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La esperanza del comienzo: GIRLS

La esperanza del comienzo: GIRLS

PSTTTT HEY! Hay spoilers 😉

La costumbre americana del recap, comentar cada capítulo de cada serie a menos de 24 hs de su emisión, es una dinámica complicada de mantener fuera de Estados Unidos. Demasiadas series, pocos periodistas, poca plata y al mismo tiempo mucho trabajo. Pero algo tiene este último capítulo de Girls que amerita algunas líneas y por ende un recap.

El sexto capítulo de la quinta temporada del show creado por Lena Dunham se llama “The Panic in Central Park” y a medida que uno comprende su estructura y progreso, entiende que no está ante un simple capítulo más, sino ante una estructura más compleja y cercana al cine. El homenaje -obvio para algunos, no tan obvio para otros tantos- es a una película de 1971 protagonizada por Al Pacino “The Panic in Neddle Park” y nada de esto debe ser casual, ya que la misma fue escrita por Joan Didion, un referente de Lena Dunham.

Los personajes de Girls son insoportables, pero esa palabra se queda corta para definirlos. Los americanos, que para lo nominal están hechos a medida, tienen dos definiciones muy claras para este tipo de personas: Selfish Prick (que cuadra más para la definición de un novio por ejemplo) y Spoiled Brat (que encaja más en la definición de los personajes de Girls). El significado de brat es más abarcativo que el mero uso de niña o chiquilla, acercándose más a la palabra pendeja si se busca su alternativa en el slang español. Pero brat es adecuada para definir a una persona que se cree adulta y no lo es. Y no solo no es adulta, es  menos culta de lo que cree, menos educada de lo que percibe, menos sensible de lo que debería, en absoluto empática y también vanidosa, ególatra y complaciente. Esta caracterización se acerca bastante a los denominados millenials que creen que consumir es ganar cultura, leer es estar al tanto de los últimos tweets y que eso de “todo lo sólido se desvanece en el aire” es un invento de snapchat y no una frase de Marx.

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En lo que concierne al capítulo en cuestión todo empieza con Marnie se casandose porque sí al inicio de la temporada. Todo lo que giraba alrededor del idilio de recién casados se diluye en pocos días, en apenas unas semanas. De la ambiciosa y ordenada galerista de arte, solo queda una espoca en un monoambiente. Lo que presenciamos es una debacle temprana de un futuro que quebró su rumbo y salió mal. Nada de eso es realmente sorprendente en una sociedad que le entrega a chicos recién salidos al mundo, las responsabilidades de un adulto. La obsesión sobre la cultura joven tiene consecuencias y se suelen dar en colapsos, agotamientos y renuncias. Marnie hoy a los 25 cree que vivió mucho pero no vivió nada. El matrimonio requiere de una negociación constante, todos los días se cede un poco y se calla otro tanto. Eso que muchos ven como renuncia a las grandes pasiones y los grandes amores, es una gran pasión y una potente declaración de amor. Marnie colapsa cuando no encuentra espacio en su minúsculo departamento como si eso fuera lo más grave del mundo. Entonces hace lo que hace una persona de su edad, en lugar de discutir y asumir posiciones en búsqueda de soluciones que beneficien a la pareja, sencillamente se va.

En ese camino, que remite a los primeros capítulos de Girls, se encuentra con Charlie, #CharlieIsBack, a quién en un primer momento no reconoce. Charlie perdió todo, su brillante app que lo iba a hacer millonario y convertirlo en un tumblr rich kid, fracasó. Más gordo, con nuevas compañías, incluso con un acento diferente. Nada de eso impide que Marnie vaya con él a una fiesta, se haga pasar por una prostituta, se embolse 600 dólares y termine navegando en las aguas del lago del Central Park luego de un beso.

El fin de cierta inocencia que rodea a Marnie comienza a precipitarse cuando son asaltados y ella se pregunta si acaso aún asaltan gente. La noción de la vida para ella empieza y termina donde empieza y termina su vida. Luego lo lógico, tienen sexo. Y algo que suele ser parte de la lógica de Girls es que tienen sexo sin preservativo. Esto siempre fue llamativo no en la tv, que como en el cine no suele recurrir al uso de preservativo, sino en la propia serie que carga con un discurso (post) feminista y sin embargo le sigue delegando a la mujer la tarea de ser la que se cuida. El golpe final llega cuando Marnie descubre que Charlie es adicto cuando descubre una jeringa.

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Ese gesto, esa noche, ese descubrimiento, son un paso real a la vida adulta o al menos a su umbral. Lo de antes siempre fue un simulacro, un deseo o incluso un mal sueño. Pero cuando la realidad te toca en primera persona y juega tanto como con tus bienes privados (el robo) como con tu propio cuerpo (¿qué se hace luego de estar en contacto con un adicto sin protección?) lo que primero es un susto, luego es un aprendizaje. Si algo se aprende de todo eso, se crece. Crecer, recurro a un lugar común, duele.

Si bien este capítulo de Girls es notablemente mejor que la media, los hilos se empiezan a ver cuando se le da una segunda mirada. Es cierto que es difícil condensar en 30 minutos una historia que se despliega mejor en el cine. Las múltiples referencias tampoco ayudan. La mencionada “The Panic in Neddle Park” es la referencia central, pero también hay guiños a “Mujer Bonita” y a “Twin Peaks” y de una manera más lateral a “Antes del amanecer”. Es entonces original y disruptivo dentro de la cápsula del show y trae aire porque Lena Dunham, que es el mayor problema dentro de la serie, se corre para darle paso a otra historia.

Una última reflexión que se podría hacer al respecto es que Dunham es sin duda la principal inspiración para su propio show. La identificación con ella no es tanto por su feminismo, es más por su éxito. Joven, rica y famosa antes de los 25. Pero Dunham no es una sufrida trabajadora del sueño americano o una máquina perfecta manufacturada por Disney. Es algo parecido a una Selfish Brat, hija del progresismo, de padres artistas, de mentes abiertas y de economía garantizada, que le permite acceder a los contratos adecuados, los contactos idóneos y los recursos necesarios para elaborar eso que conocemos como arte. Y ese carácter caprichoso y un poco tirano se nota cuando acusa a una revista de modificarla con Photoshop cuando realmente no lo hizo. Esa obsesión con uno mismo, esa dinámica del yo como único parámetro suele ser a la larga agotadora con el entorno. Eso es lo que agota de Dunham, la constante autoreferencia, no tanto su tan mentado feminismo. No es de extrañar entonces que en la dinámica de su propio ego ponga a otro personaje en situaciones realmente límites.
Eso sin embargo beneficia al show. La historia de los otros, incluso la patética y desgarradora, siempre es mejor que los dramas juveniles de un proyecto de persona.

+

GIRLS se ve todos los domingos por HBO

 

View Comment (1)
  • Comparto plenamente contigo, es un excelente capítulo, uno de los mejores diría yo, más cercano a lo que es una película. Respecto a Dunham, comparto lo que dices, pero de igual forma creo que es una gran directora, sabe lo que hace, y lo hace muy bien. Muy buena tu opinión del capítulo, gracias por compartirla. 🙂

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