Now Reading
El lesbicidio de Nicole Saavedra: lo que la justicia chilena no entiende

Más de tres años se demoró la justicia chilena en encontrar al asesino de Nicole Saavedra. Víctor Pulgar Vidal violó a menores de edad antes del crimen de Nicole y también después, porque seguía libre. La familia, organizaciones feministas y lesbofeministas coinciden en la inoperancia del Ministerio Público frente a casos de lesbicidio. Su incapacidad para investigar con la conciencia de que los crímenes de odio existen y así como a las mujeres las matan por ser mujeres, a las lesbianas se les viola y mata por ser lesbianas.


Este martes 15 de octubre a eso de las once de la noche, María Bahamondes, prima de Nicole Saavedra y líder incansable de la lucha por encontrar a su asesino desde hace tres años, publicó un mensaje en la página de Facebook Justicia por Nicole. “Tras una incansable y dolorosa lucha quiero decirles que encontramos al asesino de Nicole, el maldito desgraciado es Víctor Alejandro Pulgar Vidal, chofer de la micro comercial Guerra, recorrido El Melón-Limache. Nicole debería estar viva porque este hueón ya tenía antecedentes y debió estar detenido. Familia Bahamondes, lo logramos. Prima querida, tu muerte no quedará en una carpeta archivada, como muchos casos. Gracias a todas las feministas y lesbofemistas, porque sin su apoyo no lo hubiéramos logrado”. 

Nicole, joven lesbiana, fue encontrada muerta el 25 de junio del 2016 en una parcela en Limache, después de haber estado desaparecida por seis días. Tenía las manos atadas, heridas y golpes y luego de la autopsia, también se reveló que fue abusada sexualmente. 

Luego de tres años de un proceso que, tanto la familia como las organizaciones que apoyaron, califican de negligente de parte del Ministerio Público, esta mañana se realizó un punto de prensa en la Fiscalía de Valparaíso donde se entregó el nombre del asesino de manera oficial y también la fecha de la audiencia de formalización, para el 13 de noviembre  a las 8:40 en el Tribunal de Garantía de Quillota.

“Estamos muy contentas y agradecidas de que por fin encontraron al asesino de Nicole Saavedra. Esta lucha la ganamos todas las feministas y las lesbofeministas. Esta lucha es nuestra, porque gracias a todo lo que hemos hecho hoy tenemos al asesino de Nicole. Tengo rabia de que no fuimos invitadas al punto de prensa. Si no es por un periodista no me entero que hoy fiscalía daría la noticia. Es lamentable, pero en fin, la felicidad para nosotros es que nosotros lo logramos y Nicole puede tener justicia. Es lamentable que lo encontraran tarde, porque hay otro caso de otra chica que fue violada después. Es terrible que la justicia actúe así pero bueno, hoy ya está el culpable de Nicole Saavedra y sólo pedimos que pague por todo el daño que causó a la familia y sobre todo a Nicole”, declaró esta mañana María Bahamondes.  

Silvana del Valle, abogada de la familia y miembro de la Red Chilena Contra La Violencia Hacia Las Mujeres, explicó que Víctor Pulgar “cometió violaciones entre el año 2010 y 2014 contra una menor de edad y por ese caso él se encontraba con una orden de aprehensión pendiente en el momento en que comete el delito contra Nicole Saavedra, o a lo menos, en el momento en que estaba siendo buscado por el crimen de Nicole. Sin embargo, si hubiera sido tomado detenido y condenado en su momento o por lo menos con alguna prisión preventiva, no habría cometido el crimen contra Nicole”. 

“Luego de que comete el crimen contra Nicole, el Ministerio Público no realiza la conexión entre su situación y ella. Entonces, comete varios delitos de violación en contra de una menor de edad, luego comete el delito contra Nicole que es violación con homicidio, secuestro y hurto y receptación y, posteriormente, comete otro delito que actualmente está a punto de ser condenado, que es de secuestro con violación de otra menor de edad. O sea, comete tres delitos y, sin embargo, el Ministerio Público y el Tribunal de Garantía recién determinan su prisión preventiva en este último delito, en noviembre del 2016”, explica del Valle.

Para la abogada, este caso “nos demuestra la impunidad que vivimos las mujeres y niñas, en nuestra contra. Una persona que tiene antecedentes logra ser chofer de micros y estar en la posición de conseguir más mujeres a las que pueda agredir. Incluso no sabemos -y creemos- que este sujeto ha cometido otros delitos de los que no ha habido denuncia, o habiendo denuncia no se ha logrado determinar que él fue el culpable. Esto es muy serio, porque nos demuestra la desprotección en la que nos encontramos las mujeres y niñas. Y en este caso particular, las mujeres lesbianas”. 

“Las lesbianas de la zona tienen el justo temor de verse ellas afectadas por situaciones parecidas, por el estado de impunidad en que el Estado ha puesto su situación, es decir cómo la vida de ellas está en peligro constante, porque hay sujetos que son capaces de realizar este tipo de actos de odio en contra de ellas, sin que exista una prevención, ni tampoco una sanción suficiente en los momentos oportunos”, indica. 

“Es grave la situación de que ya haya cometido otros delitos contra mujeres el imputado y otras violaciones también. En este país, jurídicamente, la violación tiene muy baja sanción y no puede ser que robar algo material tenga una sanción mayor a que se dañe la integridad de las mujeres. Esto tiene que emplazar a todo el sistema jurídico, porque si este tipo hubiera tenido otro tipo de pena y los delitos de violación se investigaran de otra manera y se sancionaran de otra manera, quizás no habría estado libre, no habría estado deambulando o habríamos tenido otro enfoque para poder encontrarlo más rápido. Me parece que hay que cuestionar también cómo se sancionan y cómo se investigan los crímenes en contra de las mujeres. Cómo existe esta impunidad de poder cometer distintos crímenes y después andar manejando una micro como si nada. A mí me parece que eso invita al cuestionamiento y al emplazamiento todo el aparataje jurídico”, declara Lorena Astudillo

Quiero decirle a la gente que pudo ser cualquiera. Fue el chofer de la micro que tomó Nicole y fue asesinada. Tú tomas una locomoción colectiva y piensas que vayas a llegar sana a tu casa y no, este hueón la secuestró, la violó, la torturó y le dio muerte. Para nosotros de verdad que es terrible, porque puede ser cualquiera de nuestras amigas, una vecina, nuestra familia”, indicó María Bahamondes.

Erika Montecinos, periodista y fundadora de Rompiendo el Silencio, siente que esta noticia se recibe en la comunidad con sentimientos encontrados. “Porque por un lado obviamente, estamos muy emocionadas, después de tres largos años la familia ha logrado gracias a su insistencia que la justicia chilena, la fiscalía, se pusiera las pilas para encontrar al culpable. Pero esto no hubiese pasado si no hubiese sido por la prima de Nicole, María Bahamondes, su mamá y el apoyo que dieron todas las organizaciones lesbofeministas y también las lesbianas autoconvocadas”. 

Lorena Astudillo de la Red Chilena Contra la Violencia coincide en el papel crucial de la familia. “La lucha de la familia y la lucha de las agrupaciones feministas ha sido fundamental para que se haga presión y se encuentre al asesino de Nicole Saavedra. Sabemos de muchas otras situaciones en que si no fuera por la familia que ha insistido, el Ministerio Público no hacen las investigaciones como corresponde, ha tenido que ser la familia quien de la pista a seguir para poder hacer esta investigación”.

“Si no fuera por la dura lucha que ha dado su familia y la alianza poderosa entre la familia y las organizaciones lesbofeministas y feministas, probablemente no se habría hecho la presión y habríamos tenido la impunidad que se tiene en tantos otros casos, por lo tanto, la lucha de la familia ha sido fundamental, lo que no debiera ser. No debieran ser las familias, las organizaciones de mujeres, feministas, de lesbianas las que tengan que organizarse y luchar y presionar, encadenarse, tomarse el Ministerio Público o la fiscalía para que hagan su trabajo. Si bien estas alianzas son poderosas, no debiera pasar. La familia no debiera tener que, además vivir lo que significa el asesinato de Nicole, tener este desprecio por parte del Ministerio Público, que tres años después recién viene a encontrar al supuesto asesino. Y que, además, la familia haya tenido que vivir tres años presionando, preguntando y realizando distintas manifestaciones ¿para qué? para ser escuchada, para que se cambiara de investigadores, para que se fuera a otro Ministerio Público”, explica Astudillo.


“La debilidad de la fiscalía, de la sociedad y de los medios de comunicación”

Durante estos tres años en búsqueda de justicia hubo muchos obstáculos. Ya no solo el del poder judicial que ha demostrado con hechos estar completamente incapacitado en seguir líneas de investigación que involucren crímenes de odio por identidad de género, por ejemplo. Otro de los obstáculos fueron los medios de comunicación. “Al inicio los medios alternativos solamente fueron un apoyo. Los medios feministas. Pero en general los medios masivos, nada. Desde ahí claramente que la difusión se nos hacía difícil”, explica Montecinos. Y explica como un punto de quiebre la publicación de “La Zona Roja: la región de Chile en la que las lesbianas viven con miedo a ser asesinadas”, de Megha Mohan, en la BBC. 

“Después de eso, incluso hasta el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) se involucró y mandó un oficio. Comenzó una mayor presión, pero antes de eso era nulo, les ponían demasiados obstáculos. A la familia le decían que no estaban las cámaras, que no había huellas, cambiaban el fiscal una y otra vez y no recibieron ni a la familia ni a la abogada, un montón de veces. La familia y las organizaciones lograron esto. Aquí tenemos que ver la debilidad de la fiscalía, de la sociedad y de los medios de comunicación”, indica Erika. 

Yo creo que la familia y las organizaciones nunca dejamos de presionar. Cada año se hacían protestas, marchas, las lesbianas autoconvocadas de la zona estaban ahí haciendo marchas incluso mensuales en algún momento. La María decía ‘yo voy a dejar la embarrá’ y todas la seguían a ella. Aquí la que movía todo era la María Bahamondes. Ella decía ‘voy a ir a fiscalía’ y todas la seguían, fue la líder, porque nunca claudicó y lo dio todo. Mi principal admiración es hacia ella”, explica.

Frente a la pregunta de por qué la opinión pública se resiste a hablar de los lesbicidios, la periodista explica que “es simple lesbofobia, misoginia y machismo. Si tú te das cuenta, los discursos que hay sobre las organizaciones lesbofiministas es que somos histericas, exageradas, que estamos locas, que mentimos, como han dicho incluso algunas organizaciones gays, que nos han achacado que somos mitómanas. Todo eso empieza a pesar para que nuestros testimonios y nuestras denuncias no sean tomadas en serio. Eso es machismo. Es típico que a las mujeres no nos creen. En segundo lugar, hay un tema de clase. Aquí estamos hablando de una mujer lesbiana de otra región, de origen humilde y sobre todo, camiona. No era una víctima ejemplar”. 

Diferentes mujeres que apoyaron a la familia e incluso María Bahamondes han dejado en claro que la presión de las organizaciones lesbofeministas fue lo que impulsó la investigación. “Si bien al principio hubo otras, como organizaciones gays, después desaparecieron. María denunció incluso en un momento que fue abandonada prácticamente por estas organizaciones y por el Ministerio del Interior de la época, del gobierno anterior (Michelle Bachelet), que había puesto un abogado y después no apareció más, al igual que el Ministerio de la Mujer, no aparecieron más”, explica Montecinos. 

También detalla que “varias veces el Ministerio de la Mujer actual, con la ministra actual, nos pedían reuniones para sumarnos a algunas mesas de trabajo y nosotras respondíamos que no íbamos a vincularnos con el ministerio si no se involucraban en el caso de Nicole. Y después de eso ya no había respuesta. De hecho, la misma ministra se me acercó una vez a decirme que estaba muy preocupada del caso de Nicole, pero más allá no hubo presión. Creo que el INDH fue la única institución que se puso las pilas para presionar a fiscalía”. 


Justicia para Anna Cook

“Lamentablemente, no es el único. Estamos con el caso de Anna Cook y vamos a empezar todo otra vez”, dice Erika, en medio de la conversación.

Anna Cook es Ana Villarroel González y el primero era su nombre de DJ.

El 1 de agosto de 2017, Ana murió y en una parte de la escena de música electrónica local en la que se movía, se habló de sobredosis como una tesis oficial de su muerte. Este año, el 25 de septiembre, Kattia González, madre de Ana, usó la cuenta de Instagram de su hija para hacer una denuncia que incluía documentos de la investigación, con los que refutaba el uso de drogas como la causa de muerte. En su relato se detalla un proceso judicial cuestionable en el que aún no existen imputados y en el que tampoco se tomó importancia a una prueba crucial: en la autopsia se encontró semen en su boca y Ana era lesbiana. 

“Aquí nuevamente hablamos de lesbofobia”, dice Érika. “Y también operaron los prejuicios de la joven dj y las drogas, el hecho de no creerle a las mujeres y de no estar frente a la víctima perfecta. El prejuicio de que si andaba en una fiesta, quizás qué cosa andaba haciendo, o que se drogaba. Muchas cosas se dicen antes de pensar en que ella fue atacada”. 

Rompiendo el Silencio es parte del Observatorio contra la violencia hacia personas LGBTI que lanzó la Fiscalía Nacional en mayo del 2019, un espacio que se define desde la institución como un órgano cuya misión es el “registro monitoreo y apoyo a las investigaciones de delitos motivados por fines discriminatorios”. También participan otras organizaciones como Fundación Iguales, Corporación Humanas, Abofem y OTD.  “También estaba invitada la Red Chilena Contra La Violencia, pero se retiraron”, dice Montecinos.

Desde la Red, al ser consultadas por esta breve participación, explicaron que “la razón de por qué entramos fue manifestada desde un inicio: visibilizar los crímenes cometidos contra mujeres de la disidencia sexual y continuar nuestra exigencia al Estado para que cumpla su labor de prevención y sanción de los mismos. Solo fuimos a un par de reuniones y luego se nos invitó a una ceremonia organizada para el 17 de mayo, Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia. Nos comunicamos para explicar que no participaríamos del acto y que no seguiríamos participando del espacio porque no nos pareció adecuado convocar a una conmemoración que en sus simbolismos se transforma en una celebración, mientras el mismo Estado, que la Fiscalía representa, no había resuelto o había actuado de manera poco diligente en crímenes como los de Nicole Saavedra, María Pía Castro, Susana Sanhueza o Carolina Torres, sólo para mencionar algunos casos”.

“A nuestro parecer, ese tipo de actividades encubren, a través de un hecho mediático, la inoperancia de las instituciones del Estado de Chile en relación a la violencia que vivimos a diario”, indicaron a Es Mi Fiesta desde la organización.

Sobre las primeras reuniones de esta mesa, Montecinos dice que “cuando se nos explicó al principio, claro tenía su lógica, porque el aparataje no tiene consideradas algunas figuras como la identidad de género, y menos aún la expresión de género. Tampoco están capacitados para investigar bajo la línea de crímenes de odio”.

“Ahora sacaron un manual que han distribuido en todas las fiscalías, con Abofem y Humanas estamos insistiendo en crear una ficha, que tengan una ficha en la que se incluya este componente. Este observatorio ha recopilado todos los casos y no tenía, por ejemplo, el caso de Anna Cook, ahora se lo agregaron, porque les dijimos que la mamá estaba haciendo esta denuncia y que más encima le quieren cerrar el caso. Con todo esto te quiero decir que nuevamente no opera ver como algo determinante la orientación sexual de la víctima. Tampoco hay conocimiento de las violaciones correctivas, siendo que internacionalmente está instalado como una manifestación más de violencia contra las lesbianas. En Chile no son factores determinantes a la hora de investigar. Si no tuvieran esa mirada heteronormativa -porque acá opera una mirada heteronormativa- lógicamente no habría que esperar tanto tiempo”, indica.

Lorena Astudillo coincide en esta idea y lo define como injusticia patriarcal. “Cuando hablamos de injusticia patriarcal estamos hablando de toda una institucionalidad jurídica y administradora de justicia que tiene sus cimientos y sus bases en creencias patriarcales que ponen a la mujer como inferior al hombre, o lo femenino como inferior a lo masculino. El lesbofemicidio de Nicole lo demuestra, puesto que toda la institucionalidad jurídica no reconoce nada que no sea heteronormativo”. 

“El hecho de que exista una mujer lesbiana la institucionalidad ni siquiera lo reconoce, no reconoce que las mujeres podamos tener libertad de opción de cómo disfrutamos nuestra sexualidad. Eso no existe, hay una imposición, hay un imperativo de la heterosexualidad y además de la heterosexualidad en una relación estable, por lo tanto, se desconoce completamente. Hoy día ni siquiera existe la idea de que se pueda asesinar a una mujer porque es lesbiana. En la legislación no existe, no se condena ni se considera, ni siquiera se considera que se pueda asesinar a una mujer por el desprecio a la vida de esa mujer, por lo tanto, con mayor razón vemos acá una discriminación aún mayor en el caso de Nicole Saavedra, porque no se considera bajo ningún punto de vista que una mujer en la legislación pueda ser lesbiana y no se tiene ni se ha querido incorporar la idea de que las mujeres podemos ser asesinada porque un hombre desprecia nuestra vida”.

View Comments (0)

Leave a Reply

Your email address will not be published.

Scroll To Top