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Una vez al año a la medianoche

Una vez al año a la medianoche

If you love and get hurt, love more.

If you love more and hurt more, love even more.

If you love even more and get hurt even more,

love some more untils it hurts s no more…

Shakespeare

 

En general, dicho esto sin ánimo de ir a la guerra, escucho todo el año las quejas de las estructuras familiares de la gente que me rodea. A eso le sumo la red de posteos, estados y caracteres que van tejiendo una serie de ideas sobre lo que es la familia de cada uno.  Contra todo pronóstico he crecido, ahora veo las cosas diferentes. La vida se me hizo más larga de lo que imaginaba, ¡gracias!, y todo lo sigo contemplando con la misma tranquilidad.  Lo que el resto de los días es en serio -mi primo es un idiota, mi hermano dejó a la mujer embarazada, me quiero separar, ya no sé qué hacer con mi hijo- hoy son sencillos pasos de comedia.

Todo lo que es horrible en el otro, incluso insoportable al punto de  tentar a la tragedia, hoy son cositas de nada, gestos graciosos. El primo idiota no es tan idiota, sencillamente es dado al humor negro, cuando hostiga gente en las redes sociales no es que está mal de la cabeza, está practicando su llegada a la comedia. Tu hermano no es una abandónico que no se hace cargo de las decisiones que tomó como un adulto, es culpa de la ex mujer que no supo mantenerlo a su lado. Y tu hijo es tuyo. Tu pareja es tuya. Y estos son los resultados.

No siempre es así, eso yo lo tengo claro. Pero la familia es un núcleo que se arma, se desarma y también se termina. Desde afuera, desde la posición de no tener familia, se ven mejor las cosas. Al no poder ejercer complicidad yo al otro no le debo nada. Para mí su familia es una condición social que reconozco, pero son personas y no todas las personas me gustan. No tengo el lazo de sangre que perdona cualquier cosa, lo que la vida me quitó, me dio: no estoy condenada, puedo elegir.

Aunque mi estructura sea débil y cambiante, nunca sólida, pocas veces firme, es. Varía, hoy estoy acá y mañana no sé. No es dicho todo esto en el tono del hedonismo de viajes, drogas y compañeros ocasionales. Aunque podría, podría haberle dado enter a esa posibilidad. Mi mecanismo es otro y en dónde no quiero estar no estoy, porque no estoy obligada. Eso sí, también es un dolor, se arma desde esa fuerza un freno para el dolor.  Concedo también, hoy me hago la tonta. No le digo a nadie, jamás lo haré, que hasta hace un breve tiempo sólo quería deshacerse de su familia. Delirar, empezar de nuevo, ser joven e irresponsable.

Entiendo que en este mundo y en este ahora, donde todo parece tan frágil tan breve, la gente vuelva a los lugares donde cree que hay salvación. Aunque no lo piense así, aunque no lo procese así. Entiendo que se abrace a gente que no soporta o que trate con inusitada familiaridad a personas que recién volverá ver dentro de un año. Entiendo las bolsas de regalos, entiendo los gritos. Los escucho en el departamento de arriba, apenas las tres de la tarde y la gente ya empezo a llegar. Me pregunto cuántos serán hoy y espío un poco mientras riego las plantas. Mi perra olfatea el olor a asado. Ayer se burlaron porque le compré algo a mi perra, pensaron que lo dije en broma y yo hablaba en serio. Como cuando le dejo gotas de Rescue Remedy en el agua para que sufra menos con la pirotecnia. También es en serio. Porque cuando quiero, quiero en serio. No es que quiero una vez al año a la medianoche. Yo quiero todo el año.

A los huérfanos o semihúerfanos nos mueven como muebles en esta época del año. Somos un error de sistema y nadie puede dar apagado. Así que uno se apaga solo y con paciencia se sienta a ver qué hace el resto. Se acomoda, va viendo e intenta no poner en obligación de nada a nadie. Se espera porque en un país con una estructura familiar tan fuerte, la familia es una sentencia, incluso los más desapegados se vuelven fans de la familia. Voy a hacer un Facebook que diga familia. Voy a ver cuantos likes junto. Va a ser un éxito. Yo ya no pregunto qué hace la gente, porque muchas veces aunque crean que no me doy cuenta, sé que piensan que estoy intentando acomodarme. No es así, me gustaría decirlo una vez en la vida. Nada más estoy preguntando por curiosidad, para que me cuenten, para que me digan cómo son todas esas cosas. A mí me atrae lo que no conozco ¿acaso es eso normal? Preguntar no significa que quiero estar presente en tus fiestas. Yo soy mi propia fiesta.

Entiendo mucho a Dickens y entiendo mucho a Shakespeare porque no los he estudiado, los he sentido. Los he sentido narrar mi vida. Esta ahí el origen de las cosas, de las palabras, de la vida sin sentido y sin amor, los diagramas que trazan las estrellas para poder pedirles un deseo, el más cruel de todos los sentimientos es la esperanza y sin son grandes, peor aún.

Nací dada a la vida y al amor, pero discreta. No creo en la exhibición de los vínculos, pero sí apruebo la luz sobre los sentimientos. Si al dolor no se le da palabra, se incrusta en el corazón. Si se construye sobre las ruinas, sólo quedan los sentimientos. Si se construye sobre la nada, también.  Es increíble que frente a mi rechazo a la poesía, la línea de la historia de la literatura que más recuerde sea “I carry your heart with me (I carry it in my heart)“.

Cuando era más jovencita pensaba la literatura, quizás el arte en su totalidad, como una forma de revancha. Funciona, pero hay que parar para no destruirse. Hoy creo que solo funciona para brindarse y para llevar consuelo. Lo que no sana, no sirve. El plan literario de una persona tiene que estar relacionado con su vida, el flirt con la muerte solo trae más muerte. Puede ser desolador estar solo en el mundo, yo lo sé.  Si sirve de algo, uno se tiene a uno y se ama.  No existe estar solo, uno está en relación con el mundo. Deberían permitirme poner en Facebook “en una relación con el mundo”. Porque es ahí desde donde me relaciono y es ahí donde se relaciona la gente que, frente a la sociedad, es construida como sola.

Uno forma parte del universo, de la constelación de los sentimientos y también de su propia fantasía. Hay que ir a donde va el corazón y no tener miedo. Sé que la gente sin familia tiene mucho miedo de la palabra no. Pero me gustaría decirles, frente al aluvión de la familia, que forman parte de algo más grande y es una ventaja poder ver, sin tanto ruido alrededor, que finalmente uno forma parte de los materiales más nobles con los que se contruyo el mundo. Y uno ama, como no ama nadie, no por desesperado. Uno ama por convicción.

No estoy obligada a amarte. He decido hacerlo.

Feliz Navidad <3

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