COMPLOT  nace en 1990 y es la primera marca que se inscribe en mi memoria por algo muy sencillo. Cada mañana para ir al colegio mi papá me llevaba en auto y cada mañana hacíamos el recorrido por Avellaneda, avenida reconocida en Buenos Aires por la cantidad de negocios de ropa al por mayor que se reproducen cuadra a cuadra y alrededores. Cruzando Nazca recién aparecían marcas con cierto reconocimiento y una de ellas era Complot –  la otras eran Peuque y Scombro- y por un motivo que no conozco, me cautivaba más que sus competidoras directas. Pasaron más de cinco años hasta que entre al local de Complot sobre Avellaneda, el único que yo conocía, y fue para comprar un jean elastizado negro.

Recuerdo que no me lo probé, simplemente me lo lleve a ojo y funcionó. Uno año después empecé a comprar sobre el Complot de Rivadavia y Carababo, mucho más lindo y mejor ubicado. Complot era una marca barata y accesible para adolescentes que en los 90s se criaron con nombres salidos, en su mayoría, de Once y Avellaneda: Tabatha, Sweet, Scrombro, Peuque, 47 Street y Complot; marcas relativamente más accesibles que John Cook (que se iría a la quiebra y resurgiría casi diez años después) Via Vai (la marca que creo Alan Faena) y Ona Saez (una de las pocas marcas que no vendió su nombre ni tuvo que cerrar en todos estos años) las tres con presencia en centros comerciales y, por lo tanto, más inalcanzables. En todos estos años, Complot es la que pasó por mayor cantidad de cambios, quizás los más radicales en su gama, intentando de alguna manera crecer y acompañar a quienes fueron sus primeras clientas, buscando al mismo tiempo renovar su público y cambiar, no ampliar, su target de ventas. Después de todos estos años me provoca curiosidad preguntarme ¿Qué logro Complot?

ADIÓS A LA INOCENCIA

El primer signo de cambio de Complot se da a mediados de la década pasada y recuerdo exactamente en qué momento fue. La colección de Complot primavera-verano 2005/2006 incorpora las primeras remeras con estampa de rock.  En el local de Avenida Santa Fe me detuve en la vidriera de una merca que ya casi no recordaba. Había dejado Complot en esos años y apenas tenía un recuerdo de su existencia. El recambio generacional estaba llegando y los planes de renovar la marca eran, aunque no se percibieran, ambiciosos. Recuerdo exactamente lo que pagué esa remera: $55 y precio de colección no de rebaja (¿les dan ganas de viajar en el tiempo? es uno de mis mayores deseos en estos días) y la estampa era sencilla: John & Paul & Ringo & George. El cambio de Complot tenía un solo nombre: rock.

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Remera Beatle primavera-verano 2006

Complot incorpora paulatinamente lo que ya venía haciendo Ona Saez que es nada más y nada menos lo que imaginó Vivienne Westwood; la cultura rock a la masividad. La ventaja de Complot radicaba en un solo eje: continuaba siendo barata y mantenía standars de calidad (sobretodo en el algodón y en el denim) más que aceptables. El aluvión de remeras de estampas de rock no se hizo esperar : Velvet Underground, The Who, The Libertines, Ramones, Patti Smith. Complot no hace nada que no hicieran otros antes: masifica expresiones del underground y las entrega, libre de riesgos, a nivel masivo. Pero eso no significa que en el medio encontrara un porcentaje, seguramente menor, de usuarias que necesitaban determinado tipo de ropa que no conseguían ya sea por talle o por calidad en otros lados.  Pasada la adolescencia y entrando a un terreno adulto, que implica utilizar el propio dinero y no el de los padres, se busca combinar estilo y calidad. Complot de alguna manera llena ese espacio y provee a buen precio, algodón y talle; remeras que se encontraban mayoritariamente mercadeadas para hombres. Consigue tenerlo todo: un nicho y lo masivo. Algunas van a saber que remeras usan y por qué, otras no y tampoco les va a interesar a futuro. En el  medio Complot factura y suma un nuevo público con el cual seguira dialogándo en las temporadas siguientes. Sin embargo la tensión entre retener un público teen y migrar a uno más adulto, estará siempre presente.

 VAMPIRE

En el 2009 Complot lanza una campaña basada en la celebración mexicana del Día de los Muertos pero comete un error: a los aires mexicanos le suma prendas inspiradas en los años 50´s y camisas grunge. Un poco de todo que al final es mucho de nada.  En el 2010  es cuando la marca decide hacer una colección realmente fiel al tema que elige y lanza VAMPIRE, quizás una de sus mejores colecciones o definitivamente la mejor.

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Para el invierno del 2010, Complot parece decida a migrar a un público más adulto y presenta una colección que se acerca más a un público 25-35.  Eso se traduce también en una fuerte suba de sus precios: COMPLOT ya no es barato. Con el negro, el azul, el rojo y el veder militar como paleta de colores; la marca se atreve a brindar cierta elegancia y pretende ser también algo que alguien  pueda lucir en una fiesta. Las incorporaciones en calidad van desde al algodón peruano al cashmere, a las lentejuelas que con un gran acierto las cosen en lugar de pegarlas. Mejoran los abrigos y refuerzan las costuras de los mismos, continuan apostando a estampas pero no contaminan toda la colección con las mismas, incorporan simil cuero y no reducen sus talles. Pero la subida de precios de COMPLOT a partir de esta colección va a ser imparable y muchas veces totalmente injustificada.

FREE

Luego que en el 2011 la marca le solicitara a la ¿modelo? ¿actriz? ¿dj? ¿nada? Calu Riviero hiciera una colección exclusiva, dicho sea de paso: para el olvido, el 2012 llega con una apuesta de corte internacional. COMPLOT contrata a la modelo Charlotte Free como cara de su nueva colección y también entiende que su público está cambiando su playlist: Grimes, Ellie Goulding, Iggy Azalea, etc. Lejos de la sobriedad que se  caracterizó a Vampire, que también se puede entender como un guió al público teen fascinado con Crepúsculo, Complot vuelve a incorporar colores a su paleta, el rosa como eje de la colección, y lanza Free.

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Esta colección resigna elegancia, se va a notar más en el look book primavera -verano, no presenta alta calidad en telas y en géneros, aumenta mucho más sus precios y parece retroceder hacía un público teen ¿A que se debe el retroceso en calidad y en público? Lo único que puedo aventurar es que la marca parece percibir que las adolescentes crecen rápìdo y deciden proporcionarle ropa falsamente adulta, a grandes precios, inspirada en ídolos o íconos pop del momento (la mayoría de ellos fugaces) y envasando la rebeldía con pelo rosa. La inversión en la campaña FREE fue sin dudas fuerte y a la altura de una marca que quiere competir en un mercado de calidad. Pero eso no se traduce en la calidad de la colección y también parece perderse cierto eje que hasta ese momento la marca dominaba, como pocas en Argentina, con soltura. Complot deja un público, migra a otro y en definitva no se decide

FRIENDS ARE FAMILY

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Miro la campaña de COMPLOT para la primavera-verano del 2015 y sencillamente no entiendo nada o entiendo, de a poco, casi todo.  La marca intenta darle estética a lo que hoy el adolescente, o incluso el kidault, entiende por raro o rebelde. Ese intento en COMPLOT siempre existió, existe en definitiva en el mundo de la moda, pero nunca fue tan poco elegante como este año.  Puede ser que yo no entienda o carezca de la comprensión necesaria para entender qué quiere y a dónde va COMPLOT, lo que si sé, es que como usuaria asidua de la marca no va a donde voy yo.

Para la primavera-verano del 2015 es probable que no pueda usar nada de la coleccion Friends are Family, no se ajusta a mi trabajo, no se ajusta a mi edad y no se ajusta a mi estilo. El aura de las prendas de COMPLOT parece gritar Miley Cyrus y eso no es sello de buen gusto. Debo decir, a riesgo de pasar por conservadora, que la imagen de una niña que no debe tener ni diez años vestida como una adulta  no me resulta nada agradable. Y  el uso de una mujer mayor ya fue usado por Levi´s en la década de los 90s y con una modelo de estética absolutamente similar.

Esto termina de sellar mi relación, porque uno con una marca establece una relación y un código, de todos estos años: amor/odio.  No me gusta esta campaña de COMPLOT pero quiero que en el invierno del 2015 vuelva a hablarme y me permita entrar a sus locales otra vez porque me acompañó por casi dos décadas y eso, para quienes entendemos la moda como un lenguaje, significa que forma parte de mi historia y al formar parte de mi historia forma parte de mis sentimientos. Puede ser que esto último para algunas personas sea exagerdo, ridículo incluso, pero no deja de ser cierto. No hay prenda de COMPLOT que no me recuerde un episodio concreto de mi vida y eso no pasa con todas las marcas o diseñadores. Me gustaría, mucho un montón, volver a tener otra antes de que sea definitivamente tarde para entrar a un local. A menos que sea de la mano de mi hija.

Algunas de mis prendas favoritas de complot

Una selección de mis prendas favorita de COMPLOT que mantengo hasta el día de hoy

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Campera colección 2010

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Vestido Colección 2012

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Camisa Calaveras

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Torerita con lentejuelas bordadas de la colección Vampire

DATO

Complot ofrece rebajas este fin de semana y continúa con su liquidación en el local de Aguirre (outlert Villa Crespo) incluso el domingo, ahí se consiguen cosas de temporadas anteriores.

Author

Helena es argentina, tiene el pelo más bonito que hayamos visto y una banda que se llama Los Galgos. En Twitter @losgalgos