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Ya No Hablamos #3: Un animal solitario se devora a sí mismo

Ya No Hablamos #3: Un animal solitario se devora a sí mismo

Encontré algo más dañino que vos: las hormigas coloradas o mejor conocidas como hormigas argentinas ¿Sabías que las hormigas argentinas son una especie que se dedica a destruir todo lo que esta a su paso? Una vez que se instalan en un territorio, no hay hormiga que pueda hacerles frente. Así que me fui lejos para encontrar tus orígenes más profundos: colonización, devastación de territorio, emisión de veneno, pánico.

Llorar es llorar, no importa en un punto el por qué, llorar es llorar y el dolor es el dolor. Vine pensando “te evito un poco, desaparezco yo también, creo misterio”. Todo para nada, todo inútil. Incluso la naturaleza me enseña, con su saña brutal, que no hay donde escapar. El dolor va a donde voy yo y mi único deseo, si es que puedo pedir un deseo, es revertir esta furia asesina contra la fragilidad de mi persona y empezar a devolver ¿A quién? No lo sé. No, no te estoy amenazando. Yo sería incapaz. Pero hablo por mí hoy, mañana ya no sé. Sale la luna, el cielo es un desparpajo de estrellas y a una le puse tu nombre.

Deberías haber venido conmigo, un poco por las hormigas, un poco porque te hace falta algo de esto. Te encantaría este pueblo, lo odiarías y, al mismo tiempo, te querrías mucho más a vos. Acá podrías enamorarte aún más de tu capital simbólico  y ponerlo a prueba contra el capital real del dólar soja. Yo, inmersa en tantas confusiones, dudaría si te quiero a vos o quiero una vida llena de de una ensalada de dólar soja. En un boliche antiguo haciendo tiempo pienso en todo esto. Veo pasar al trote un galgo color beige en el medio de la lluvia. Tranquilo, como regulando la potencia que sabe que tiene; tranquilo, estando al tanto de la potencia que tiene pero sin poner al tanto al resto. Entonces entendí.

Acá la gente tiene mucha plata pero conserva cierto aire patricio, que hace todo un poco menos desagradable. Hay banderas del vaticano y las chicas corren a misa. Podés venir acá conmigo y sufrir. Yo también voy a sufrir pero no tanto, porque como mujer no tengo conflictos con el ego. Es más, pensándolo bien no vengas conmigo, enterráte en el pantano del río crecido, contempla a las mujeres que se visten en Cardon, contempla a las empleadas domésticas que se visten con lo que pueden. No te gusta ninguno de los dos modelos. No tendrías con quién hablar, nadie hablaría con vos, nadie te entendería, pero vos entenderías todo. Porque estudiaste y sabes como funciona ¿no es así?

Podrías hacer literatura si tuvieras voluntad. La gente acá está muy bien escrita pero es hostil, no se te va a regalar fácil. A mí no me brindó y yo al contrario que vos, caigo bien. Porque yo no me creo más que nadie. Excepto en el dolor. Todo está servido para que puedas recuperar un poco la literatura nacional y dejes de criticarla. Pero tan sólo un poco. Tus sentencias oscilan entre la estupidez ajena y la estupidez ajena. Nunca la propia, qué viaje. Igual nada de eso te lo niego. Tenés razón pero no te sirve de nada tener razón. Tenés que probar que tenes razón. Lidia con la invisibilidad que decías desear si queres probar que tenés razón. Querés no ser molestado como si estuvieras en las tapas de todos los diarios. Tantos logros.

Hay una novela acá, se siente en el aire. Es cuestión de que alguien la agarre. ¿Yo? No, yo no. Yo te brindo la idea, soy la persona que te va a dar las bases para que construyas todo, mientras no obtiene reconocimiento alguno por nada. Los perros acá me siguen con una sola muestra de cariño. Como te seguí yo a vos, sólo con sentir el encastre de tu torso con el mío. Las manos rodeando la cintura, tu nariz enterrandose en mi pelo, etc. ¿Si yo soy tu perro? No, yo no soy tu perro. Pero en el caso de que decidiera serlo, en el caso de que decidiera ser tu perro, deberías agradecer. Porque es mejor ser un perro que ser una hormiga colorada. Yo no emito veneno cuando siento un cuerpo que no conozco frente al mío. Yo emito otras cosas. No, no hago literatura erótica. Detalles pedile a otra. Yo soy conservadora, pudorosa,  puedo ser católica otra vez si quiero. Me puedo casar con sojero si quiero. Es más ¿sabes qué? No voy a volver, me voy a casar con sojero y darle tres hijas con el pelo largo y lacio como el mío. Deflina, Candelaria y Emma. El último nombre es para desconcertar. Voy a tener plata y la gente con plata hace lo que quiere, incluso con otra gente. Me voy a comprar de todo, me voy a comprar la caja donde vivís.

Compro el departamento que está al lado de tu departamento. Después compro el departamento que está al lado del departamento que está al lado de tu departamento. Después compro el que está arriba. Después compro el que está abajo. Después compro uno en el quinto piso, otro en el sexto, otro en el octavo, otro en planta baja. Voy a comprar al portero y a la mujer del portero. Si tiene un hijo, que me haga precio.

Voy a dejarlos vacíos al principio no te vas a dar cuenta. Primero desapareció el de 6A y un día no viste más a la travesti de dos metros del 5H. ¿Y la familia judía que maneja la panadería que está sobre Córdoba? Se volvieron a Israel, si este país no da para más. Los estudiantes de económicas se graduaron antes y las de medicina dejaron por turismo. No va a quedar nadie y un día te vas a dar cuenta que vivís rodeado de silencio. Va a ser progresivo, primero incluso te va a gustar, te vas a regodear en eso. Después no vas a entender y vas a asomarte al pasillo con miedo ¿Qué es ese ruido? No hay nadie es tu cabeza. Internet te va a conectar con el  mundo pero vas a empezar a tener chats inconexos con chicas tontas que te gustan. Te van a dejar de hablar, se va a apagar esa luz también, otro edificio vacío. Vas a leer y no vas a poder seguir bien el hilo narrativo. Vas a ser un rumor en las redes sociales con 140 caracteres inexplicables.

Te parece, como siempre, que todo habla de vos pero nadie te habla. Con lo que te queda en pie vas a saber que solo podés hablar conmigo, que yo no te voy a tener miedo. Me vas a buscar y no voy a estar. Mi marido me mandó a Europa con los chicos por la situación del país. Pero nada de eso te importa. Primero vas a mandar un mail casual. Asunto: Hola, tanto tiempo. Muy pobre. Es que ya no vas a poder escribir bien con tanto silencio atronador. No voy a contestar, pero lo voy a leer y te voy a sentir. Vos me vas a sentir a mí como la presencia que nunca se fue. Vas a sentir que te ahogas en tanto silencio y que la voz humana tiene el poder de aliviar casi cualquier dolor. Que con una palabra basta para sanar, que cuando se espera oír la voz del otro, la medida del tiempo se altera y las horas son días, los días semanas, etc, etc, etc.

Va a llegar un momento en que no vas a querer volver más a tu casa. Vas a quedarte hasta tarde en la oficina hasta el momento en el cual te das cuenta que ahí también estás solo y en silencio. Se te desgarra la cabeza pero todavía no te quebrás. Falta un poco todavía, creeme. Vos me mandaste de viaje del terror al silencio a mi incontadas veces. Me vas a volver a escribir intentando no parecer nervioso pero se te empiezan a notar los hilos. Yo te voy a leer y vos no vas a estar tan tan seguro de que te leo. Pero sí: te leo.  Me vas a empezar a ver en tu casa y no, no son alucinaciones. Son las cosas que dejé atrás. Vas a acostarte y recordar y sentir, es una maravilla, es alucinante, cada cosa que hicimos juntos. No vas a tolerar vivir solo, pero te va a ser difícil vivir con alguien. Vas a admitir que te equivocaste, vas a rogar. Vas a ser mi perro. No te voy a contestar, no aún. Vas a mirar por tu ventana y te vas a dar cuenta con horror que también compré los departamentos de enfrente y que estás cada vez más solo, cada vez hay menos sonidos. Te vas a dar cuenta que fui yo. Te vas a dar cuenta por qué lo hice. Te vas a dar cuenta de la vida que perdimos. Vamos a ser grandes, vos más grande que yo, mucho más grande. Vas a llorar, vas a entender que deberías haber sido perro feliz conmigo y no la reina asesina de la colonia de hormigas coloradas.

Llené la bañera. A mí el agua me cura todo y me alimenta la carta astral. Veo brillar las ronchas y estoy tentadas de apretarlas a ver si sale el veneno. Fui a la farmacia me dieron una crema, me compré un jabón de caléndula, me fui caminando al hospital del pueblo. Me senté en un banco frente al edificio. No entré, solo quería saber que estaba ahí. Me volví caminando, me perdí y llegue al río. Pegué la vuelta, volví. Un amigo encontró un caracol en su casa y le puso tu nombre. Fui a cenar a un club social y me trataron bien. Siento que el pueblo sabe lo que vine a hacer y entiende. Y me cobija con su silencio, pero también hace lo que vos no podés hacer. Me brinda sus palabras justas, existe, es real y me soporta. Porque al final del día no es para tanto, al final del día es amor. Nunca fue otra cosa, jamás lo será y ahora hay un caracol y una estrella que tiene tu nombre. Estás en el cielo, estas en la tierra.

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