Película europea, intimista, de crisis matrimonial, ideal para el cine Lorca, una definición que suena a rutina de quien se manda la parte de no ver mainstream de Hollywood.  Pero 45 años es una novedad, o, tal vez, haya que pensarla desde otro género con fachada de historia conyugal.

 Charlotte Rampling y Tom Courtenay actúan de un matrimonio de septuagenarios, sin hijos, burgueses, con una vida tranquila en medio del campo. La película abre con una panorámica bucólica, de la protagonista con su perro, que, a medida que avanza el metraje, adquiere otro carácter, el de la amenaza exterior que irrumpe en la vida cotidiana. En algún momento nos empezamos a dar cuenta de que estamos ante una película de terror, que se va colando sutilmente.

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Las interpretaciones de lo que hizo el director Andrew Haigh en relación a si quiso decir que el matrimonio es el verdadero horror quedan para el espectador, algo que, afortunadamente, no se ve pegado de manera vulgar. Hay una desilusión en el medio y la sensación de haber vivido equivocado, pero todo esto no está ni subrayado ni plasmado en una sátira. Utilizando una anécdota central relacionada al personaje de Courtenay, irrumpe el fuera de campo,  algo que recuerda al mecanismo de John Carpenter, el cual reina hasta el final, con un objeto nunca develado. La casa en medio de la nieve se convierte en un lugar con dobleces,  aislado no a nivel geográfico solamente, sino también emocional, enfatizado por el hecho de que la pareja no tiene familiares a la vista, apenas algunos amigos y un perro. En medio de ese ambiente se da un trasvasamiento de los estados de ánimo.

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Rampling empieza a decaer, a perder el norte, y toda esa energía pasa a Courtenay, quien, al comienzo, parecía un viejito maltrecho y termina bailando. La amenaza fuera de campo es un viaje al pasado y un rejuvenecimiento para él, y para ella es el descubrimiento de que podría no haber existido y el mundo seguiría igual. Es más pesimista si nos enteramos que no es a uno a quien aman sino que uno es poco mas que un conducto para el amor.  Es el terror mismo, el de no ser nadie.

 Haigh logra convertir una crisis mantrimonial en un robo del alma por parte de una entidad que actúa desde un lugar que no conocemos, de manera mucho más sutil que Zulawski en la ultraexpresionista y gore Possession.

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45 años de Andrew Haigh

Se puede ver en Arte Cinema y Arte Multiplex

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Author

Martin Gomez nació en Buenos Aires y es licenciado en Comunicación y un gran dibujante. Escribe sobre música, jazz y libros. Cocina muy bien y quiere mucho a sus amigos. Es el creador del término "Turismo mineral".

  • Rodolfo Rabanal

    Rodolfo, mirá esta peli, parece muuy buena!! la dan allá? besos Paula