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Caro Pérez, la primera sonidista a cargo de las perillas de un show en Festival de Viña del Mar

Resulta cansino a estas alturas, en el 2020, referirse a profesiones u oficios masculinizados, pero habrá que seguir hablando de ello hasta que nos parezca un mito ridículo y antiguo. Chile es un país con una industria musical prácticamente inexistente y, por tanto, con muy pocos escenarios y oportunidades para aprender y profesionalizarse. Es por eso que el Festival de Viña —independientemente de las parrillas o el circo mediático y añejo que plantea la televisión— es un lugar importante para muchos oficios. Uno de ellos es el de sonidista. 

¿Se habían preguntado alguna vez si una mujer se había hecho cargo del sonido en alguno de los shows de este evento? Conversando con Carolina Pérez, una de las mejores sonidistas que existen en Chile, me contaba que por supuesto han habido mujeres profesionales y buenísimas asistiendo, o a cargo de monitores. Pero la verdad es que en 61 años de historia, ninguna ha estado a cargo de las perillas de un show y del streaming. 

Siempre digo que ser la primera en algo no es motivo de orgullo sino de alarma, pero al mismo tiempo, una oportunidad de abrir la puerta. Caro está de acuerdo. Y no se había percatado de esto hasta que Denise Rosenthal, artista con la que trabaja hace más de dos años y con la que estará la noche del viernes en Viña del Mar, se lo preguntó. 

“Cuando ella me lo planteó ahí recién caí, en realidad. Ser la primera. Y haciendo streaming en Viña, que es muy grande y llega a mucha gente. Es lo que más se ha criticado, llevamos varios días de festival y ha sido un tema, sobre todo el primer día. Quizás llegando allá voy a cachar más cuáles han sido los motivos que han llevado a esos errores o cosas tan notorias. Yo no estoy de acuerdo con que los shows tienen que ser perfectos, si hay un acople o algo puntual es parte del vivo y estás viendo algo sin edición, por lo mismo, puede pasar cualquier cosa, pero hay algo técnico que me da curiosidad más que juzgarlo, porque sé que estar ahí, parada frente a la consola es una sensación… tienes en juego la performance de una banda en el festival de Viña ¿cachai? Es una responsabilidad grande en cualquiera de los cargos. Cualquier cargo en un show así… aunque es el mismo que hemos hecho en toda la gira, pero esa es una presión extra, no hay espacio para el error y yo creo que de ahí viene la pregunta de la Denise. <<No hay espacio para el error y quiero que seas tú ¿te la podí?>>”, me cuenta. 

“Mentalmente ha sido un trabajo. Mentalizarme en no insegurizarme, ni tirarme para abajo. Síndrome del impostor todo el rato. Viene todo de ahí. Cuando ella me planteó la pregunta me quedó resonando eso todo el rato, no sé si hubiese caído en eso de ser la primera. Y también ya es muy crítico ese rol. En Twitter está lleno de memes al respecto, el público completo es tu juez, sobre todo tus colegas, son súper críticos y las redes sociales se prestan para mucho, entonces, toda esa presión encima… entiendo que me lo haya querido preguntar, pero yo no me lo había planteado antes”. 

—¿Cómo se resuelve el síndrome del impostor?

Yo igual soy una persona con el síndrome bien presente, ja, ja, ja. Es parte de mí y un diálogo interno que tengo constantemente pero le gano. Entonces, esto fue como intensificarlo un poco, pero también repetirme que llevo más de dos años trabajando con la Denise, he hecho el show constantemente, también el equipo me permitió preparar el show, tener ensayos generales que es súper importante, entonces, tengo que estar concentrada porque está pasando todo en un minuto, todo tiene una coreografía, es como seguir un guión de teatro, pero con mis perillas. Tengo que estar concentrada en eso, pero todo el trabajo técnico previo, también me respalda”.

“Creo que nunca voy a sentirme en un cien por ciento cómoda, pero sí estoy tranquila de que hay un trabajo de respaldo. Hay una preparación que me permite mirar lo que estoy haciendo con calma y eso, junto a repetirme que me la puedo, junto a un círculo de amigas que también me lo recuerdan. Hay un soporte en todas partes”. 

“Mentalmente se me hizo duro al principio darme cuenta de la situación, pero después ha sido puro trabajar. Ayer hice la escena. Todo eso me va calmando. Tengo un borrador de mis perillas. Creo que teniendo todos estos respaldos puede salir un buen show y tengo la fortuna de que es uno que me gusta mucho, en sí mismo. El mensaje que entrega, la pega que hay detrás… no sé si toda la gente se da cuenta de los palos que se tiran durante el show que no siempre son tan explícitos. Todos los días la Denise está yendo con una polera, pero esas son las que usamos en el show de la gira, las cabras se visten con esas poleras que son íconos feministas. Ese tipo de mensajes, o los discursos que hay entremedio”. 

“Todo eso me hace sentir que es un voto de confianza poner a quien sea en el rol de cada parte. Monitorista, clave. Persona en sala, clave. Streaming, clave. Hay que tener mucha confianza en el profesionalismo de la otra persona para ponerlo, entonces, de ahí vienen los respaldos emocionales para decir <<por algo están confiando en mí para esto>>”. 

—Conversando con algunos sonidistas, la mayoría hombres, desde hace varios, años veo que existe una mirada más tradicional del sonido, donde se pone mucho en valor la perfección. Pero tú también me hablas de que hay valor en esos detalles o errores en el vivo. Siento que son maneras diferentes de ver la música. 

“Sí, me imagino que esa tradición de la que hablas va mucho por ir haciendo una evaluación más que una comprensión de lo que va pasando, más que un sentir del show. Desde el punto de vista de colegas, sobre todo, es como <<oh, qué bien suena la caja, qué bien puesta está la voz>>. Para mí cuando yo estoy sintiendo un show, me hace conexión lo que escucho con lo que veo. Se junta. En colores, no sé. Los días están ecualizados de una forma, por ejemplo, ahora, estos colores, en la sombra, me hacen sentir una ecualización o un proceso. Entonces, de pronto, esto podría sonar a que estamos en un hotel de lujo, pero no es la misma sensación que está acá. Siento que se apunta mucho a eso, a los sonidos individualmente bien logrados, más que el conjunto. Y por lo mismo, en la búsqueda de ese conjunto, el aporte creativo es que puedes buscar y exagerar cosas. En ese proceso, te puedes pasar un poco. Es parte de estar siguiendo el show. Se busca no tener esos momentos, obvio, pero cuando suceden, yo no los miro con espanto, es parte de”. 

“O sea, si tienes un acople sonando durante 20 minutos durante un show se genera un problema porque hay algo que no me permite conectarme con el show, pero si en un momento sale un acople y después me pude seguir conectando, es un detalle, una situación. Ojalá no pasara, una se prepara para que no suceda, pero de repente pasa. Entonces, no me gusta tanto mirar el show como que el objetivo es que sea perfecto, sino palpable. Me gusta sentir la música. Y me pasa que si no la siento así, no conecto y cambia mi forma de trabajar, es como si no estuviera vibrando con ella. Quizás esa es la diferencia con la mirada más tradicional”. 

—Todo lo que me dices me hace pensar mucho en la estandarización del sonido en el mainstream. Pasamos de una estandarización a otra todo el tiempo. El sonido de Billie Eilish era algo nuevo y pasó rápidamente a ser una fórmula que se replica. Vamos saltando de una a otra y llega un punto en el que todo suena igual, aparece otra cosa y rápidamente todo comienza a sonar así. No es que se diversifique, sino que pasamos por etapas. 

“Sí, es difícil no caer en eso, porque el cerebro humano funciona así también. Nosotros escuchamos una melodía nueva y nos llama la atención. Después escuchamos cosas parecidas y nos sentimos como en casa, porque las asimilas y después viene el hostigamiento y quieres algo nuevo. Es como un ciclo natural en nuestro sentir”. 

—Madonna era la reina de eso, ella se adelantaba y transformaba el estándar. Mon Laferte, con Norma, podía hacer lo que quisiera y no optó por ir a un sonido hegemónico, sino que ejercitó una raíz y siento que Denise también se alejó del pop hegemónico, tiene unas mezclas que no suenan a lo que tiene que sonar el pop estándar en el 2019. 

“Sí, es verdad. La Denise tiene la película muy clara de para dónde quiere ir, de a poco ha ido encontrándose y sabe que es dónde quiere estar. Se ha ido reflejando de a poquito, pero sé que ella se conoce en esos reflejos. Y sobre todo en la búsqueda musical, ha ido probando. Es difícil proponer lo que ella propone. Es r&b gringo, pero mezclado con música latina, es una fusión. Nace de la creatividad de ella sin ocupar una fórmula de por medio, porque de verdad es que ella hace las canciones, hay gente que cree que se las hacen, típico, pero es bacán cómo desde adentro y afuera se percibe lo mismo, como una búsqueda auténtica de algo diferente, pero que resulta”. 

—Llevas más de dos años trabajando con Denise y un equipo grande compuesto solo por mujeres ¿qué has aprendido durante todo este tiempo?

“Con la Denise he recorrido Chile en escenarios de distintas envergaduras y algunos muy grandes y no muchas veces profesionalmente te enfrentas a esos escenarios. En verano se da un poco más por las giras y trabajando con artistas como ella, que pasan por escenarios grandes. Enfrentarse a esos lugares que tienen herramientas técnicas que no están en todas partes, me han permitido explorarme en ese sentido. De verdad es distinto hacer el sonido para 10 mil que para 100 mil. Es muy diferente. Y si bien lo técnico es igual, lo que te pasa emocionalmente ha sido una experiencia muy bacán, he crecido mucho”. 

“Imagínate que son muchas personas, muy cerca unas con otras, vibrando con ese sonido. Para mí es inevitable sentirlas. El grito de cuando pasa algo entretenido en el show, emocionalmente, es muy bacán. Es una cuota de adrenalina entremedio de todo. Eso se puede generar en diferentes tipos de show pero cuando pasa con un Movistar lleno o en otras regiones, es diferente la corporalidad, la emoción. También lo que expresan las cabras en el escenario. Su energía. Cuando están en el escenario grande y hay muchas bailarinas, todo crece, me llena de emociones”. 

—Es una pregunta de mierda, pero la voy a hacer igual. Este festival ha sido diferente por el contexto de protesta social en Chile. ¿Cómo te imaginas la noche del viernes?

“Una se pone en todos los casos, creo que hay un miedo mediáticamente creado hacia el público. Y el público está empoderado de ese miedo, lo del monstruo que come al artista, que me parece violento, como bien circo romano. Esa visión siento que es muy poco desde el amor hacia el arte, es como si fuera solo un centro de entretenimiento, quitándole el arte. Me gustaría que cambiara pero creo que es imposible sentir eso hasta que veamos un real cambio. Yo creo que a pesar de todo, ese sentimiento de miedo, el mensaje de la Denise está bueno. Hay mucha gente que no la conoce en este discurso, me toca hablar con gente que la conoce de El Blog de la Feña y no conoce nuevas canciones, no cachan el rollo que se tira en cada letra. El feminismo está muy presente, el amor propio”.

“Creo que es una oportunidad para aprender y visibilizar todo esto y si es que se logra esta conexión, está cumplido el objetivo, más allá de cualquier reconocimiento o premio. Está ocupando su palestra de artista para decirnos <<¡despierten cabres!>> y siento que eso en el nuevo Chile se aplaude. Me gusta que el gran Chile, no solo el que está más pendiente de la música chilena o que la conoce mucho, entienda que la música puede ser un espacio para decir esas cosas”. 

—Que el pop sea un espacio para hacerlo me parece una maravilla.

“¡Totalmente! Yo de repente estoy haciendo sala y veo una niña al lado mío que con cuea tiene siete años, cantando toda las letras de la Denise, viéndose súper clara y segura de sí misma. Yo sé que tú, yo sé que yo, hemos tenido el acceso a educarnos en el feminismo…”

—Pero también más viejas, cuando éramos chicas no teníamos esas referencias.

“¡Sí! Entonces que lo tengan de ahora, prenden la radio y está sonando este mensaje que no solo te pone contenta y te hace cantar, sino que te dice sigue tus colores, tus formas, quítate las cadenas… son muchos mensajes que están entremedio. O sobre relaciones tóxicas. Es ocupar la palestra para algo más importante que el ego. Creo que el propósito del show, uno de los muchos, creo que es ese. Ese mensaje. Yo siento que también me da la tranquilidad de enfrentar el show eso. Siento que la banco caleta y creo que si la gente la escucha, también la va a bancar, porque es real, no es <<oh, voy a escribir una letra feminista>> Sus canciones vienen mucho de la experiencia, de la deconstrucción propia, y ahí se nota que es sincero. Entonces, tener esa puerta, es un lujo. También hay otros shows que han dado un mensaje. Esa noche del lunes con todas las cabras, yo entre que me emocioné, me puse muy contenta, lloré, es histórico. Siento que la gente está atenta a quienes dicen algo. Y es orgánico, hay letras que escribió hace cuatro años atrás, en su proceso. Me da tranquilidad y placer ser parte de un equipo así”. 

El paraíso de la jornada del lunes en el Festival de Viña del Mar

Hace algún tiempo, de una reflexión que Caro compartió con sus colegas, nació un objetivo colectivo llamado Stage Ninjas, una red de técniques disidentes, como plataforma para conocerse y formarse para poder trabajar en escenarios que generalmente solo son posiciones a las que se llegan desde el privilegio de las oportunidades. A través de compartir experiencias y conocimientos, la idea es abrir las puertas que están reservadas solo para algunos. 

—No me parece una coincidencia que seas la primera mujer en las perillas de un show en el festival con, además, la existencia de Stage Ninjas. Siento que está todo unido. 

“Sí, ha sido un proceso bacán la creación de la red. Pasó en un contexto temporal bastante irregular, porque desde que tenía la ilusión de hacerlo hasta que lo concreté pasaron muchos meses de conversar con colegas, juntarnos para pensar juntes en el nombre, cómo incluimos a todes, diferentes cosas que queríamos en colectivo pasaran. Desde un inicio nació desde un <<unámonos y hagamos esto desde cero>>. Le puse un poquito de carbón a la máquina no más, pero esa máquina es una necesidad desde hace mucho tiempo, de una realidad país en diferentes áreas, donde haya formación y apoyo, visibilización desde una perspectiva transfeminista. Es importante que pueda haber la misma pedagogía con ese enfoque, porque quizás no cambia mucho lo técnico, pero sí las formas. Y esa posibilidad de unir la pedagogía técnica con la humana y poder exponer estas dos cosas, tanto para afuera como para los colegas que estamos adentro, siento que es súper importante. Tenemos que formarnos y cuidarnos y protegernos”. 

“Es súper importante brindarnos espacios protegidos para desarrollarnos. Hay muchas situaciones que se van exponiendo hacia afuera de a poco, por ejemplo con las funas, que son experiencias súper fuertes y que cuesta mucho exponerlas si no existen esos ambientes protegidos. Con qué colega vas a hablar si son todos hombres cis ¿cachai? No existía ese espacio y sigue siendo súper necesario, Stage Ninjas recién está empezando, tuvimos una pausa porque se terminó Chile y con suerte podíamos con nuestras propias vidas, pero hemos estado apañando desde Trabajadoras de la Música (TRAMUS)”. 

Que no te digan que no a entrar a un staff porque solo teniendo oportunidades privilegiadas vas a poder aprender lo que tienes que hacer. Sino poder tener espacios para aprender, porque casi todas nuestras profesiones son de oficio. Por mucho que yo la estudié en la universidad, claro, hay formación técnica, pero la experiencia en el día a día solo está teniendo los shows. Y hay otras carreras que ni siquiera tienen formación profesional, como tour manager, es muy del oficio. Ya tenemos una barrera patriarcal por ser mujer o disidente y un segundo cuestionamiento a nuestro trabajo”. 

“Poder que cooperar en que esa barrera de experiencia se acorte, para acceder a otras oportunidades, porque a pesar de no tener la experiencia si tienes la formación para hacerlo porque te capacitaste o pudiste ir de asistente u oyente a shows que se aliaron con Stage Ninjas para que vaya gente a practicar o ver cómo son, a estudiar del trabajo del otre, compartir conocimientos. Todas esas ideas en conjunto forman Stage Ninjas. Ese es el espíritu. Y desde ahí también veo lo de ser la primera mujer en las perillas de un show en Viña. Que si una cabra está pensando <<me encanta esto, pero no sé si puedo>> vea que hubo otra loca haciéndolo y que sí se puede”. 

En España, ocho de cada diez personas trans no tienen trabajo y el levantamiento de esta estadística en Chile ni siquiera existe, es por eso que me permito mencionar la de otro país, para entender la gravedad del asunto. Según OTD, “este tema es un de los más críticos sobre todo para personas transgénero que inician la transición o llevan poco tiempo transitando. En general es una etapa donde o las despiden del trabajo o ellas mismas prefieren dejarlo para no tener que pasar por experiencias de discriminación y acoso”. 

Desde un inicio, Stage Ninjas se definió como un lugar de disidencias y mujeres. Si miramos la realidad local, ya es difícil conocer a artistes (algo muy significativo, si pensamos en que elles son la punta de un iceberg, las caras visibles). Los equipos técnicos y de gestión son la máquina invisible que permite que todos los eslabones funcionen. 

En Stage Ninjas hay inscritas personas trans en diferentes áreas. “Por ejemplo está Elliot que es stage manager y productor, que creo que es una de nuestras referencias más cercanas a la experiencia de ser trans en el medio. Creo que sin duda es un terreno bastante nuevo para la mayoría. Elles lo viven desde siempre, pero nosotros estamos siendo testigos o parte del proceso desde hace muy poco. Encuentro que es súper importante que sean parte del proceso formativo. Hoy estamos educándonos en cómo relacionarnos de otra forma con la gente, buscar cuidados, conciencias y que parte de nuestro checklist mental contenga lo de ser cuidadosa con la gente y el entorno. Y creo que dentro de eso es súper importante revisar si estoy realizando algún acto transfóbico de mi parte”. 

“Si pensamos que aún hay muchas personas que no son capaces de tratar como iguales a  hombres y mujeres, suele ocurrir que si agregas el eslabón trans no lo computan, aunque somos lo mismo, para mí no hay diferencias. Hay mucho que hacer, tenemos que formarnos. Que el nombre Stage Ninjas no tuviera género era súper importante, es parte de nuestro discurso, de hacernos conscientes de esto también. Y yo sé que hay muchas organizaciones en muchas áreas y sé que la gran mayoría son abiertas a la comunidad trans, pero son pocas las que no lo tienen que explicitar porque no se entiende implícito. En general se plantea desde un punto de vista femenino, pero se aclara después que incluyen disidencias. Que el título no lo tuviera, que fuera neutro, fue una reunión, una decisión nuestra. Es importante. Y siento que estamos a años luz de generar un ambiente cómodo para todes todavía, donde la gente no minimice ni ejerza violencia machista ni ante nosotras ni ante elles”. 

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