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Series, TV argentina y modos de producción: conversación con Luis García Fanlo

Series, TV argentina y modos de producción: conversación con Luis García Fanlo

Luis García Fanlo es sociólogo y nos conocimos vía redes sociales hablando de series y política. A modo de curiosidad, y porque nada es casual en esta vida, Luis fue docente de personas muy queridas por mí. Con el correr del tiempo, le tome cariño a toda su familia y conocí a cada uno de ellos. Así que quedamos integrados, intercambiando opiniones, material y formas de pensar y articular las cosas que nos obsesionan.  Y de eso conversamos acá, de una de nuestras mayores obsesiones: las series de TV.

-Lo primero que se me viene a la cabeza son varios intercambios que tuvimos acerca del (no tan) nuevo furor por las series. Algunos venimos visionando series desde hace mucho  y si bien podemos hablar de una “edad de oro” fanáticos y seguidores hubo desde siempre. Antes discutíamos desde foros y blogs y ahora desde Twitter y Facebook. Antes de fenómenos como Breaking Bad ¿Qué pasaba? Y recurriendo a la memoria ¿No te parece que lo de Breaking Bad pasó con The X Files por dar tan solo un ejemplo?

Siempre hubo furor por las series de TV, desde sus orígenes oscuros allá por los cuarenta en EEUU, cuando una ley prohibió a las compañias cinematográficas hacerse cargo de televisoras y en su lugar, lo hicieron las grandes radios: ABC, NBC, CBS; de hecho las series de TV con mayor audiencia de toda la historia están en ese período, que va de los ’40 a los ’60. Lo de las “edades” es una invención de académicos y de las propias cadenas de TV, aunque algo hay de cierto y es que las series han evolucionado a la par de la tecnología, antes de Internet, la TV por cable, y ahora sin duda, con las redes sociales que han llevado a una crisis global de la televisión abierta. Digo crisis y no extinción, de hecho, las cadenas de TV abierta como la CBS lideran cómodamente la medición de audiencias.

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También se produce la división entre la serie “de procedimientos” (abogados, médicos, policías) en el que cada episodio es una historia y la única continuidad entre uno y otro episodio es el personaje o la temática, y la serie con continuidad, en la que se cuenta una única historia (con muchos laterales, es cierto) en el que cada episodio es un capítulo de una larga novela. En general las cadenas de TV abiertas son procedimentales y las de cable “con continuidad episódica”.

En cuanto a Breaking Bad me gustaría decir que hasta la quinta temporada era una serie de culto, que no la veía casi nadie, por eso iba a ser cancelada y que el gran boom se da a partir del DVD, las redes sociales y la “invención” de partir la última temporada en dos, es decir, un milagro.

En cuanto a los fans, siempre existieron y siempre fueron, digamos, unos hincha pelotas para las cadenas de TV, los productores, los guionistas, etc. Lo que ocurre es que antes presionaban con clubes de fans que enviaban miles de cartas pidiendo  y ahora eso se multiplica o más bien se hace más visible por Twitter, Facebook o los Foros y el rebote que tiene todo esto en la TV, pero no estoy tan seguro de que los fans de ahora sean más participativos que los de antes. Los fans de Star Trek, sin internet, lograron que un transbordador de la NASA llevara el nombre de Enterprise y que la serie original se multiplicara en varias series más, con películas, etc. Es cierto que antes no existían los videojuegos pero existían los fanzines, escritos a máquina de escribir y fotocopiados que también llegaban a millones en todo el mundo.

LOST fue la primera serie que hablamos. Al día de hoy a mi me sigue produciendo un impacto, incluso una angustia o una nostalgia, que otras series que incluso considero superiores no logran. Conversando e intercambiando con otros fanáticos llegamos a la misma conclusión. Breaking Bad o Mad Men pueden ser superiores pero LOST tuvo un impacto emocional muy fuerte ¿por qué crees que es?

Es cierto lo que decís. LOST fue seguramente un fenómeno único e irrepetible, un acontecimiento a escala global que, a la vez, se vivió en cada país como algo propio y singular, pero básicamente fue algo global: la única serie de TV hasta ahora cuyo final se emitió en directo a todo el planeta a la vez. Lost supo combinar, mezclar, ensamblar, discontinuar, todos los cambios narrativos, éticos, estéticos, mediáticos y transmediáticos a la vez, con una historia que ni siquiera los guionistas sabían cuanto iba a durar y cómo iba a terminar, que generó la mayor participación de fans, televidentes y seguidores de toda la historia de la televisión mundial, con miles de wikipedias, blogs, foros, y que incluso era conocida hasta al detalle por quienes no veían la serie.

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Un fenómeno casi inexplicable porque en realidad Lost era un capricho de Lindelof y Cuse, Abrams se retiró al terminar la primera temporada, un juego, que parecía que tenía una lógica pero en rigor era un patchwork, como se dice ahora en filosofía, sin sentido alguno. Y así fue que millones de fans se sintieron defraudados con el final, cosa que a mi no me sucedió porque en Lost, lo comprendí de entrada, lo importante era la historia y no el final, era las emociones que te evocaba y no la racionalidad de una explicación “científica”.

Lost para muchos fue una serie de ciencia-ficción pero para mí siempre fue género fantástico y bizarro, una especie de Twin Peaks emitida por ABC (televisión abierta), que además, muchos no lo recuerdan, se canceló por su baja audiencia ya que tenía previstas varias temporadas más que nunca se pudieron emitir. Pero la historia de Lost, básicamente, eran Penny y Desmond, Jack y Kate, etc. con un villano fuera de serie como Ben y el humo negro. Nada menos y nada más que eso.

-Vos sabés, porque es otro tema del cual hablamos, que me obsesiona mucho la literatura presente en las series americanas. La conexión que tiene la tv con la literatura es muy fuerte y no se da nada más en los nichos como HBO o Showtime.  Los que vimos LOST supimos obsesionarnos con cada libro que aparecía en la serie – estuvo el caso del fenómeno de ventas de La Invención de Morel de Bioy Casares – y otro caso muy puntual y a destacar es el de Rory Gilmore, la obsesiva lectora de Gilmore Girls o incluso en animación, tenemos a Lisa Simpson y como personaje más de culto a Daria . En los últimos meses terminamos gracias a True Detective buscando The Yellow King , Mad Men tiene fuertes referencias literarias que van desde Cheever a Dorothy Parker y Orange is the New Black tiene su propia lista de libros . En la producción local apenas si vemos una biblioteca como decorado. Siento la literatura argentina tan rica ¿por qué crees que sucede?

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Sí, claro. Muy sencillo: en EEUU ser guionista de series de TV o de TV sencillamente es una profesión muy bien paga y muy bien considerada tanto profesional como socialmente. En Argentina, no conozco otros países latinoamericanos, todos queremos ser Cortázar o Borges y terminamos siendo Quique Estevanez con suerte, y lo digo con todo respeto. Sin guionistas que escriban historias originales o que sepan adaptar o reimaginar historias ya probadas es imposible, como con cualquier arte o profesión. Ser guionista de TV es un arte en el que pocos llegan a la cima y lo mismo para directores, productores, etc., y aquí no importa si se viene del cine o el teatro sino que se sepa dominar el lenguaje televisivo en general y el de las series de TV en particular. Como dato anecdótico, yo escribí un libro sobre ese tema y preparé un curso: a nadie le interesó en Argentina, me dijeron que no era necesario, que la TV era algo puramente práctico y de ensayo-error. He ahí la respuesta a tu pregunta.

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Igual agregaría que en la Argentina, la televisión no tiene mercado de consumo con una escala suficiente como para invertir en guionistas, calidad cinematográfica de las grabaciones, F/X o filmación en lugares naturales, etc. Es un problema que tiene todo el capitalismo argentino desde sus origenes y que afecta a todas las producciones culturales pero también, y fundamentalmente, al mercado de bienes de consumo y de trabajo.

De todos modos hay excepciones, como “Los simuladores” o “Montecristo“, lo que evidencia que el problema no es del espectador sino de la baja estima que los productores y programadores de la TV local tienen de esos telespectadores argentinos.

Solo como anécdota, estando invitado a un prestigioso programa periodístico de la TV argentina de cable, de esos en los que se convoca “a pensar” en nuestra realidad como un modelo para armar, la indicación que nos dieron a los panelistas fue que habláramos como para niños de la escuela primaria. En fin, es lógico que cada vez menos argentinos vean la TV abierta y se refugien en los canales de cable extranjeros o en Internet.

-Aún así es extraño, porque hay una fuerte tradición de lectura en la clase media argentina. Aunque esté en crisis, económica y cultural, sigue habiendo un sector que defiende su patrimonio cultural  ¿Cambiamos nosotros o cambió la TV? ¿Qué paso en esa transición  y por qué?

Porque la TV abierta y el cine argentino tienen como audiencia o público a los sectores más bajos de la escala social, clase media baja, y clase baja en todos sus estratos; la clase media-media, media-alta y alta ya no consumen estos dispositivos sino TV por cable, o por las distintas formas que propone Internet: streaming, p2p, e incluso por los programas de TV abierta que ahora los canales 13 u 11 suben también a la web.

Estamos frente a un cambio muy importante en los modos de consumir televisión y, a la vez, la brecha entre las clases sociales se agranda cada día más. ¿Quién puede pagar hoy un abono de TV por cable, más internet? El costo es enorme. Por otra parte, los productores no cuentan ni con el presupuesto ni con el interés artístico, ético o estético para hacer otra cosa que la que hacen que, por otra parte, les rinde: la torta publicitaria todavía pasa mayoritariamente por ahí. TV abierta de calidad había en la Argentina de la década del ’60 o ’70, con una clase media más homogénea y mayoritaria en la sociedad, que era la que consumía productos culturales de calidad, iba al cine o al teatro mínimo una vez por semana, leía varias revistas semanales, el diario, etc. Eso ya no existe más.

– A veces creo, a lo mejor coincidimos, que el único género posible es el costumbrismo.  Parece no haber otra manera de articular un lenguaje posible con el espectador argentino. Yo creo que se lo subestima porque han existido riesgos como Resistiré -en donde incluso Fabián Vena termina estallando en mil pedazos- o Los Simuladores y fenómenos más pequeños como Okupas o Tumberos.  ¿Crees que es así? ¿Le ves solución? ¿Puede cambiar?

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Totalmente de acuerdo con vos, pero insisto el modelo actual le cierra a los dos canales de TV que hegemonizan la audiencia. Incluso Tinelli se dio cuenta que le rinde más volver a la cámara oculta, que invertir en una pista de hielo. La cámara oculta la hace con canje y con esa masa de gente que trabaja gratis, sólo para aparecer en la tele y quizás tener una oportunidad. Te lo digo con conocimiento de causa, de primera mano, la televisión abierta actual se hace con monedas, casi todo es canje o gratis, y sino con presupuesto estatal como es el caso de Canal 7, el canal del gobierno argentino, que propone productos que están por encima de la media en términos de calidad, etc, y literalmente no los visiona nadie.

¿Solución? No tiene, bajo las actuales condiciones del capitalismo argentino y su modalidad de existencia en tanto sociedad (berreta) del espectáculo. Tarde o temprano la TV abierta se convertirá, ya va camino a eso, a convertirse en un producto marginal en los consumos culturales de los que importan al capitalismo, es decir, los sectores medios-altos y altos, el resto, como dice Bauman, está de sobra.

– Ya que mencionas a Tinelli hablemos de Showmatch. Como sabemos, los que miramos Showmatch somos prácticamente criminales de guerra, cómplices de cosas horribles que van desde el suicidio de libros a vaya a saber que otra cosa.  Sin embargo y más allá de que coincido con que Tinelli volvió a la cámara oculta, también sabemos que en el medio del maremoto del show apostó a la calidad, bailarines como Piquín o Guerra o Mora Godoy, y también a una soberbia puesta en escena que supera un set de Pol K por lejos. El show es cuestionable, tanto creo yo como una ficción, pero es de calidad y divierte ¿por qué esa obsesión con atacar al que ve a Tinelli?

Los que hablan de Showmatch no lo visionan o lo hacen a escondidas, jaja. Es el pseudo progre que nació durante la década kirchnerista, que cree que los sectores populares son idiotas porque ven Showmatch pero a la vez proponen establecer un día del orgullo o los valores “villeros”, tipos que nunca en su vida estuvieron en una Villa y que saben de qué hablan porque sí visionaron (a escondidas) “El puntero” de Canal 13.

Tinelli es hoy el paradigma de lo que se puede hacer en TV abierta con el más bajo costo y el mayor efecto sobre las audiencias populares, es el umbral más allá del cual la TV abierta ya no existe porque no tiene audiencia, por eso los populistas le tienen terror, porque saben que es ahí donde se establece una correlación entre ficción y no-ficción con efectos mucho más masivos y de largo plazo sobre las conductas de esa mayoría silenciosa, pero cuyo voto decide una elección.

Pero atención, Tinelli es el “último de los Mohicanos” de la TV argentina, es el pasado que se niega a morir pero que es incapaz (por falta de condiciones materiales, no de imaginación o talento o intención) de superarla. De todos modos, vaya como anécdota final, hace unos días vi algo inédito en la TV abierta argentina y lo vi en Showmatch: un plano cenital del estudio. Nadie se atreve a hacerlo en la TV argentina excepto Tinelli. Un plano cenital…

– Lo del plano cenital fue cierto y pasó desapercibido. Tinelli tiene un muy equipo técnico acostumbrado a trabajar bajo presión y al ritmo que se imponga según las circunstancias, logrando muchas veces cosas que superan a las ficciones con las que comparten grilla.  Pero por ejemplo Segade no dudó hace poco en afirmar que la TV local está a la altura de cualquier producción internacional.  Dejando de lado que admiro a Segade como creador de Resistiré, sé que eso no es cierto. ¿Vos que opinas? ¿Se insiste con no reconocerle nada a Tinelli? ¿Se exagera indebidamente? ¿Esto siempre fue así?

La única ficción local que tuvo repercusión internacional e incluso se hizo una remake extranjera fue la que ya te mencioné antes, “Los Simuladores”, por otra parte cuando se quiso hacer la inversa, es decir, la remake argentina de “Amas de casa desesperadas” fue un fracaso contundente a nivel local, pero ojo, fue un éxito en otros países de Latinoamerica. De todos modos, ese proyecto se discontinuó porque los costos de reproducir el “barrio” donde vivían las “amas de casa” era insostenible para el medio argentino y, además, resultaba imposible sostener contratos con los actores por varias temporadas, como sucede en EEUU, debido a que todos son profesionales que van de un trabajo a otro, como los docentes, porque con uno solo no les alcanza.

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De modo que esas son condiciones muy rígidas de producción y, como ya te dije antes, el espectador no está interesado en visionar estos productos o bien no está dispuesto a someterse al sistema de broadcasting (el mismo día, a la misma hora, por el mismo canal) teniendo tantas ofertas similares y/o mejores por cable o Internet.

Con respecto a Tinelli vuelvo a lo mismo, no es que no sea reconocido, lo es, pero una de las enseñanzas que dejó a todos los canales de televisión el “Gran Hermano” de Telefe es que nunca hay que hablar del éxito del otro, me refiero a los programas satélites, porque es rating para hoy y pérdida de audiencia o pantalla a largo plazo. De modo que solo Canal 13 habla de Tinelli y el resto hace silencio absoluto, en cuanto a la crítica de los “intelectuales” no existe, no tiene efectos sobre nada ni nadie, es totalmente inocua con respecto al éxito o fracaso de audiencia de un programa de TV.

En cuanto a si siempre fue así, no, claro que no. La crisis de la TV argentina se ubica en los ’70, antes, al igual que el cine argentino, la televisión era de gran calidad ética y estética, con programas de gran calidad cultural y mucha convergencia entre teatro, cine y TV: me van a odiar por esto pero la crisis coincide cuando el Estado toma el control de la TV y la estatiza en perjuicio de ABC, NBC y CBS que eran quienes controlaban los canales de TV desde sus orígenes.

– Volviendo a las series de USA creo que coincidimos con que el mejor estreno de la temporada fue Fargo ¿Qué es lo que más te gusto de la serie? También coincidimos que el peor estreno, por ahora, fue The Leftlovers y sostenemos que lo  peor es que no parece una serie de HBO ¿puede ser que la gran cadena de cuenta de que la competencia es cada vez más feroz y quiera acaparar, como pasó con Sex and the City, otro nuevo nicho de público?

Fargo y True Detective son lo mejor del año y atención con esto, porque son solo dos series contra decenas que se han estrenado y han sido canceladas. Digo esto porque en general se habla de los dos o tres grandes exitos y no se menciona que para que estos aparezcan, existen decenas de proyectos que no logran llegar ni a concluir la primera temporada. En EEUU la lucha por la series está claramente diferenciada en términos de clase y políticos: las cadenas abiertas, CBS (la líder indiscutible), ABC y NBC se dedican básicamente a noticias y deportes y ponen al aire series procedimentales, de la “antiguas” para el gran público de clase media-media y baja, tipo “NCIS”, “Person of Interest”, todas las “CSI”, etc.

Por otra parte hay una lucha tremenda entre las cadenas de cable que cuestionan la hegemonía de HBO: FX, AMC, Showtime, Starz, CW, e incluso BBC America, invierten cientos de millones de dólares por serie que, atención, se producen en algunos nichos como Nueva York o alguna que otra ciudad norteamericana (que dan subsidios generosos para realizar series, por eso tanto NY en las series, es un modo de imponer también una hegemonía cultural tanto dentro como fuera de EEUU, o se filman en Vancouver (todo lo que hace J.J.Abrams por ejemplo) o incluso en Londres (Game of Thrones se filma toda en Europa). De modo que hay una guerra comercial porque estamos en plena crisis capitalista y las series, como antes el cine, son un gran motor de la economía norteamericana.

Fargo tiene a los hermanos Coen detrás, todo dicho, es el ejemplo más paradigmático de la crisis que estoy describiendo, del “cine de culto” a la televisión, como decenas de otros actores, directores, productores, guionistas, etc. Y en cuanto a los nichos que mencionás es así, HBO ha estado perdiendo terreno en esos “nichos” ABC1 y entonces busca, como el populismo latinoamericano, multiplicar y diversificar sus ofertas discursivas, en particular contra FX que no es otra que FOX trasvestida.

– Para cerrar esta charla extensa ¿Cuáles son las diez series que pensas que hay que ver si o si?

Difícil de responder, no son las diez favoritas sino las diez que recomiendo: Battlestar Galactica, Star Trek Nueva Generación, The Wire, Lost, Person of Interest, Twin Peaks, The Prisoner, Fargo, True Detective, Breaking Bad.

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