañeras heridas, hay un grupo grande de mujeres acá y afuera, pendientes de lo que les ocurre y que van a defender su derecho a no ser vulneradas”. 

“Muchos decían que era una de las marchas más multitudinarias del último tiempo. No nos esperábamos esto, pero bueno, también hay que ser conscientes de que estos avances van a tener resistencia. No quisiéramos que ninguna estuviera en esta situación y seguramente las tres que en este minuto están heridas no se lo esperaban. Estar en colectivos, estar juntas, implica estar atentas a presionar a aquellos que estén dispuestos a arremeter de esta manera digan, porque el feminismo es una apuesta política y no anónima. Entonces quienes vayan a tener disputas y diferencias con el feminismo, que lo digan. Y si esas van a ser las formas de enfrentarlo, nosotras entonces tendremos también que prepararnos para esa forma. Esta es una inflexión también. Nosotras venimos haciendo las cosas en el sentido de una transformación cultural, de generar conciencia, de ir sumando y evidentemente que este no era el camino que habíamos tomado. Pero hoy se marca un punto de inflexión: si van a salir a la calle a matar mujeres, bueno, las mujeres tendremos que estar dispuestas a enfrentar también eso. Yo creo que esa es una señal que hay que dar, esto no amedrenta, no echa para atrás, sino que tendremos que prepararnos también de otras formas y eso es importante. Y las formas son siempre así: en conjunto, colectivas, a cara descubierta y a estar dispuestas a seguir dando la pelea”, explicó Gabriela. 

También conversé con Paula, activista feminista. “Hemos hecho hartas lecturas de esto, trabajando. Y hasta el momento estábamos muy optimistas y podría decir hasta ingenuas del momento presente, pero sí sabemos que más adelante la cosa se puede poner dura. Esta es una demostración de eso. Quizás no sea tanta gente, pero hay gente que está organizándose para ser violenta. Creo que la manera en la que tenemos que funcionar es protegiéndonos de todas las maneras posibles, actuando de forma organizada, protegiéndonos entre nosotras. Los mismos cuidados que tenemos con amigas, tenerlos con otras mujeres. Los hombres y mujeres preocuparnos de llegar a la casa sanos y salvos, eventualmente, también empezar a ejercitarnos para defendernos, no andar solas. Es una pena, porque al final siempre se restringen tus libertades, porque siempre estás pensando que te pueden agredir y es tan cierto también”, explica.

“De repente, una se ve muy alharaca y te das cuenta que todos los escenarios podrían llegar a ser posibles. En todo caso, noto en mí y en mis compañeras que hay un ánimo de comernos el miedo y de reaccionar. Que el miedo no nos quite nuestros espacios para ser mujeres integrales, desde todas las perspectivas en las que una mujer puede serlo. Yo creo que esto es como el momento brígido de nuestras vidas en donde nos damos cuenta que tomamos la decisión de luchar por nuestros derechos y que eso va a tener costos personales, sentimentales, pero también pasa algo muy hermoso, que es que en medio de esta lucha te encuentras con otras mujeres que, al menos en mi organización, no todas tenemos las mismas visiones, pero sí aunamos en cosas como la precarización de la vida, todas tenemos más o menos privilegios que la otra, pero todas estamos luchando por lo mismo, vivimos las mismas amenazas del patriarcado a nivel económico y a nivel social. A pesar de esas diferencias, te encuentras con mujeres que están en la misma que tú, dispuestas a todo, porque el día de mañana sus hijas, sus nietas, las hijas de sus amigas puedan vivir en un lugar mucho mejor”. 

Foto de portada: AFP

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Discos por sobre ahorros en el banco. En Twitter: @javieratapiaf