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Valdivia en llamas y ¿ahora qué?

Valdivia en llamas y ¿ahora qué?

Sobre el primer día de protestas en Valdivia, el sábado 19 de octubre.

Hace una semana, el 12 de octubre, marchando por una de las calles principales de la ciudad de Valdivia un grupo de integrantes de comunidades Mapuche en resistencia en la Región de Los Ríos se reunieron en el mal llamado Día de la Raza, para salir a manifestarse por el colonialismo extractivista que hoy tiene a distintos territorios en lucha. Resistiendo a la devastación del progreso. 

En un conteo rápido no eran más de 20 o 30 personas. Una semana más tarde, en Santiago los estudiantes salieron a tomarse las estaciones de Metro por el alza en las tarifas del transporte público. Y fue la gota que derramó ese vaso lleno de lágrimas y frustraciones acumulas por años de explotación. No solo de los territorios, sino de los cuerpos que todos los días tienen que salir a trabajar, lo dan todo, comen mal, duermen mal, les suben la luz y el agua es cada vez más escasa y más encima el transporte es parte de los gastos fijos que cada familia debe solventar. 

Valdivia es la ciudad símbolo del colonialismo, donde su puente principal se llama Pedro de Valdivia, donde existe un torreón símbolo de la corona española y las palmeras que los alemanes comenzaron a plantar. Estos dueños de fundo que también son responsables de la precarización de la vida en este territorio y que avalan la estructura del actual sistema. 

Este sábado y como parte de la solidaridad ante la situación que se destapó en Santiago, en la plaza de La República de Valdivia se comenzó a convocar gente desde las 18.30 horas. Al frente un grupo de mujeres, dueñas de casas, trabajadoras con sus ollas comenzaron a gritar para despertar al ciudadano de a pie y al turista que circula constantemente por dichas calles. Con rabia, con impotencia los sonidos de dichas cacerolas comenzaron a crecer. Dos horas más tarde, la convocatoria era masiva. Familias, niños, amigos, comparsas y en las sombras y tratando de pasar piola las banderas del Partido Socialista con la imagen de Salvador Allende. 

¡Qué impotencia! Cómo no les da vergüenza aparecer con sus banderas rojas llenas de sangre, si son ellos mismos los que han negociado por 30 años el modelo actual, donde mientras ellos se llenan los bolsillos y engordan sus panzas con sueldos abultados, con magíster y doctorados en el extranjero, siguen sentados en uno de los espacios donde debería haber un diálogo justo y ciudadano. 

El que se apoya o se arrima a la bandera de un partido, se ajusta a aquellos que han repartido el territorio y sus recursos naturales, que han ahondado en la precarización de la salud, la educación, la vivienda, las pensiones, donde se alienta a tener vidas largas, pero que no se pueden mantener. 

Ante la masiva convocatoria frente a la Gobernación Regional de Los Ríos, el guanaco, las tanquetas y las fuerzas especiales que provocan con su presencia, incitaron a que la gente corriera en dirección del puente Pedro de Valdivia, las barricadas que comenzaron a aparecer, la quema de una cadena de comida rápida, la entrada del casino Dreams Pedro de Valdivia, Dreams… qué sueño será ese que la noche de este sábado 19 de octubre comenzó a arder. 

Los golpes de los pacos a la gente que comenzó a saquear con rabia la farmacia Cruz Verde y el supermercado Unimarc de la calle Arauco. Cabros chicos que sacaban remedios y se los pasaban a los abuelos que estaban ahí apoyando. Cuánto han robado esas empresas y que al Gobierno regional no le da asco mandar a sus tropas para que dispersen y golpeen a las personas. 

Pero también es la violencia que se desata entre nosotres, donde las creencias y posturas políticas se enfrentan a golpes. En el puente Pedro de Valdivia un sujeto de polerón rojo golpeó con un palo en la cabeza a otro, mientras que otro conductor atropelló a un grupo de manifestantes. En lo personal, no me extraña que esto sea así, porque la violencia está normalizada y es parte de la estructura de sociedad en la que vivimos. 

Por lo demás, en la Región de los Ríos, el intendente César Asenjo, solicitó al gobierno central declarar Estado de Emergencia. Asenjo, fue director del Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP) del último gobierno de Bachelet y antes de su designación como intendente trabajó en Agrotop, holding de empresas agrícolas de Karina Von Baer, hermana de la senadora UDI Ena Von Baer. 

El saqueo al retail y el fuego en la calle es una devuelta de mano al saqueo de un territorio que es rico en muchos aspectos. Que la lucha por el alza de los servicios básicos se convierta en la lucha por la protección de la naturaleza, del agua, de la tierra, de la vida y que cuando se levanten las comunidades que resisten en la protección de la tierra, ojalá, tengan el mismo apoyo ciudadano. 

No somos niñes para pedirle a este Estado paternalista que decida por nosotres, que caiga Sebastián Piñera como la cara visible de las demandas actuales no nos va a salvar de los grandes gestores. Hay que defender la vida y que la lucha se transforme en levantar una nueva vida y de practicarla. Materializar el discurso y dejar de perpetuar la miseria que hoy nos empujó a salir a quemarlo todo otra vez.

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